Literatura

El día de la mujer

Ángela

10-3-2017

Hace unos días se ha celebrado el día de la mujer, antes llamado de la mujer trabajadora. Me llegaron, supongo que a todo el mundo, tal cantidad de wasap (sí, ya sé que se escribe WhatsApp, que para eso soy mujer, pero tiene demasiadas consonantes) con las cosas que somos capaces de hacer las mujeres que todavía le estoy dando vueltas al asunto. Yo no sabía que fuera ni tan lista, ni tan guapa, ni tan valiente, ni resistente, ni tan tan tan todo. Porque según esos wasap, las mujeres somos seres excepcionales. Claro, que hace unos años me regaló su libro un canadiense que había hecho un estudio de mil páginas en el que llegaba a la conclusión de que la mujer zurda salvará el mundo. Y yo soy mujer y zurda. Eso ya es la perfección.
Esa es la parte exagerada, que de pura exageración es hasta gracioso; pero también está la parte chunga: que si los hombres no tienen lo que hay que tener, que si no saben hacer nada, cuando nosotras podemos hacer no sé cuantas cosas a la vez. Yo en esto si que no me reconozco. Lo único que puedo hacer la vez que plancho, que paseo, que conduzco, que me ducho… es cantar. Pero eso no tiene mérito, yo canto siempre.
Esta avalancha de mensajes positivos para la mujer y negativos para el hombre me llevan a escribir (por cierto, cuando escribo, no canto) lo siguiente:
Hay mujeres ladronas, y hombres ladrones.
Mujeres simpáticas y hombres simpáticos
Mujeres antipáticas y hombres antipáticos
Mujeres guapas y hombres guapísimos; y feas y feos, y gordos y gordas, y altas y altos.
Madres que cuidan de sus hijos, y padres que cuidan de sus hijos.
Pero también madres que matan a sus hijos y hombres que matan a sus hijos. Incluso los hay que se ponen de acuerdo para matarlos, como los hijos de puta que mataron a la niña Asunta Basterra. Espero que no salgan jamás de la cárcel.
Hijas que abandonan a sus padres e hijos que abandonan a sus padres. Todos ellos serán abandonados por sus hijos.

Hay jóvenes y jóvenas que maltratan a sus padres. Muchos imbéciles e imbécilas, que lo máximo que aportan al mundo son gilipollleces y gilipollezas como esas.
Niños que insultan y pegan a otros niños, y niñas que hacen otro tanto.
Hay muchas mujeres médicos y muchos hombres médicos.
Hay muchos hombres albañiles y puede que alguna mujer albañil.
Hay mujeres dirigentes y muchos hombres dirigentes.
Hay mujeres que matan a sus maridos y muchos más hombres que matan a sus mujeres. También espero que jamás salgan de la cárcel, ni unos ni otras.
Hay psicólogos hombres y mujeres (logo=conocimiento); psiquiatras hombres y mujeres (¿si la mujer es psícóloga el hombre es psiquiatro?
En fin, que de todo hay en la viña del Señor.
Y yo no me siento representada por ninguna de esas mujeres ladronas, asesinas, antipáticas, groseras. No, no me representan, ni quiero que me representen. No tengo nada que ver con ellas.
Reivindico el derecho al trabajo para hombres y mujeres. Y el mismo salario a igual trabajo. Y buenas condiciones de trabajo para todos. Y el mismo trato en caso de separación. Una justicia igual para todos.
Porque somos hombre y mujeres los que convivimos en este mundo desigual, y entre todos, hombres y mujeres, tendremos que conseguir un mundo mejor.
Si queda algún día libre en el año, que lo dudo, propongo el día de la buena gente. Por suerte somos más. Al menos hasta ahora.

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Están muertos pero aún no lo saben

Alejandra C.

24-2-2017

Cuando lo veo marcharse tan ufano, casi me da pena. Me ha venido a la cabeza la frase tan manida de las películas de serie B: está muerto pero aún no lo sabe.

Hemos tenido un encontronazo por un asunto bastante nimio. Al salir de la M-30 me he encontrado con el semáforo en rojo. Como me daba el sol de frente no me he dado cuenta de que el semáforo estaba en verde para los que giramos a la derecha. El tipo de la furgoneta ha empezado a pitar; al principio no pensaba que fuera conmigo, cuando al fin me he dado cuenta le he pedido disculpas con un gesto pero el semáforo ya se había puesto en rojo. El tipo ha seguido pitando sin parar en ningún momento. Por fin se ha puesto el semáforo en verde y he arrancado, y él detrás de mí. Se me ha pegado al coche y ha empezado a perseguirme. En su persecución me ha ido empujando a la derecha hasta tal punto que he rozado varios coches aparcados hasta que he podido parar. El tío se ha bajado y directamente me ha sacado del coche, me ha pegado un puñetazo en la cara y me ha tirado al suelo. Gilipollas, eres gilipollas, me gritaba. Se ha montado de nuevo en su furgoneta y se ha largado. Me he levantado como he podido y me he quedado mirándolo. Me temblaban las piernas. He cogido la matrícula, aunque no lo voy a denunciar. Para qué, si ya está muerto.

¿Cómo puedo estar tan segura de eso? Porque no es la primera vez que me ocurre algo así.

No hace ni un año, también por un asunto de tráfico, me vi involucrada en una situación muy violenta.

Cruzando por un paso de peatones, un Mercedes venía a tal velocidad que le hice un gesto con las manos como diciendo “más despacio, más despacio”. El tipo frenó en seco, porque si no me atropella. Bajó la ventanilla del copiloto y yo me acerqué pensando que me iba a pedir disculpas, pero no, lo primero que dijo fue “qué dices tú, gilipollas” ¿Encima de que casi me atropellas me insultas, imbécil? Cogió del asiento del copiloto una especie de bolígrafo grande negro (cuando fui a denunciarlo la policía me dijo que era un kubotán, un arma prohibida. Se lo habían requisado) y cogiéndolo a modo de puñal me dijo: “Te voy a meter esto por un ojo”. Estás loco, loco, le grité y me di la vuelta para seguir mi camino. Arrancó bruscamente, cruzó la calzada y se subió a la acera, se bajó y se tiró sobre mí lanzándome puñetazos. Alguien avisó a la policía y al SAMUR. De allí me fui directamente a la comisaría a denunciar a ese miserable. A los dos meses más o menos llegó la citación para el juicio en unos quince días. Tres días antes de la fecha prevista recibo una carta del juzgado en la que se me informa de que se anulaba el juicio porque el tipo había fallecido unos días antes. Fue muy chocante, la verdad.

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El corredor

Antonio Moreno del Camino

3-2-2017

 

Espero haberlos despistado, porque ya no puedo más. Estoy asfixiado. Ellos también, pero son más y van armados. Y algo más importante: saben por qué corren. Yo no lo sé. O lo sé a medias. Sólo sé que si no hubiera echado a correr ya hace rato que estaría muerto. ¿Pero, por qué? El azar, el puro azar. Estaba dónde no debía estar y he visto, lo que no debía haber visto.

Por suerte soy un corredor nato. Desde que tengo uso de razón estoy corriendo. Primero huyendo de la correa de mi padre. Cada vez que venía borracho, y era un día sí y otro también, nos atizaba a mi madre y a mí. Pobre mujer, trabajando todo el día para encontrarse por la noche con ese criminal. Corría todo lo que podía, pero si no me alcanzaba en el momento, venía a buscarme cuando estaba durmiendo y se liaba a puñetazos conmigo loco de ira por no haber podido alcanzarme; hasta la noche en que conseguí zafarme de él y en la persecución salió rodando por las escaleras y se dio tal hostia que se dejó los sesos en el suelo. Maldito hijoputa.

Seguí corriendo en el instituto cuando la banda de los 5 mierdas (se hacían llamar Los matones), me perseguían para hacerme todo tipo de perrerías. No era la única víctima. A mi amigo Luis también lo putearon todo lo que quisieron. En una ocasión lo desnudaron a la salida de clase y tuvo que ir casa escondiéndose en todos los portales. Nos hicieron de todo, los cabrones, ni acordarme quiero. Y el más cabrón de todos, Esteban, el jefecillo de la banda, tiene las narices de querer contactar conmigo para recordar viejos tiempos. Le había hecho mucha ilusión encontrarme en Twiter. Si salgo de esta creo que voy a aceptar vernos un rato. Sólo para matarlo, prometo no hacerle daño.
Corría tanto que me escogieron en el Instituto para distintos concursos de 100 metros. La velocidad era lo mío. Algún trofeo conseguí.

No pude seguir en el atletismo porque tenía que trabajar para mantener a la familia. El hijoputa había muerto y bien muerto estaba, pero aunque ganaba poco porque lo despedían de todos los trabajos, al menos comíamos.

Pero ahí no acabaron mis carreras. Conseguí un trabajo de mierda repartiendo propaganda; como era tan rápido y acababa pronto me matriculé en la Facultad de Derecho. Horario de tarde. Corría como un loco para coger autobuses, metro o lo que hiciera falta dependiendo de donde me encontrara repartiendo para llegar a clase. Cambié varias veces de trabajo, un taller de coches, reponiendo productos en un hipermercado por las noches. Todos igual de mierdas. No se me dieron mal los estudios. No era el mejor alumno pero conseguí terminar.

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Las confesiones del criminal John Kerry

 

Según los datos del Departamento de Inmigración de Estados Unidos el presidente Barack Obama es el que más inmigrantes ha deportado bajo su mandato. Un total de 2.571.860 personas fueron devueltas a sus países en la era Obama. A pesar de esto, lo que queda de Obama es que ha sido un buen presidente, respetuoso con los derechos humanos.

El 20 de enero de 2009 Barak Obama tomaba posesión de su cargo como presidente de  EEUU. Tras cuatro años de mandato, el 6 de noviembre de 2011 fue reelegido para ejercer el cargo por un periodo de cuatro años más.
Durante esos ocho años EEUU ha participado, solo o en compañía de otros, en la destrucción de varios países. Llegó al cargo en plena guerra de Irak, y aunque prometió reducir el número de tropas nada más llegar, no lo hizo hasta 2011. Reducía las tropas en Irak, pero las incrementaba en Afganistán. En 2011, a partir de la llamada «primavera árabe» que comenzó con algunos disturbios en Túnez, el norte de África y Oriente Medio se convirtieron en el escenario de nuevas guerras que han acabado con países como  Libia y Siria. Guerras que han producido miles de muertos y la expulsión de millones de personas de sus países. Un desastre en el que ha tenido mucho que ver Obama y su lugarteniente John Kerry sobre el que podéis ver a continuación un interesante artículo de Thierry Meyssan, Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008). (Ángela, 20-1-2017)

 

Thierry Meyssan

(18 de mayo de 1957, Talence, Francia)

La guerra contra Siria es la primera que se prolonga por más de 6 años en plena era numérica. Numerosos documentos que deberían haberse mantenido en secreto ya han sido publicados. Aunque han aparecido en diferentes países, de manera tal que la opinión pública no tiene conciencia de ello, esos documentos ya permiten en este momento reconstruir la secuencia de los acontecimientos. La publicación de una grabación de declaraciones que John Kerry hizo en privado, en septiembre de 2016, revela la política del Departamento de Estado y obliga a todos los observadores –incluyéndonos a nosotros– a revisar sus análisis anteriores.

La difusión en The Last Refuge de la grabación completa del encuentro que el secretario de Estado John Kerry sostuvo con miembros de la Coalición Nacional (oposición siria en el exterior) el 22 de septiembre de 2016, en los locales de la delegación de los Países Bajos ante la ONU [1], pone en tela de juicio todo lo que todos creían haber entendido sobre la posición de Estados Unidos hacia Siria.

Para ver el vídeo pinchar aquí

Militares

Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

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Navidad, blanca Navidad

Ángela

30-12-2016

 

La Navidad comienza el día de la lotería, y termina el día de Reyes. En España, claro. Por eso, aunque un poco tarde para el resto del mundo, Feliz Navidad a todos. Incluso a los que nos han felicitado el solsticio de invierno, que no tengo muy claro qué felicitan. ¿Que hace frío?, ¿que el el 21 de diciembre es el día más corto?, ¿recuerdan a sus ¿ancestros? celtas, o mayas, o lo que sean? Me llama la atención que los más progres feliciten lo más viejo que hay. Estamos ante el neopaganismo rampante que circula en ciertos círculos. Pero allá cada cual, que celebre lo que quiera.

La Navidad es una fiesta cristiana, por supuesto, pero su significado, no es solamente religioso. También es cultural. Por eso celebramos estas fiestas cristianos y no cristianos, con el mismo sentido de concordia, solidaridad, amor por los demás. Y al menos por unos días pensamos que una sociedad mejor es posible.

Claro que cada día es más raro todo. Que un narcotraficante, un criminal que mató o mandó torturar y matar a cientos o miles de personas nos felicite la Navidad (Navidad, blanca Navidad) desde la Puerta del Sol, uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, es canallesco. Y sin embargo no ha pasado nada. Que el Ayuntamiento haya dado permiso para una publicidad así es malo, que la gente lo haya admitido es mucho peor. No tenemos capacidad de respuesta para un insulto como éste, y los que tienen poder saben que no la tenemos para esto ni para muchas otras cosas.

A mí me sigue gustando la Navidad, a pesar de que la ciudad esté cada vez menos iluminada y que los símbolos navideños se hayan transformado en círculos, cuadrados y ni una campanita, ni un angelito nos alumbre. Da igual. Seguiré comiendo turrón, y cenaré cordero, y me tomaré las uvas aunque me atragante, y les pediré a los Reyes Magos el libro de uno de mis autores preferidos. Y a quienes me digan que esto es consumismo, les diré que es Navidad, que es la única época especial del año, en la que muchos deseamos que nuestros sueños se cumplan. Que ya vendrán los días malos, y estaré mejor preparada para enfrentarme a ellos porque estas fiestas son una tregua, y por unos días los he dejado a un lado, pero ahí están, esperando. Bueno, pues que esperen.

Feliz Navidad. Feliz Año 2017. Que los Reyes Magos os traigan lo que les habéis pedido. Y, sobre todo, que la próxima Navidad nos encontremos de nuevo, y podamos celebrarla juntos.

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LA POESIA VIENE CUANDO ELLA QUIERE

Pedro Izquierdo

16-12-2016

 

Hacía ya tiempo que había pensado que tenía que escribir, que un buen día se pondría a ello.
Estaba indeciso si tenía que escribir novela o poesía, por una parte pensaba que si escribía novela debería emplear mucho tiempo y no lo tenía.
Claro que también podría escribir relato corto o cuentos, y se acordó de Carver que escribía sus relatos en las cafeterías cuando le sobraba tiempo y había leído (según él), que escribía relatos porque escribir una gran novela necesitaba de una preparación previa y mucho tiempo.
La manera de escribir de Carver le parecía sencilla y hasta él podría aproximarse a ese tipo de prosa que no contaba grandes historias, y por otra parte casi nunca tenía un gran final.
Por fin pensó que escribir poesía sería más fácil ya que podría levantarse una hora antes de ir  a trabajar, y luego si tenía algún rato continuar escribiendo. Al fin y al cabo podría determinar la longitud del texto y con cuatro o cinco ideas sencillas hacer un poema.
Había estado leyendo hacía unos días a un conocido poeta que decía que la poesía venía cuando menos te la esperas, y que sólo cuando ella quiere aparece y el poeta tiene que resignarse a acatar sus decisiones. Si ella no venía de nada servía esforzarse.
Esto le animó aún más y no le pareció un gran esfuerzo. No le dijo nada a su mujer, pero había decidido levantarse a la mañana siguiente una hora antes de ir a trabajar y ponerse a escribir.
A la mañana siguiente se levantó como había previsto, se dirigió a la cocina y preparó una cafetera con un café que le había traído un amigo de Colombia.
Entró en el salón y cogió de la librería una libreta no muy gruesa  y un bolígrafo, se dirigió a una terraza anexa que habían cerrado no hacía mucho con cristales, donde el sol calentaba incluso en los días fríos de invierno.
Abrió la puerta de la terraza y colocó en una esquina una mesa de madera y una silla. Dejó la libreta y el bolígrafo encima de la mesa y se sentó a esperar.

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Quiero ser pija

9-11-2016

 

Rita Montero Levy

Quiero ser pija, si, si, si, pija pija. Mejor dicho: voy a ser pija. Estoy ensayando mucho. Digo sí juntando mucho los dientes y la lengua en el paladar y sale como un silbido pijo, pijo, pero pijo (¡uy! esto me recuerda a mi tía dándose un palmetazo en el muslo y diciendo ¡pero pijo!) Tendríais que verme ahora mismo frente al espejo diciendo me encantaaa. Porque desde ahora voy a decir me encanta, súper, habitacional, objetos unidimensionales, y todo eso. Mis amigas al principio no se lo creían, pero ya empiezan a convencerse. Y me amenazan con no salir conmigo. Yo les digo, ¿no será envidia? Y se descojonan.
Bueno, a lo que voy, ser pija requiere un enorme esfuerzo cuando no eres pija de nacimiento, pero soy muy voluntariosa. Para empezar voy a estudiar sociología o políticas. Sí, ya sé que estudiar eso o nada es lo mismo, pero yo quiero ser pija, no ingeniero industrial. Cada cosa requiere sus estudios.
Pija y anticlerical. Y me voy a quedar en sujetador cuando la gente esté en misa. Y voy a decir cosas tan finas como “los curas no quieren que nos comamos las almejas”,  y cosas similares. Y cuando me denuncien por atacar a las creencias religiosas de la gente, primero diré que es mentira, que yo no me quité nada, que fueron las otras; y cuando en el juicio (porque, tiene que haber juicio, por supuesto, me encantan las cámaras ¡salgo tan guapa!) me enseñen el vídeo donde se me ve gritando en sujetador diré que sí, que era yo pero que no me parece en absoluto un insulto ni a las creencias religiosas ni a nada, y para demostrarlo me quitaré esta vez el vestido frente al juez y las cámaras de televisión y me quedaré en bragas y sujetador. ¡Toma ya! Y no como otras, que luego frente al juez son tan modositas ¡A lo hecho pecho, tía!, (sí, es verdad, es un chiste fácil, pero no he podido aguantarlo).

Podría decantarme por la opción contraria, pija y del Opus, por ejemplo. En lo fundamental es lo mismo; a mí, que estoy estudiando el tema a fondo, me cuesta encontrar la diferencia entre unas y otras,  pero reconozco que me costaría más. Sobre todo los ejercicios espirituales.

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EL OFICIO

Daniel

 

Daniel es un ingeniero uruguayo que se dedica a hacer represas para el campo. También es escritor. Nos vimos solamente una vez hace años en Montevideo y me regaló este escrito. No recuerdo su apellido, y bien que lo siento, pero si alguna vez ve aquí su bellísimo relato que sepa que tengo un grandísimo recuerdo de él. (Mariano, 20-10-2016)

 

¿Será un oficio esto?

Conocer la arcilla más fina, la de partículas impalpables, la que sirve para el centro del dique, porque compactada es impermeable, amasarla entre los dedos y la palma de la mano, caminar por la orilla del cañadón, mirando de paso las tarariras que duermen al sol entre los camalotes, buscar un lugar donde las lomas se acerquen al cauce, haciendo cintura, y el valle aguas arriba se ensanche para dar amplitud al lago.

Buscar la tierra que servirá para los taludes de la represa, la gramilla para cubrir la superficie expuesta a la lluvia, o a las corrientes del desagüe, o a las olas que cuando sople el viento Sur golpearán sin pausas.

Construir durante meses el dique, rodeando en la noche el campamento con los tractores y las traíllas para ampararnos del viento, viviendo en la misma tierra que luego será fondo del lago y que se irá llenando de agua y de peces, cuando estemos lejos.

De allí sacarán los agricultores el agua para regar el arroz, el maíz, o los naranjales valle abajo.

Azude es una palabra mora que se usa en el norte para renombrar lo que en otras regiones se llama tajamar.

En los campos de Cerro Largo todavía se le dice hereje al cruel.

Corsario, al milico demasiado entusiasta en las persecuciones.

Real, a la monedita de diez centésimos, así que “gastar un real de prosa», es mantener una breve charla.

Azuderos, nos llamaron a nosotros.

Son voces y sombras de la vieja España que aún habitan las casonas perdidas en el campo.

En la ciudad, algunas noches de invierno y temporal me despiertan los truenos, miro desde mi ventana, la lluvia que golpea el hormigón y corre como si disolviera las paredes de cemento y pienso en mis represas de tierra y gramilla diseminadas por el país. Y me da miedo por ellas y por mí. Temo que algunas no resistan. Recuerdo cada cuenca, las mansas y apacibles y las turbulentas y traidoras y sé que los arroyos empiezan a desbordarse y arrastran alambradas y animales que no salieron a tiempo, y casi siento pánico porque la lluvia aumenta y tengo tanto a la intemperie. Me levanto sin encender luces, para ver los rayos.

Entonces miro al cielo y sin que nadie me escuche les digo a mis represas que aguanten otro temporal.

Y a dios le pido que afloje un poquito, que no exagere, que no joda, le digo tuteándolo, y vuelvo a acostarme riendo de mi ruego, y abrazo a mi mujer hasta que escampe.

(Uruguay, septiembre 2006)

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UN ARTISTA DEL ALAMBRE

Ángela

20-10-2016

 

Mi padre es un artista del alambre.

Desde que tengo recuerdos, he visto a mi padre arreglar todo lo arregable con alambre. Si se estropeaba el picaporte de una puerta, quitaba el picaporte y ponía un alambre y a partir de ese momento perdíamos el tiempo quitando y poniendo alambre cada vez que entrábamos o salíamos. Se suponía provisional, pero todos sabíamos que sería eterno. Es eterno. Todavía en la casa del pueblo tenemos alguna puerta con cierre de alambre. Mi padre tiene 92 años, siete hijos, casi treinta nietos y bisnietos, y nadie ha quitado ese alambre y puesto un picaporte.

Es verdad que lo que uno aprende de pequeño no se olvida nunca.

Al principio yo pensaba que era una manía de mi padre; con el tiempo me di cuenta de que lo usaban todos los hombres. Tenía que haber una explicación, y no tardé mucho en encontrarla: no había de nada; mejor dicho: no había dinero para comprar nada.

¿Comprar un picaporte sólo porque no cerraba la puerta? ¿Un grifo porque no conseguías cerrarlo del todo? El dinero hacía falta para cosas más importante, sin ir más lejos, para comprar comida, ropa, los libros del colegio (otro tipo de libros no entró a nuestra casa hasta que mis hermanas empezaron a trabajar en una empresa que tenía biblioteca, pero de esto ya hablamos en otro momento).

Me dice mi padre que también se arreglaba con alambre las esparteñas, el calzado que usaba para ir al campo. Los domingos se ponía zapatillas de lona con la suela de cáñamo, que se hacía él mismo.

Ir a su huerta abandonada (recuerdo lo del número de hijos, nietos, etc.) es un espectáculo de trabajo en alambre. Se podría decir que no hay un solo elemento unido a otro del mismo o distinto tipo que no esté unido con alambre. El cerramiento de la huerta a base de somieres, rejas, palos de todo tipo y tamaño, por supuesto está unido por alambre. La goma de regar está metida en el grifo y atada con alambre para que no se salga cuando abres el grifo. La cisterna tiene no sé que pieza atada con alambre. Sin esa pieza tendríamos que comprar una cisterna nueva, y ¿para qué, si la puso él en su día y funciona perfectamente?

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UNA MADRE EJEMPLAR

Ángela

30-9-2016

 

Paseando tranquilamente por el barrio un domingo muy reciente, pasados estos días de calor terrible que nos ha mantenido en casa, disfrutando de una temperatura maravillosa, oigo unos gritos a mi espalda. Al volverme veo a una mujer de unos treinta años, grandota, no gorda, alta, grande, llamativa por lo grande y por la melena roja, roja, roja del todo, con un niño de unos cuatro años en una mano y un perro atado a una cuerda en la otra. Los gritos que daba nos hizo volvernos a todos. PUTOS VIEJOS, VIEJOS DE MIERDA. Se dirigía de esta manera brutal a una pareja mayor que iba detrás de ella. Insistía a voz en grito: PUTOS VIEJOS, TENÍAIS QUE ESTAR EN UNA RESIDENCIA, VIEJOS DE MIERDA. Los señores en un momento dado giraron por una calle a la izquierda, pero eso no desanimó a la bestia. PUTOS VIEJOS volvió a repetir media docena de veces.

Paró un segundo en el semáforo, pero continuó su camino que era el mío, y dirigiéndose al niño, al que por cierto llevaba al galope, pobre criatura, le decía, a voz en grito: ¿HAS VISTO QUÉ SUBNORMALES SON ESOS VIEJOS? ODIAN A LOS ANIMALES. TENÍAN QUE ESTAR ENCERRADOS EN UN SITIO DONDE NO PUDIERAN SALIR NUNCA PORQUE SON MALOS.

El crío no respondió, estaría tan asustado como los viejos.

Por suponer algo, supongo que la pareja le haría algún comentario sobre el perro. No les oí una sola palabra, pero supongo que algo le dirían, quizás se había cagado el perro y ella no lo recogió, quizás le dijeron qué hartura de perros, no sé, no tengo ni idea.

En cualquier caso no se merecían una respuesta de este calibre. Me preguntaba qué diría si …

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