La banda de los cuatro (y más)

La banda de los cuatro (y más)

Ángela Pérez

13-6-2025

España es un país extraordinario. Fuera de lo común. Un país que pasa de una dictadura a estar gobernada por políticos cada vez más corruptos hasta llegar al paroxismo con Pedro Sánchez, corrupción sin cuartel, y aquí seguimos. Eso sí, cada vez más pobres e incapaces de reaccionar ante los mafiosos que nos utilizan para conseguir sus fines. Porque nos necesitan. Para conseguir sus fines necesitan que cada mañana nos levantemos para trabajar, para cobrar los salarios más bajos de Europa y dadles a ellos la mitad de esos salarios de mierda. Nos necesitan para pagarles los chalés, las putas, los viajes en Falcon a República Dominicana, los vestidos carísimos… tantas y tantas cosas. Sus gustos, según van subiendo de nivel, son cada vez más caros. No cuesta lo mismo un secretario general de un partido que un ministro o un presidente, lógicamente. Hay que diferenciarse de los pobres, si no, para que quiere ser uno ministro o presidente.

Ha salido el pobrecito presidente Sánchez con esas rayas pintadas que le iban de las sienes a la boca que parecían las patillas de Curro Jiménez, a pedirnos perdón por los robos realizados

La banda de los cuatro. Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García
Pedro Sánchez, Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García

por su mano derecha primera y su mano derecha segunda, tipos que desde que amañaron las primarias del partido para salir elegido el capo de los capos y se subieron al Peugeut no se han bajado del burro del poder. La banda de los cuatro, de las que sólo queda uno sin imputar, y el UNO que queda no sabía nada de los que hacían los otros tres, sus íntimos. Nos toma por idiotas este Curro Jiménez de pacotilla y pretende hacernos creer que es la víctima de sus manos derechas. No, listillo, las víctimas somos nosotros que pagamos el desparrame de estos tíos y también el tuyo. Que 52 viajes del Falcon en un año son muchos viajes.

Estamos en manos de tipos que tienen que acabar en la cárcel por sacarnos hasta los higadillos y aun así, no será el robo el peor de sus crímenes. Lo peor es conceder la amnistía a tipos que han dado un golpe de Estado y nos han llevado a enfrentamientos cada vez más graves. Lo peor es gobernar a golpe de decreto ley para que las leyes no pasen por el Senado y el Congreso; peor es abandonar a los saharauis y dejarlos en manos del dictador marroquí después de años de impedirlo los gobiernos anteriores de derechas o de izquierdas; peor es negociar y llegar a acuerdos con Inglaterra sobre Gibraltar a espaldas del Senado, el Congreso y de los ciudadanos; peor es colocar a sus amiguetes en la presidencia de empresas públicas aunque sean unos zotes (ahí tienes  Correos, que siempre había funcionado bien, hundido); peor es promover, con la peor ley en la mano, que los niños sean hormonados sin que los padres puedan evitarlo; peor es aplicar una ley que nos obliga a aceptar, en contra de la evidencia, la biología y el sentido común, que un hombre con o sin peluca, con o sin barba, es una mujer. Y así, todas las leyes que se han sacado de la manga para obligarnos a aceptar lo inaceptable.

Y sale el compungido Sánchez a pedir perdón sin pedirlo, a pedir disculpas pero diciendo que seguirá en el poder por nuestro bien. Por el bien de la ciudadanía, que no hay que decir ciudadanos; o ciudadanos y ciudadanas o, mejor, ciudadanía que repiten sus ministros. No te quedes, Pedro, por nosotros no lo hagas. No nos pidas y perdón y vete, cuanto antes mejor.  Porque no, no hay perdón para los malvados.

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