Saharauis: los españoles perdidos

Saharauis: los españoles perdidos

Ángela

15-8-2026

En un reciente reportaje sobre el Sahara, ocupado por Marruecos, mientras el reportero iba explicando, más o menos, la situación, un señor mayor que andaba por la calle, se dirigió a él: “Españoles”, sí respondió el reportero, y entablaron una pequeña conversación hasta que el periodista le pregunta: ¿por qué habla usted tan bien español? “Porque soy de Villa Cisneros”, y añadió: “somos los españoles perdidos”.

Los españoles perdidos. Así es. En el transcurso de la Marcha Verde [1] hasta la ocupación total del Sahara por parte de Marruecos, se perdieron los saharauis que hasta ese momento tenían DNI español, y residencia española. En su momento España les ofreció la nacionalidad[2] y muchos se acogieron a ella, pero otros no lo hicieron porque querían la independencia de su país, o porque estaban ya en los campos de refugiados de Argelia y no pudieron realizar el papeleo; y después ya no la pudieron obtener. Los saharauis son considerados apátridas.

La regularización la puede obtener cualquiera. Un senegalés, un maliense, un marroquí, cualquier persona que no ha tenido ninguna relación con España, que no sabe ni señalarla en un mapa, puede obtener un permiso de residencia y de trabajo mostrando un billete de metro que ni siquiera tiene que ser suyo, y en último término, conseguir la nacionalidad. Así de fácil es. Sin embargo, un saharaui nacido en  la 53ª provincia española[3], no puede ser regularizado porque los saharauis son apátridas y los apátridas no pueden tener documentación española.

Apátridas. ¡Qué insultante! Unas personas que llevan siglos en su tierra, que nunca han salido de ella, que pelearon contra nosotros, los españoles, por obtener su independencia, y en ese proceso perdieron la vida algunos de ellos y algunos españoles, para acabar en manos del dictador marroquí, han sido expulsados de su tierra. Y el gobierno español, con Pedro Sánchez a la cabeza, los ha mandado al limbo, yendo en contra de todo lo que había hecho España hasta el momento.

España tenía una responsabilidad con los saharauis, y así la ha tenido hasta ahora. Ningún gobierno español, sea del signo que sea, ha aceptado las condiciones de Marruecos. Hasta que Pedro Sánchez se ha adherido a la tesis de EEUU y Francia. Mucho aspaviento, pero se ha doblegado ante Trump.

Su consideración de apátridas es la excusa. Se podía y se pueden hacer unos cambios en la legislación para que los saharauis puedan obtener la nacionalidad. La realidad es que no quieren nacionalizar a los saharauis para no enfadar a su “amigo” marroquí. Eso dicen algunos. Que el gobierno marroquí tiene tantas cosas de Pedro Sánchez y sus ministros estrella (Margarita Robles y Fernando Marlaska, sobre todo), que si salieran a la luz, el escándalo los mandaría inmediatamente al vertedero de la historia. Es una posibilidad. Pero hay otra más siniestra todavía, y es que Pedro Sánchez es un “mandao” que cumple a rajatabla con sus jefes: la Von der Leyden, por un lado y Soros, por otro, ambos máximos representantes de la Agenda 2030, que le han ordenado regalarle a Marruecos el Sahara y Ceuta y Melilla. Y Sánchez está cumpliendo. Ha entregado el Sahara y entregará, no tardando mucho, las dos ciudades españolas, que nunca pertenecieron a Marruecos. Ni han sido nunca colonia española.

El drama es que no han sido sólo los políticos. Todos esos que durante años recibían a los niños saharauis cuando llegaba el verano, que han sido muchos, no se han manifestado en contra de la actitud del gobierno. Los partidos de izquierda, que siempre han defendido la autonomía del Sahara, han callado ante una infamia como la del gobierno sanchista. Y aun así, todavía consiguen algún voto. No tienen vergüenza.  A los que siguen votando al Psoe no se les puede pedir nada. Ven cómo el déspota se va de vacaciones con España incendiada, con una invasión de 80.000 personas enviadas por el tirano marroquí en una demostración de fuerza sin igual (esto es un aviso, que los sepáis, dice el criminal), y le siguen votando; un miserable que con doscientos treinta muertos en un sólo día por la dana, dijo a los valencianos aquello de “si quieren ayuda que la pidan”; un tipo que tras la muerte de 42 personas en el accidente de tren de Adamuz, que se podía haber evitado si se destinara dinero a infraestructuras y no a llevárselo muerto él y toda su camarilla de mangantes, no cesa al energúmeno Óscar Puente en el minuto uno; en fin, a esta pandilla de delincuentes les siguen votando. Todavía los hay que defienden el joyerío de Zapatero. ¡Qué les vas a pedir!

Este gobierno ha dejado tirados a los ceutíes como dejó tirados a los saharauis. Al sanchismo nada ni nadie le importan. Lo único que le interesa es trabajar para sus amos. Y para eso tiene que mantenerse en el poder.

Miente la ministra de Igualdad cuando dice que las niñas en Ceuta están protegidas cuando diariamente se denuncian violaciones individuales y en grupo. Los mismos vecinos están buscando la manera de protegerlas porque la policía se encuentra impotente ante la magnitud de la invasión. Quedan 10000 según los vecinos (el gobierno dice que son 5000; (¿cómo lo saben si no han sido identificados?, al menos los vecinos los ven cuando pueden salir a la calle) de los 80.000 que invadieron Ceuta. Al gobierno le parecen pocos porque según los ministros está todo bien.

Todo va bien. Más de 100 muertos. Más de 80.000 personas invadiendo territorio español. Diez mil personas tiradas en las calles, sin comida, sin agua, con calor, sin saber qué hacer. Entre ellos hay mala gente, muy mala gente que les roba a ellos y a los comercios, que violan a niñas y niños, que atacan viviendas; y los ministros diciendo que todo va bien.

Tienen que acabar en la cárcel. Todos ellos tienen que desfilar a la cárcel, con el presidente Sánchez a la cabeza. Un tipo que se va de vacaciones en una situación como ésta no puede seguir ni un minuto más al frente de un gobierno.

[1] El 6 de noviembre de 1975, 350.000 marroquíes enviados por Hassan II ocuparon ilegalmente el Sahara en la llamada Marcha Verde.

[2] El Real Decreto de 10 de agosto de 1976, ofrecía la nacionalidad española a los naturales del Sáhara.

[3] El 10 de enero de 1958, el Sahara fue declarado la 53ª provincia española.

Más sobre el Sahara:

El Independiente. Qué fue del Sáhara Español y por qué es hoy la última colonia de África

El Debate. Cómo la descolonización del Sáhara español dejó a miles de saharauis sin patria ni nacionalidad

RTVE. El Gobierno deja fuera de la regularización de inmigrantes a los apátridas y condena a los saharauis a un «limbo»

Historia del Sahara español. De la colonización al abandono (1884-1976)
Gerardo Muñoz Lorente
Editorial Almuzara
717 páginas

 

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