Cuando los accidentes se pueden evitar
Ángela
23-1-2026
Cuarenta y cinco muertos y ciento veintitrés heridos es el balance del accidente de los trenes Alvia e Iryo en Adamuz (Córdoba). A esta cifra hay que añadirle el fallecimiento de otro maquinista y varios heridos más en un accidente en Barcelona. Pero no termina ahí la cosa. Ayer mismo se produjeron otros dos accidentes. En Alumbres, Cartagena, con varios heridos leves, porque una grúa se cruzó en la vía y otro en Asturias por la caída de un muro, por suerte, sin heridos.
Los ciudadanos hemos descubierto de repente que nuestros trenes no son fiables, que más de cuarenta personas han muerto porque no se han llevado a cabo labores de mantenimiento que en cualquier empresa son obligatorias. A los que cogen a menudo el AVE no les ha sorprendido mucho, o nada.
Este es un gobierno con delirios de grandeza que invierte el dinero de nuestros impuestos en lo que le interesa; se trata de figurar, por eso insiste en aumentar la velocidad en el trayecto Madrid-Barcelona, con el gasto que conlleva, en lugar de dedicárselo a acondicionar las vías. El aumento de velocidad da brillo, el mantenimiento de las vías no aparece en las portadas de los periódicos.

Da grima oír a los periodistas afines al gobierno hablando de no politizar, que un accidente como este no se puede evitar (hasta el rey lo afirma, parece un sanchista más), que probablemente nunca sabremos la causa del accidente. El caso es quitarle la responsabilidad al gobierno. Aunque sea Pedro Sánchez el que ha colocado a dedo como presidente en Renfe a su amiguete, el de la tesis doctoral sobre la bicicletas. Como colocó a dedo a Isabel Pardo de Vera, procesada por malversación, como presidente de Adif y a Koldo, su chófer, el de las putas, de asesor. Como colocó a su amiguete José Luis Ábalos, ese al que ya no conoce tanto, como ministro del gremio. Pero son más los colocados. Hoy mismo leemos en la prensa que más de 785 personas han sido elegidas a dedo en Adif. Pedro Sánchez ha comprado con nuestro dinero a cientos, miles de personas para asegurarse su apoyo en instituciones, ministerios, empresas estatales y semiestatales y en medios de comunicación. En fin, los sanchistas han creado una red que ríete de la mafia siciliana. Y todos estos, no cobran poco, pero que más les da, si pagamos nosotros.
Y todavía pretenden que nos callemos los ciudadanos. El mismo presidente dice que no debemos leer ninguna información que no venga del gobierno (fuentes fiables las llama, jajaja) y el ministro Marlaska, no sólo insiste en que no hagamos caso de informaciones que no vengan de medios oficiales si no que reconoce públicamente, sin una pizca de vergüenza, que “los cuerpos y fuerzas de seguridad monitorizan constantemente las redes sociales con el fin de contrarrestar sus mensajes porque tienen una incidencia absolutamente negativa en algo tan importante como es la seguridad de la sociedad y también afectan a la confianza en las instituciones”. Monitorizan dice; espían es la palabra correcta. Desde el ministerio del Interior nos vigilan, nos controlan, nos espían y nos lo dicen en nuestra cara. Nos toman por lo que somos: gente incapaz de reclamar nuestros derechos y de exigir la dimisión de tipos como éste, para los que la ley no existe. Hacen lo que les da la gana y los ciudadanos se lo consentimos.
Señor Marlaska, la sociedad se ve muy insegura cuando se produce un descarrilamiento y la Guardia Civil, que depende de usted, no se entera de que son dos trenes los afectados hasta que no están en el lugar del suceso y se lo dicen los mismos pasajeros. Por supuesto, lo guardias no tienen culpa de eso. Nadie los ha informado. Porque nadie lo sabía. Tanta técnica, tanta vanguardia en los ferrocarriles y desaparece un tren sin que nadie, asombrosamente, sepa donde está. Eso es lo que crea inseguridad a los ciudadanos.
En cuanto a la información veraz, no está en las fuentes gubernamentales ni en los medios afines al sanchismo. Ahí sólo hay falsedad y ocultamiento. La confianza en las instituciones la pierde el ciudadano cuando comprueba que todas ellas están dirigidas por verdaderos inútiles, tipos elegidos a dedo por el puto amo y sus secuaces que desconocen absolutamente todo de la institución que dirigen. Y además, utilizan dichas instituciones para robar a manos llenas.
Hace un momento aparece el masoncillo (iba a decir el curilla, pero no) Bolaños en televisión pidiendo lealtad institucional a todos los partidos porque hay que respetar a las víctimas. Es el colmo de la desvergüenza. Los mismos tipos que movilizan a los suyos para que llamen asesinos a los del partido de la oposición piden que no se les critique a ellos.
Cuarenta y cinco personas han fallecido en un accidente que no tendría que haber ocurrido y no debemos considerarlo como algo inevitable. Era evitable y todos los responsables tienen que irse.
Descansen en paz todas las víctimas. Y un recuerdo para sus familiares, que al menos se sientan acompañados en su dolor.
