Cuando los “buenos” matan, matar es bueno

Cuando los “buenos” matan, matar es bueno

Ángela

17-9-2025

Vemos a una joven, una niña más bien, sentada en el tren. Luego sabremos que es Iryna Zarutska, refugiada ucraniana en Estados Unidos que acaba de salir de la pizzería en la que trabaja para ganarse la vida. Por su aspecto de niña, tan frágil, podría tener 15 o 16 años; luego sabremos que tiene 23. Está escuchando la música con sus cascos puestos, metida en su mundo.

 

 

 

 

 

 

 

En el asiento de atrás vemos que a un tipo encapuchado con un aspecto que da miedo. Luego sabremos que es el aspecto de la muerte. Se queda sentado tranquilamente a espaldas de la criatura mirándola fijamente, sin apena moverse. Pasan unos minutos y repentinamente, sin hacer aspavientos coge a la niña del cuello y le asesta varias puñaladas. Se levanta tranquilamente y durante un instante la mirada de la víctima y el verdugo se cruzan. La niña mira a la bestia entre sorprendida y asustada. No entiende nada, tampoco nosotros entendemos nada. El criminal se marcha tranquilamente hacia la puerta del vagón, la niña se tapa la cara y se echa a llorar mientras va cayendo despacio al suelo. Se ha desangrado. Probablemente antes de llegar al suelo ya esté muerta.

Mientras tanto, la media docena de personas que han visto la escena se alejan de la niña muerta, como si les diera miedo, o se quedan en sus asientos sin mover un dedo. Ninguno intenta ayudarla. La compasión no entra dentro de los valores de estos observadores de la muerte.

Irina, el horror ante la muerte
Irina, el horror ante la muerte

Todo ha ocurrido en un momento. Todo queda grabado en las cámaras del tren. Al tipo lo cogerán en poco tiempo. Tiene muchos antecedentes policiales por acciones violentas. Alguien  por aquí afirma que es un indigente con problemas mentales. Para ser un tipo con enfermedades mentales, actúa con una frialdad y un temple de verdadero sicario. Demasiado enfermo mental suelto o lobos solitarios asesinando fríamente a cualquiera que se cruce en su camino. Demasiados. Y no hay segunda enmienda que valga. El asesino no ha necesitado un rifle de repetición para cometer el crimen, le ha bastado con un cuchillo.

Curiosamente, ninguna feminista ni aquí ni allí ha dicho una sola palabra por esta joven.

Otra escena terrible: un hombre joven está hablando en un campus universitario ante unos miles de personas.

Charlie Kirk. Foto de Gage Skidmore
Charlie Kirk. Foto de Gage Skidmore

Suele hacerlo, según parece. Se llama Charlie Kirk. Yo no tenía ni idea de su existencia, y parece que poca gente lo conocía por estos lares. De repente, a la vista de todos, el tipo recibe un tiro en el cuello que lo deja malherido; de hecho, al poco tiempo anuncian su muerte.

Han tardado poco en encontrar al francotirador: un joven de 22 años. Otro con problemas mentales, supongo, al que le molestaban las cosas que decía la víctima. Porque la víctima no había matado a nadie, sólo daba conferencias diciendo lo que quería decir.

Este podría ser un caso más de crimen político, porque a este hombre lo han asesinado por sus ideas. Pero lo llamativo ha sido la reacción de la “izquierda” yanqui celebrando el asesinato de este hombre. Risas, festejos, montones de tarados poniendo mensajes horrorosos en las redes sociales. Pero aún más llamativa es la reacción de la llamada izquierda en España. Un hombre al que no conoce nadie es asesinado a miles de kilómetros de aquí y gente que se llama de izquierdas dice implícita o explícitamente que se lo merecía por facha. Alucinante.

El proceso por el que alguien puede ser asesinado por los “buenos” es muy sencillo: tachan a alguien de fascista, incluso de nazi, y ya tienen el malo. A partir de ahí, todo lo malo que le hagan es bueno. Si es necesario tergiversar sus palabras para hacerlo malo malísimo, facha fachísimo, se hace. Total no cuesta nada. Es bueno incluso matarlo. Un fascista menos.

Esto es lo que hacen los que se llaman de izquierdas, los antifranquistas sin Franco, los antifascistas sin fascio, los antis que no han sufrido nada en su vida. Esos tipos que se creen que por poner mensajitos en una red social, o por hablar con un micrófono en la mano ya están haciendo la revolución. Esa gente, en suma, que no merece ningún respeto.

Un claro ejemplo de este tipo de gentuza es un tal Ignasi Guardans, un hijo de… la alta burguesía catalana, un mierda que va de izquierdoso que ha vivido muy bien de nuestros impuestos toda su vida (la alta burguesía siempre viviendo del Estado) ha  soltado barbaridades sobre este hombre del que no sabía nada hasta que lo han matado. Bien matado está por haberse colocado en el lado malo de la historia; si se hubiera colocado en el lado bueno, como el Ignasi, Charlie Kirk estaría tan tranquilo en su casa sentado frente al ordenador diciendo barbaridades sobre cualquiera que intente hacer algo por los demás sin que les paguen a final de mes. ¡Cuesta tan poco ser el bueno!

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