Las mujeres iraníes

Las mujeres iraníes

Ángela

6-3-2026

En la Copa Asia de fútbol de mujeres participa Irán. Hace unos días jugaron contra Corea del Sur y en la presentación no cantaron su himno nacional. Ver a las jugadoras, tan jóvenes, casi unas niñas, enfrentándose así al régimen criminal de los ayatolás, impresiona. Piensas en lo que les puede pasar a estas jóvenes por mantenerse tan serias escuchando el himno pero sin el más mínimo movimiento de labios. Ninguna lo cantó. Eso es tener valor.

Días después, en otro partido, las vemos cantar el himno. Me imagino que los padres, aterrorizados, les han dicho que los actos de valentía los hagan los mayores. No hace falta ni que intervengan los clérigos, con la presión familiar es suficiente.

Ese valor lo demuestran las mujeres iraníes continuamente. Las hemos visto quitarse el pañuelo públicamente en señal de descontento, sabiendo que las pueden golpear, detener e incluso matar. Pero se han cansado de ser obligadas a ponerse un pañuelo que simboliza la sumisión. (Salieron en su apoyo Penélope Cruz y otras famosas que, echándole valor, se cortaron el flequillo; de vergüenza ajena).

Los dirigentes iraníes, además de fanáticos religiosos son imbéciles. Porque las mujeres en Irán pueden estudiar en la universidad. De hecho, las mujeres son más del 60% de los estudiantes universitarios. Y estudian ciencias, ingenierías, medicina en mayor porcentaje que los hombres. Allí no tienen que ir por las escuelas animando a las niñas a estudiar matemáticas, como ocurre en Europa. Es curioso, en los países menos desarrollados, no solamente en Irán, las mujeres que tienen la posibilidad de estudiar eligen mayoritariamente carreras técnicas.

Con una población como esa, que se comería el mundo, los imbéciles de los ayatolás les arruinan la vida a ellas y al país, por obligarlas a hacer lo que no quieren. Así es el fanatismo.

Estas mujeres saben lo que es pelear por conseguir la libertad. Luchan por su dignidad.

Saben que Estados Unidos e Israel no quieren acabar con el régimen para defender la libertad de hombres y mujeres. Por supuesto que no. Pero si lo consiguen, la mayoría de los iraníes, y sobre todo las iraníes, lo celebrarán con champán.

Cuando veo a las feministas de aquí gritando como posesas que los hombres son violadores en potencia; que las mujeres no son mujeres, que los hombres son mujeres; que hablan de sexo como si lo hubieran descubierto ellas; que vociferan contra la violencia como si España fuera el país más peligroso del mundo cuando es todo lo contrario; cuando su mayor aspiración es volver a casa solas y borrachas, entonces pienso en esas jóvenes iraníes y se me cae la cara de vergüenza.

Pues a estas feministas no las he visto manifestarse a favor de las mujeres iraníes. Parece que prefieren verlas sufrir antes que ser liberadas del yugo de los ayatolás. De hecho, no entienden por qué sufren por llevar un pañuelo en la cabeza. No sólo las feministas desaforadas, la izquierda en general apoya el uso no sólo del hiyab si no del burka. Están defendiendo en España el uso del burka, como si las niñas pudieran decidir quitárselo o ponérselo. Que pocas lo llevan, dicen. Habrá más, con toda seguridad. Pocas o muchas, el burka es una prenda que anula a la mujer. Ese es el sentido del burka: que la mujer desaparezca realmente, no metafóricamente, de la vida social. Pues eso defiende la izquierda. Para eso ha quedado.

Todos estamos en contra de la guerra, no conozco a nadie que esté a favor. Pero yo no soy iraní, si lo fuera, a lo mejor también lo celebraba.

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