María
Un abrazo muy navideño

Dentro de ellas se integran tanto la pintura, la escultura, la fotografía, el dibujo o la ilustración; técnicas como el grabado, el moldeado, el arte del pincel, (u otras artes gráficas), y algunas artes decorativas y artes industriales como la cerámica, la alta costura o la joyería.
María
Un abrazo muy navideño

Juan Bautista Maíno
(15 de octubre de 1581, Pastrana – 1 de abril de 1649, Madrid)
La Adoración de los pastores

Ezoe Alberola
Hace ya bastante (¡como pasan los años!), publicamos un dibujo de Ezoe, todavía una niña. Ahora es una joven con una capacidad extraordinaria para el dibujo, con la visión de una artista. (14-8-2023)
Eli

Giotto
Giotto di Bondone (1267-1337) rompe con la pintura bizantina cuyo último gran representante fue su maestro Cimabue (1240-1302) y se convierte en el precursor de los grandes pintores del Renacimiento. Pintó los frescos de El nacimiento de Jesús» entre 1302 y 1305 en la capilla de los Scrovegni (Padua, Italia).
El Nacimiento de Jesús

Ángela
Para comenzar el año con algo bonito.
Calcetines entre las flores

María Isabel Mestre
25-9-2020
Marina Rubicón -Playa Blanca – Lanzarote
Año 2013

Ezoe Alberola
Este año como motivo navideño tenemos este precioso dibujo de Ezoe, jovencísima deportista, medalla de bronce en el campeonato del mundo de Taekwondo, y magnífica dibujante. Felicidades. (Ángela, 10-12-2019)
EZoe y la Navidad

A esto lo llaman arte
Ángela
17-5-2019
Este año 2019 toca Bienal, la exposición internacional de arte más importante que reúne cada dos años en Venecia a los considerados mejores artistas del momento, pintores, escultores y, desde hace unos años, instaladores. Los instaladores ponen cosas en una habitación, oscura normalmente; hacen instalaciones de cualquier cosa: lavabos, mesas, váteres, perchas… y tiran muchas cosas al suelo: arena, papeles, botellas de plásticos vacías, llenas (les encanta el plástico), y ponen
muchos vídeos que repiten sin parar las mismas imágenes en general bastantes catastróficas o deprimentes que retratan al hombre como un loco que solo pretende la destrucción del mundo. Y para denunciar todo lo malo de la sociedad (la deshumanización, la soledad, el cambio climático, temas que les gusta mucho, ponen un montoncito de lana de oveja en el suelo, o un montón de pantalones y sombreros de hombre también en el suelo. Bueno, a veces hay un traje en una silla, o una cafetera. Estos instaladores son los nuevos artistas. “Artistas” que “denuncian” la mala situación de la sociedad pero a los que nadie conoce fuera del mundillo de marchantes, galeristas y coleccionistas porque a la gente no le interesa lo que hacen. Ni a ellos les interesa la gente. Para vosotros, pero sin vosotros, que no entendéis nada. Para eso están los críticos,
para explicarnos lo que quieren decir. Este año parece que está triunfando con su desparrame (la botella de plástico no podía faltar, claro) la instaladora Laure Prouvost del pabellón de Francia; más de una hora de cola tienen que hacer los que avisados por estos críticos no se van de la Bienal sin ver su instalación.
Los pintores también tienen lo suyo, pero eso viene de lejos. El siglo XX significó, salvo excepciones la destrucción de la pintura. El surrealismo, el dadaísmo, y todos los –ismos se fueron sucediendo hasta hacer desaparecer primero a la figura humana y luego a la pintura misma de los cuadros. El hombre y su paisaje se transformaron en figuras geométricas de distintos colores en el mejor de los casos, o en figuras monstruosas en blanco y negro. Trocaron la belleza por la fealdad, lo sublime por lo grotesco, lo profundo por lo banal. Y ahí siguen. Eso sí, moviendo mucho dinero.
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