Más papistas que el Papa
Ángela
10-5-2025
La reacción de políticos y periodistas a la muerte del papa Francisco ha sido digna de ver. La iglesia supongo que habrá tomado nota: cuando a un papa le lloran los ateos y los masones tanto o más que los católicos es que algo no funciona.
Dentro de los políticos, los que más han llorado por la muerte de Francisco han sido los de Podemos y Sumar (comunistas ellos o al menos eso dicen); pero también le han llorado mucho los socialistas (más masones que otra cosa).
Los periodistas, empujados por las empresas que los contratan, no han dejado de lamentarse por la muerte del “papa de los pobres”. La competición por ver quién era el más papista ha llegado a unos niveles vergonzosos.
Ha muerto el papa humilde, claman. Pero, vamos a ver, que Bergoglio desde los treinta años venía ejerciendo papeles importantes dentro del seno de los jesuitas en Argentina. O sea, que no vivía muy modestamente. Mucho menos cuando fue elegido obispo (1992) y arzobispo de Buenos Aires (1998) y cardenal (2001). Criado o criada tuvo durante toda su vida de adulto. Antes, no lo sé. Y eso, no tiene nada de anormal. Los altos cargos de cualquier institución viven muy bien, y la Iglesia no es una excepción. Los palacios ahí están, no van a dejarlos vacíos para irse a un pisito de alquiler. Bergoglio ha vivido como todos los papas: rematadamente bien.
Todos (ateos, comunistas, masones) quieren un papa como Francisco. Javier Cercas, que mira por donde, listo él y su editorial, acaba de sacar un libro sobre Francisco tras un viaje de cuatro días con el Papa y su séquito, dice que: «La Iglesia necesitaría cuatro papas como Francisco». Cuatro días le han servido a él para conocer en profundidad al Papa. Este ateo militante y anticlerical estaba encantado no sé si con Bergoglio o con Francisco. Él y otros ateos como él se permiten decirle a la Iglesia lo que tiene que hacer. Pero ¿a ti, ateo ateísimo, qué te importa lo que haga la Iglesia? Son más papistas que el Papa.
El caso es que la prensa escrita, las televisiones, las radios, se han dedicado en cuerpo y alma a glosar la figura de Francisco. Pero, a rey muerto, rey puesto. La Iglesia no pierde mucho el tiempo en elucubraciones. Hay que encontrar un papa lo antes posible y ahí han estado día y noche las televisiones mostrando las chimenea sin humo, la chimenea con humo negro hasta que sale el humo blanco. Horas y horas de tema papal. Por fin, ya tenemos nuevo papa, León XIV, y de nuevo, horas y horas elucubrando si es un Papa de izquierdas o de derechas. Gente a la que no le importa nada el catolicismo rezando para que sea como el papa Francisco o el jesuita Bergoglio.
¡Ay, madre, qué tiempos estos!
