Literatura

CÓMO VENDER LO VIEJO COMO SI FUERA NUEVO

De la Fondation Saint-Simon a Emmanuel Macron

 

Las recientes elecciones en Francia han llevado al poder a Enmanuel  Macron. ¿Cómo es posible que un partido En marcha! aparecido hace un año haya conseguido el apoyo de todos los partidos y de prácticamente todos los medios de comunicación?
En este artículo Meyssan nos retrotrae a unos años atrás para explicarnos de dónde viene Macron y cuales han sido sus apoyos. Lo reproducimos íntegramente. (Ángela, 11-5-2017)

 

Thierry Meyssan

La repentina aparición del nuevo partido político llamado En Marche! en la escena electoral francesa y la candidatura de su presidente, Emmanuel Macron, a la presidencia de República no tienen nada que ver con la casualidad. Está lejos de ser esta la primera maniobra de los partidarios de la alianza entre la función pública francesa y Estados Unidos.

Es imposible comprender la súbita aparición en la escena política francesa del hoy candidato a la presidencia Emmanuel Macron sin conocer las maniobras anteriores a esta, orquestadas por Jacques Delors y Dominique Strauss-Kahn. Para entender lo que sucede detrás del escenario, es necesario mirar al pasado.

 

1982: la Fondation Saint-Simon
En 1982, personalidades del ámbito universitario y directores de grandes empresas francesas decidieron crear una asociación que favoreciera «el encuentro entre los investigadores de las ciencias sociales y los actores de la vida económica y social y difundir al público los conocimientos resultantes de las ciencias humanas y sociales». Esa asociación fue la Fondation Saint-Simon [1].
Por más de 20 años, la Fondation Saint-Simon impuso en Francia los puntos de vista de Washington, creando lo que sus críticos llamaron «el pensamiento único». Después de las huelgas de 1995 y el fracaso de la reforma del sistema de jubilación, esa fundación decidió disolverse, en 1999.
La Fondation Saint-Simon organizó 70 seminarios anuales en los que participaron siempre unas 40 personas. Publicó 110 Notas mensuales y alrededor de 40 libros. Más discretamente, organizó también una cena mensual en la que se reunían personalidades del medio universitario, jefes de empresas cotizadas en la Bolsa de París y los principales empresarios de la prensa francesa.
En el marco de aquellas cenas no sólo se acercaron los puntos de vista de los participantes sino que los patronos de la prensa decidían los temas que abordarían sus publicaciones y cómo enfocarlos. Poco a poco el pluralismo de la prensa fue cediendo su espacio al «deber de informar» y después ante el «poder de formar» las mentes.

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La profundidad del mar

Ángela

28-4-2017

Estoy aquí, al borde del abismo. Sergio me dice que me adelante un poco más y doy pequeños pasitos con las aletas. El recorrido en barco ha sido corto y no me he mareado, que era uno de mis temores; así es que el primer obstáculo ya lo he pasado. No ha sido un recorrido largo. Ahora tengo que saltar desde la pequeña plataforma.
–  Mira al frente, no mires hacia abajo, me dice Sergio.
Y yo miro al frente para inmediatamente después mirar al fondo.
– A la de una –espera un momento.
-A la de dos –espera otro momento.
-Y…ya estoy dentro,
Me dirijo al cabo (una gruesa cuerda amarrada al barco por la que tengo que descender).
Sergio me hace la señal de OK y yo le respondo igualmente.
Ahora agarrada al cabo comienzo el descenso, pero cuando me asomo veo a los compañeros que ya están abajo y la profundidad me parece enorme. Aterrada vuelvo a subir sin soltarme del cabo.
En esta ocasión es Jose, el otro monitor, el que se acerca y  me dice que me tranquilice, que no pasa nada.
–    ¿Qué no pasa nada? Es demasiado profundo para mí, le digo casi gritando.
–    No, no es muy profundo, no te preocupes.
Y de nuevo comienzo a descender. Miro al fondo, luego a él, así dos o tres veces hasta que decido soltar el cabo, y comienzo a descender. Uf, ya estoy abajo, y como por arte de magia el miedo ha desaparecido. Comienzo a navegar al lado de Víctor, mi compañero de aventuras. Somos ocho compañeros y tres guías. ¡Estoy dentro y navego como los demás! Se forman dos grupos. Dos van a hacer profunda, es decir, van a descender por debajo de 21 metros. Su guía es Alex, un hombre estupendo, como Sergio y Jose. Rodrigo no ha podido venir, se ha puesto malito, con gastroenteritis. Y lo siento, porque da gusto verlo en el agua, tan joven, tan ágil, tan tranquilo y al mismo tiempo tan pendiente de todo.

Ahora sí, ahora veo el mundo que me rodea. Un banco de peces pequeñitos encima de nuestras cabezas. ¡No me lo puedo creer! Y más adelante otro ¡Qué bonito! Nos movemos muy despacio, por encima de posidonias y gorgonias que se mecen suavemente con el movimiento del agua. Cruzamos un pequeño espacio entre las rocas y aparece un nuevo abismo, pero ya no tengo miedo, sólo perplejidad. Estoy en otro mundo. Y estoy volando. Flotar es como volar en el agua. No hay tierra bajo mis pies, mejor dicho, hay pero está muy abajo.

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El vestido azul

Dolores del Paso

7-4-2017

 

Todos los días cogía el autobús en la misma parada y a la misma hora. Y cada día otras tres o cuatro personas más hacían lo mismo. Eran los asiduos. Se saludaban, comentaban algo sobre el tiempo, si alguno no había aparecido el día anterior le preguntaban el motivo; incluso con otra joven de su edad mantenía conversaciones sobre sus respectivos trabajos, lo que habían hecho el domingo, cosas cotidianas. Sólo se conocían del autobús. No se volvían a ver por el barrio. Siempre había alguien más que se encontraba esperando el autobús de manera accidental, porque iba al médico, o a alguna gestión, o vete tu a saber.

Una mañana llegó un joven, le pareció guapo, por eso se fijó en él. Era uno de esos viajeros accidentales. Se bajó unas paradas antes que ella.

A los pocos días apareció de nuevo. Y a ella le gustó encontrárselo. Se convirtió en un tercer tipo: el asiduo accidental. Llegaba varios días seguidos y después pasaba una semana o más sin dar señales de vida. Al final se convirtió en asiduo aunque no lo viera diario. Además de guapo tenía cara de bueno. Un bueno tímido.

Cuando no aparecía pensaba ella que se habría levantado tarde y no había llegado a la hora. Cuando pasaban varios días sin verlo se retrasaba ella también por si acaso se encontraban. O al revés, se levantaba antes para llegar al autobús anterior, pero no coincidían por lo que llegó a la conclusión de que quizás no siempre iba al mismo sitio. Quizás trabajara en algo que le hacía cambiar el itinerario.

Se fijaba en él lo mismo que él se fijaba en ella. Cuando lo veía llegar le notaba una casi sonrisa que mostraba el placer que le daba verla.

Sí, no se lo imaginaba, era evidente que le gustaba encontrarla ahí, esperando el autobús.

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Historia  de una escarola

Alejandra C.

17-3-2017

Va para tres meses que la estoy observando y sigue igual, casi diría que mejor que el primer día. Siempre me pasa lo mismo, compro una escarola, hago una ensalada con unas cuantas hojas y el resto lo dejo para otro día, día que no llega y al final la tiro, pero cuando iba a tirar ésta transcurrido el tiempo correspondiente, me di cuenta de que estaba como nueva, por eso no me animé a tirarla. Y pasados otros días seguía igual. Y aquí está, tan rozagante con su verde primavera, y amarillito dulce, tiesecita, como recién cogida de la huerta.

Me gusta la escarola lo mismo que me gusta la lechuga. Lo justo. Que tampoco se puede decir que ninguna de las dos sean manjares. El nombre me hace gracia, y por afinidad me recuerda a la Carola que tenía una tienda de ultramarinos en el barrio. La única Carola que he conocido en mi vida, me parecía una señora mayor pero no debía de ser tanto porque sus hijos eran poco mayores que yo. Le pasaba como a una mujer del pueblo que decía “yo ya nací vieja”. Era una tienda oscura llena de cosas. No iba muy a menudo, normalmente iba a donde Mariscal, que le pedías lo que necesitaras y te lo apuntaba hasta que el sábado, día de cobro, pagaba todo mi madre. Pero no me quiero desviar del tema.

escarolaPodría comerla, la escarola, porque su aspecto es buenísimo, pero no me atrevo. Esto no es normal. Tengo que reconocer que tengo miedo. Y no puedo decírselo a nadie. Alguna vez le he dicho a mi marido. Fíjate, esta escarola está como nueva pero lleva aquí un montón de días. Pues tírala. Ya, que fácil. A mis hijos ni se lo miento. ¿Una escarola, y eso qué es? De la escarola sólo saben que es una cosa que pongo de vez en cuando en ensalada y que por supuesto ellos no prueban.

El otro día vino una amiga y mientras yo preparaba la carne me dijo que ella preparaba la ensalada. Cuando me vuelvo y ¡la veo con la escarola! Me tiré a por ella gritando como una posesa NOOOOOO hasta arrancársela de las manos. Se quedó muerta. Me recompuse inmediatamente, “prefiero una ensalada de lechuga”. “Vale, a  mí me da igual”, acertó a decir. Estoy segura de que piensa que tengo problemas con mi marido y por eso estoy tan nerviosa. (No es que esté segura, es que ya me han llegado rumores de que estamos en proceso de separación. Y el pobre Antonio sin enterarse), pero prefiero que piensen eso a que piensen que estoy loca.

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El día de la mujer

Ángela

10-3-2017

Hace unos días se ha celebrado el día de la mujer, antes llamado de la mujer trabajadora. Me llegaron, supongo que a todo el mundo, tal cantidad de wasap (sí, ya sé que se escribe WhatsApp, que para eso soy mujer, pero tiene demasiadas consonantes) con las cosas que somos capaces de hacer las mujeres que todavía le estoy dando vueltas al asunto. Yo no sabía que fuera ni tan lista, ni tan guapa, ni tan valiente, ni resistente, ni tan tan tan todo. Porque según esos wasap, las mujeres somos seres excepcionales. Claro, que hace unos años me regaló su libro un canadiense que había hecho un estudio de mil páginas en el que llegaba a la conclusión de que la mujer zurda salvará el mundo. Y yo soy mujer y zurda. Eso ya es la perfección.
Esa es la parte exagerada, que de pura exageración es hasta gracioso; pero también está la parte chunga: que si los hombres no tienen lo que hay que tener, que si no saben hacer nada, cuando nosotras podemos hacer no sé cuantas cosas a la vez. Yo en esto si que no me reconozco. Lo único que puedo hacer la vez que plancho, que paseo, que conduzco, que me ducho… es cantar. Pero eso no tiene mérito, yo canto siempre.
Esta avalancha de mensajes positivos para la mujer y negativos para el hombre me llevan a escribir (por cierto, cuando escribo, no canto) lo siguiente:
Hay mujeres ladronas, y hombres ladrones.
Mujeres simpáticas y hombres simpáticos
Mujeres antipáticas y hombres antipáticos
Mujeres guapas y hombres guapísimos; y feas y feos, y gordos y gordas, y altas y altos.
Madres que cuidan de sus hijos, y padres que cuidan de sus hijos.
Pero también madres que matan a sus hijos y hombres que matan a sus hijos. Incluso los hay que se ponen de acuerdo para matarlos, como los hijos de puta que mataron a la niña Asunta Basterra. Espero que no salgan jamás de la cárcel.
Hijas que abandonan a sus padres e hijos que abandonan a sus padres. Todos ellos serán abandonados por sus hijos.

Hay jóvenes y jóvenas que maltratan a sus padres. Muchos imbéciles e imbécilas, que lo máximo que aportan al mundo son gilipollleces y gilipollezas como esas.
Niños que insultan y pegan a otros niños, y niñas que hacen otro tanto.
Hay muchas mujeres médicos y muchos hombres médicos.
Hay muchos hombres albañiles y puede que alguna mujer albañil.
Hay mujeres dirigentes y muchos hombres dirigentes.
Hay mujeres que matan a sus maridos y muchos más hombres que matan a sus mujeres. También espero que jamás salgan de la cárcel, ni unos ni otras.
Hay psicólogos hombres y mujeres (logo=conocimiento); psiquiatras hombres y mujeres (¿si la mujer es psícóloga el hombre es psiquiatro?
En fin, que de todo hay en la viña del Señor.
Y yo no me siento representada por ninguna de esas mujeres ladronas, asesinas, antipáticas, groseras. No, no me representan, ni quiero que me representen. No tengo nada que ver con ellas.
Reivindico el derecho al trabajo para hombres y mujeres. Y el mismo salario a igual trabajo. Y buenas condiciones de trabajo para todos. Y el mismo trato en caso de separación. Una justicia igual para todos.
Porque somos hombre y mujeres los que convivimos en este mundo desigual, y entre todos, hombres y mujeres, tendremos que conseguir un mundo mejor.
Si queda algún día libre en el año, que lo dudo, propongo el día de la buena gente. Por suerte somos más. Al menos hasta ahora.

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Están muertos pero aún no lo saben

Alejandra C.

24-2-2017

Cuando lo veo marcharse tan ufano, casi me da pena. Me ha venido a la cabeza la frase tan manida de las películas de serie B: está muerto pero aún no lo sabe.

Hemos tenido un encontronazo por un asunto bastante nimio. Al salir de la M-30 me he encontrado con el semáforo en rojo. Como me daba el sol de frente no me he dado cuenta de que el semáforo estaba en verde para los que giramos a la derecha. El tipo de la furgoneta ha empezado a pitar; al principio no pensaba que fuera conmigo, cuando al fin me he dado cuenta le he pedido disculpas con un gesto pero el semáforo ya se había puesto en rojo. El tipo ha seguido pitando sin parar en ningún momento. Por fin se ha puesto el semáforo en verde y he arrancado, y él detrás de mí. Se me ha pegado al coche y ha empezado a perseguirme. En su persecución me ha ido empujando a la derecha hasta tal punto que he rozado varios coches aparcados hasta que he podido parar. El tío se ha bajado y directamente me ha sacado del coche, me ha pegado un puñetazo en la cara y me ha tirado al suelo. Gilipollas, eres gilipollas, me gritaba. Se ha montado de nuevo en su furgoneta y se ha largado. Me he levantado como he podido y me he quedado mirándolo. Me temblaban las piernas. He cogido la matrícula, aunque no lo voy a denunciar. Para qué, si ya está muerto.

¿Cómo puedo estar tan segura de eso? Porque no es la primera vez que me ocurre algo así.

No hace ni un año, también por un asunto de tráfico, me vi involucrada en una situación muy violenta.

Cruzando por un paso de peatones, un Mercedes venía a tal velocidad que le hice un gesto con las manos como diciendo “más despacio, más despacio”. El tipo frenó en seco, porque si no me atropella. Bajó la ventanilla del copiloto y yo me acerqué pensando que me iba a pedir disculpas, pero no, lo primero que dijo fue “qué dices tú, gilipollas” ¿Encima de que casi me atropellas me insultas, imbécil? Cogió del asiento del copiloto una especie de bolígrafo grande negro (cuando fui a denunciarlo la policía me dijo que era un kubotán, un arma prohibida. Se lo habían requisado) y cogiéndolo a modo de puñal me dijo: “Te voy a meter esto por un ojo”. Estás loco, loco, le grité y me di la vuelta para seguir mi camino. Arrancó bruscamente, cruzó la calzada y se subió a la acera, se bajó y se tiró sobre mí lanzándome puñetazos. Alguien avisó a la policía y al SAMUR. De allí me fui directamente a la comisaría a denunciar a ese miserable. A los dos meses más o menos llegó la citación para el juicio en unos quince días. Tres días antes de la fecha prevista recibo una carta del juzgado en la que se me informa de que se anulaba el juicio porque el tipo había fallecido unos días antes. Fue muy chocante, la verdad.

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El corredor

Antonio Moreno del Camino

3-2-2017

 

Espero haberlos despistado, porque ya no puedo más. Estoy asfixiado. Ellos también, pero son más y van armados. Y algo más importante: saben por qué corren. Yo no lo sé. O lo sé a medias. Sólo sé que si no hubiera echado a correr ya hace rato que estaría muerto. ¿Pero, por qué? El azar, el puro azar. Estaba dónde no debía estar y he visto, lo que no debía haber visto.

Por suerte soy un corredor nato. Desde que tengo uso de razón estoy corriendo. Primero huyendo de la correa de mi padre. Cada vez que venía borracho, y era un día sí y otro también, nos atizaba a mi madre y a mí. Pobre mujer, trabajando todo el día para encontrarse por la noche con ese criminal. Corría todo lo que podía, pero si no me alcanzaba en el momento, venía a buscarme cuando estaba durmiendo y se liaba a puñetazos conmigo loco de ira por no haber podido alcanzarme; hasta la noche en que conseguí zafarme de él y en la persecución salió rodando por las escaleras y se dio tal hostia que se dejó los sesos en el suelo. Maldito hijoputa.

Seguí corriendo en el instituto cuando la banda de los 5 mierdas (se hacían llamar Los matones), me perseguían para hacerme todo tipo de perrerías. No era la única víctima. A mi amigo Luis también lo putearon todo lo que quisieron. En una ocasión lo desnudaron a la salida de clase y tuvo que ir casa escondiéndose en todos los portales. Nos hicieron de todo, los cabrones, ni acordarme quiero. Y el más cabrón de todos, Esteban, el jefecillo de la banda, tiene las narices de querer contactar conmigo para recordar viejos tiempos. Le había hecho mucha ilusión encontrarme en Twiter. Si salgo de esta creo que voy a aceptar vernos un rato. Sólo para matarlo, prometo no hacerle daño.
Corría tanto que me escogieron en el Instituto para distintos concursos de 100 metros. La velocidad era lo mío. Algún trofeo conseguí.

No pude seguir en el atletismo porque tenía que trabajar para mantener a la familia. El hijoputa había muerto y bien muerto estaba, pero aunque ganaba poco porque lo despedían de todos los trabajos, al menos comíamos.

Pero ahí no acabaron mis carreras. Conseguí un trabajo de mierda repartiendo propaganda; como era tan rápido y acababa pronto me matriculé en la Facultad de Derecho. Horario de tarde. Corría como un loco para coger autobuses, metro o lo que hiciera falta dependiendo de donde me encontrara repartiendo para llegar a clase. Cambié varias veces de trabajo, un taller de coches, reponiendo productos en un hipermercado por las noches. Todos igual de mierdas. No se me dieron mal los estudios. No era el mejor alumno pero conseguí terminar.

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Las confesiones del criminal John Kerry

 

Según los datos del Departamento de Inmigración de Estados Unidos el presidente Barack Obama es el que más inmigrantes ha deportado bajo su mandato. Un total de 2.571.860 personas fueron devueltas a sus países en la era Obama. A pesar de esto, lo que queda de Obama es que ha sido un buen presidente, respetuoso con los derechos humanos.

El 20 de enero de 2009 Barak Obama tomaba posesión de su cargo como presidente de  EEUU. Tras cuatro años de mandato, el 6 de noviembre de 2011 fue reelegido para ejercer el cargo por un periodo de cuatro años más.
Durante esos ocho años EEUU ha participado, solo o en compañía de otros, en la destrucción de varios países. Llegó al cargo en plena guerra de Irak, y aunque prometió reducir el número de tropas nada más llegar, no lo hizo hasta 2011. Reducía las tropas en Irak, pero las incrementaba en Afganistán. En 2011, a partir de la llamada «primavera árabe» que comenzó con algunos disturbios en Túnez, el norte de África y Oriente Medio se convirtieron en el escenario de nuevas guerras que han acabado con países como  Libia y Siria. Guerras que han producido miles de muertos y la expulsión de millones de personas de sus países. Un desastre en el que ha tenido mucho que ver Obama y su lugarteniente John Kerry sobre el que podéis ver a continuación un interesante artículo de Thierry Meyssan, Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008). (Ángela, 20-1-2017)

 

Thierry Meyssan

(18 de mayo de 1957, Talence, Francia)

La guerra contra Siria es la primera que se prolonga por más de 6 años en plena era numérica. Numerosos documentos que deberían haberse mantenido en secreto ya han sido publicados. Aunque han aparecido en diferentes países, de manera tal que la opinión pública no tiene conciencia de ello, esos documentos ya permiten en este momento reconstruir la secuencia de los acontecimientos. La publicación de una grabación de declaraciones que John Kerry hizo en privado, en septiembre de 2016, revela la política del Departamento de Estado y obliga a todos los observadores –incluyéndonos a nosotros– a revisar sus análisis anteriores.

La difusión en The Last Refuge de la grabación completa del encuentro que el secretario de Estado John Kerry sostuvo con miembros de la Coalición Nacional (oposición siria en el exterior) el 22 de septiembre de 2016, en los locales de la delegación de los Países Bajos ante la ONU [1], pone en tela de juicio todo lo que todos creían haber entendido sobre la posición de Estados Unidos hacia Siria.

Para ver el vídeo pinchar aquí

Militares

Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

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Navidad, blanca Navidad

Ángela

30-12-2016

 

La Navidad comienza el día de la lotería, y termina el día de Reyes. En España, claro. Por eso, aunque un poco tarde para el resto del mundo, Feliz Navidad a todos. Incluso a los que nos han felicitado el solsticio de invierno, que no tengo muy claro qué felicitan. ¿Que hace frío?, ¿que el el 21 de diciembre es el día más corto?, ¿recuerdan a sus ¿ancestros? celtas, o mayas, o lo que sean? Me llama la atención que los más progres feliciten lo más viejo que hay. Estamos ante el neopaganismo rampante que circula en ciertos círculos. Pero allá cada cual, que celebre lo que quiera.

La Navidad es una fiesta cristiana, por supuesto, pero su significado, no es solamente religioso. También es cultural. Por eso celebramos estas fiestas cristianos y no cristianos, con el mismo sentido de concordia, solidaridad, amor por los demás. Y al menos por unos días pensamos que una sociedad mejor es posible.

Claro que cada día es más raro todo. Que un narcotraficante, un criminal que mató o mandó torturar y matar a cientos o miles de personas nos felicite la Navidad (Navidad, blanca Navidad) desde la Puerta del Sol, uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, es canallesco. Y sin embargo no ha pasado nada. Que el Ayuntamiento haya dado permiso para una publicidad así es malo, que la gente lo haya admitido es mucho peor. No tenemos capacidad de respuesta para un insulto como éste, y los que tienen poder saben que no la tenemos para esto ni para muchas otras cosas.

A mí me sigue gustando la Navidad, a pesar de que la ciudad esté cada vez menos iluminada y que los símbolos navideños se hayan transformado en círculos, cuadrados y ni una campanita, ni un angelito nos alumbre. Da igual. Seguiré comiendo turrón, y cenaré cordero, y me tomaré las uvas aunque me atragante, y les pediré a los Reyes Magos el libro de uno de mis autores preferidos. Y a quienes me digan que esto es consumismo, les diré que es Navidad, que es la única época especial del año, en la que muchos deseamos que nuestros sueños se cumplan. Que ya vendrán los días malos, y estaré mejor preparada para enfrentarme a ellos porque estas fiestas son una tregua, y por unos días los he dejado a un lado, pero ahí están, esperando. Bueno, pues que esperen.

Feliz Navidad. Feliz Año 2017. Que los Reyes Magos os traigan lo que les habéis pedido. Y, sobre todo, que la próxima Navidad nos encontremos de nuevo, y podamos celebrarla juntos.

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LA POESIA VIENE CUANDO ELLA QUIERE

Pedro Izquierdo

16-12-2016

 

Hacía ya tiempo que había pensado que tenía que escribir, que un buen día se pondría a ello.
Estaba indeciso si tenía que escribir novela o poesía, por una parte pensaba que si escribía novela debería emplear mucho tiempo y no lo tenía.
Claro que también podría escribir relato corto o cuentos, y se acordó de Carver que escribía sus relatos en las cafeterías cuando le sobraba tiempo y había leído (según él), que escribía relatos porque escribir una gran novela necesitaba de una preparación previa y mucho tiempo.
La manera de escribir de Carver le parecía sencilla y hasta él podría aproximarse a ese tipo de prosa que no contaba grandes historias, y por otra parte casi nunca tenía un gran final.
Por fin pensó que escribir poesía sería más fácil ya que podría levantarse una hora antes de ir  a trabajar, y luego si tenía algún rato continuar escribiendo. Al fin y al cabo podría determinar la longitud del texto y con cuatro o cinco ideas sencillas hacer un poema.
Había estado leyendo hacía unos días a un conocido poeta que decía que la poesía venía cuando menos te la esperas, y que sólo cuando ella quiere aparece y el poeta tiene que resignarse a acatar sus decisiones. Si ella no venía de nada servía esforzarse.
Esto le animó aún más y no le pareció un gran esfuerzo. No le dijo nada a su mujer, pero había decidido levantarse a la mañana siguiente una hora antes de ir a trabajar y ponerse a escribir.
A la mañana siguiente se levantó como había previsto, se dirigió a la cocina y preparó una cafetera con un café que le había traído un amigo de Colombia.
Entró en el salón y cogió de la librería una libreta no muy gruesa  y un bolígrafo, se dirigió a una terraza anexa que habían cerrado no hacía mucho con cristales, donde el sol calentaba incluso en los días fríos de invierno.
Abrió la puerta de la terraza y colocó en una esquina una mesa de madera y una silla. Dejó la libreta y el bolígrafo encima de la mesa y se sentó a esperar.

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