Isabel Pisano, una mujer particular

Isabel Pisano, una mujer particular

Ángela

28-8-2-25

Cuando me senté a ver la televisión, la película ya había empezado, así es que no sabía de qué película se trataba. Era una película rara. No me acuerdo de casi nada. Sólo de algunas escenas desasosegantes. Recuerdo sobre todo una en la que una mujer pequeña, morena, con unos increíbles ojos azules y pechos grandes, estaba tumbada totalmente desnuda sobre una especia de camilla de forense y un tipo le rasuraba el pubis con una cuchilla de afeitar. Una escena repulsiva. Lo primero que pensé es que el director era un perverso, un cerdo asqueroso que humillaba a una mujer. El director era Bigas Luna. La actriz, a la que no conocía en absoluto, era Isabel Pisano.

Isabel Pisano
Isabel Pisano

Luego leí que se hicieron amigos y que ella escribió su biografía. Sigo pensando que Bigas Luna realizó esa película para denigrar a una mujer y que a eso lo llaman arte. También participó en Casanova dirigida por Fellini, Boquitas Pintadas’ (Leopoldo Torre Nilsson, 1974), ‘Prima notte di nozze’ (Corrado Prisco, 1976), o ‘Trauma’ (León Klimovsky, 1978) y alguna otra.

A pesar de sus películas, fue más conocida por ser la mujer de Waldo de los Ríos, famoso compositor y director de orquesta argentino establecido en España y que alcanzó una gran popularidad en aquellos años. Se suicidó estando ella en Roma. Sobre el suicido el único comentario que me hizo es que “no entendía qué había pasado” ni en su momento ni muchos años después.

Del cine pasó al periodismo donde tampoco pasó desapercibida. Fue muy reconocido su trabajo como periodista de investigación. Recuerdo sus largos artículos en Interviú y otras revistas. No solamente sus artículos eran largos. En general los artículos que se escribían por entonces podrían ocupar varias páginas. Con un artículo de aquellos años se podría hacer un libro ahora. Los tiempos han cambiado.

Tan particular era que hasta llegó a participar en el programa Gran Hermano.

-¿Cómo se te ocurrió concursar en aquel programa?

– Quería vivir esa experiencia y escribir un libro sobre ella, pero luego no me interesó, constestaba.

Su labor periodística la llevó a conocer a Yasir Arafat con el mantuvo una relación amorosa. “Nos enamoramos. Simplemente eso”, decía.

Fue corresponsal de guerra en Palestina, Chad, Líbano o Bosnia. Fue la única periodista que estuvo en los bombardeos de Mosul y Basora, en Iraq en el año 1993.

Se puede decir que vivió la vida con mucha intensidad. Falleció el 25 de agosto, hace poco más de un mes.

Conocí a Isabel muchos años después de todo esto por medio de un amigo común. Yo acababa de leer su libro Yo terrorista donde entrevistaba a terroristas, hombres y mujeres de distintas ideologías y con distintas motivaciones.

-¿Cuál te ha parecido más interesante? Me preguntaba.

– Teniendo en cuenta que son terroristas, y que todos me parecen despreciables, Adriana Faranda, de las Brigadas Rojas que al menos tiene remordimientos, como te cuenta en la entrevista.

-¿Y la vasca, Idoa López Riaño? A mí me parece fascinante. Una mujer de una belleza extraordinaria, que pinta cuadros de flores en la cárcel. Amante de sus padres. Que podría llevar una buena vida y decide formar parte de una banda armada.

-Esa mujer tan bella de la que hablas ha matado a 23 personas. Es un monstruo disfrazado de mujer delicada, buena hija amante de unos padres que la adoran a pesar de los crímenes que cometió, pero alguno de sus compañeros ha declarado que su crueldad no tenía límites, que se enrollaba con policías o guardias civiles a los que luego mataba. Un monstruo, eso es esa mujer que pinta florecitas.

En las distintas ocasiones en las que me encontré con Isabel hablábamos de todo, de lo que pasaba en el mundo, todo lo que contaba me interesaba.

Era una persona agradable, atenta, gran conversadora, simpática. Nos entendíamos bien. La última vez que nos vimos seguía siendo tan vital como siempre. Por eso me sorprendió un tiempo después leer en la prensa que un falso médico cubano en el que confiaba la había arruinado y había logrado meterla en una residencia en Pozuelo de Alarcón alegando que tenía Alzeheimer.

La historia del supuesto médico cubano que le hacía un tratamiento de belleza para mantenerse joven y le cobraba 2000 euros por una inyección de vete tú a saber qué, es una historia estrambótica más en la vida de esta mujer. Según parece la dejó sin un céntimo. Arrambló con todo lo que de valor había en la casa. Cuadros, muebles, joyas desaparecieron. Verdad o mentira, nunca hay que fiarse de un/una médico (o que dice ser médico) cubano que ofrece tratamientos de belleza. Hay más de uno. Intentarán sacarte hasta el último céntimo. No tienen escrúpulos.

A pesar de este desgraciado final, Isabel Pisano vivió la vida que quiso vivir. Al menos, eso creo. Aunque en sus ojos vivarachos, alegres, había un fondo de tristeza. Seguramente había visto la barbarie muchas más veces de las que quisiera. Su idea del mundo no es que fuera a mejor, todo lo contrario. Quizás por eso no esperó a morir para dejar de verlo.

En fin, la vida es a veces triste, a veces alegre y cada momento queda reflejado en nuestros ojos. Así es para todos. En eso, Isabel no era una mujer particular.

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