Los miserables

Los miserables

Ángela

15-5-2026

En España, cada día tenemos un tema que nos revuelve el estómago. Piensas que hemos llegado al límite, que la bajeza moral de nuestros políticos ha pisado fondo, que no se puede caer más bajo; pero sí, sí se puede, siempre pueden llegar a ser más despreciables.

 

Un accidente laboral

La “mujer más poderosa de la democracia española”, como ella misma se define, dice públicamente que la muerte de dos guardias civiles en su lucha contra los narcotraficantes, es “un accidente laboral” (como tantos otros, le faltó decir). Dos hombres que se han jugado la vida durante años hasta perderla persiguiendo a los narcotraficantes, no merecen el menor reconocimiento por parte de esta señora tan poderosa. Un accidente laboral, dice. Es una miserable.

Esta señora tan poderosa es la misma que ponía la mano en el fuego por su segundo, detenido por robar dinero público. Parece que no era en el fuego donde ponía la mano. Las informaciones que nos llegan es que esta señora tenía una relación “de pareja” con el de la mano.

 

El barco maldito

Otro miserable es Marlaska, ministro del Interior, que no va al funeral de los guardias asesinados porque prefiere salir en la foto del barco infectado por hantavirus. Esa foto aparecerá en los informativos de todo el mundo. Y él estará en primera línea con la médica y madre. ¡Qué gran momento para los dos! Lástima que no puedan lucirse como quisieran. Con lo que se luce Pedro en sus apariciones estelares (cada vez menos, todo hay que decirlo). Eso sí, está muy rabioso el ministro. Le ha dado mucha rabia que mataran a estos dos hombres. Jopelines, qué malos son los narcotraficantes.

Por cierto, si el asesinato de los guardias civiles es un accidente laboral, ¿Cómo llamaría la señora Montero a lo del barco maldito? ¿Un accidente vacacional?

Puestos a hacer demagogia como hacen ellos diariamente, tendrían que explicar por qué atienden mejor y más rápidamente a los pasajeros de un crucero por el que llegaron a pagar más de 30.000 euros por un viaje de placer, que a unos guardias civiles que se juegan la vida y que no ganan eso en un año.

 

Si quieren ayuda que la pidan

Son unos miserables los dos, pero tienen a quien parecerse. Y se parecen muchísimo a su jefe, el presidente del Gobierno, ese que decía cuando el agua estaba arrasando vidas y haciendas por los pueblos de Valencia: “Si quieren ayuda que la pidan”. Eso sólo lo puede decir un malvado.

Es perverso ¡230 muertos! y  tardaron días en enviar ayuda. Qué poco han tardado en permitir atracar el barco maldito, llevar a los pasajeros a los autobuses y luego a los aeropuertos.

Son despreciables. Pero por desgracia, hay mucho más. Y lo alucinante es que hay quien les vota.

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