Literatura

Unión Europea: divide y vencerás

Ángela

21-7-2017

 

Que la oligarquía catalana y vasca quieran independizarse de España, lo entiende cualquiera: quieren su parte dentro del reino de taifas. Dominan la economía de la región y tienen el poder político, pero quieren gobernar para su propio interés sin que nadie los controle. Lo que puede parecer sorprendente es que la izquierda también lo quiera. Esa identificación de intereses entre la izquierda y lo más siniestro de la sociedad es ilógica aparentemente. ¿Es ignorancia? Por supuesto que en la mayoría sí, pero no en la minoría dirigente. Si apoyan la independencia es por interés. Porque el odio a España, inducido por los independentistas, no es suficiente para querer resquebrajar un país. Y porque España no es el único país que según los poderosos mundialistas tienen que partirse en mil trozos. Porque de eso se trata: cortar en trozos los países para que las organizaciones supranacionales, que pretenden tener todo el poder en sus manos, lo tengan más fácil. Divide y vencerás es su máxima.

Sirva de ejemplo lo que decía en 1992 Alfred Heineken, presidente de la Corporación Heineken la segunda cervecera del mundo, y la tercera marca holandesa de más valor, detrás de Shell y Unilever, y por delante de Philips e ING, y miembro del Club 1001, organización que aboga por el crecimiento cero de la población dirigida por Felipe de Edimburgo, inmediatamente después de la firma del Tratado de Maastricht, que suponía la cesión de espacios reales de soberanía de las naciones europeas: «Propongo una Europa de 75 Estados Unidos con una población entre cinco y 10 millones de habitantes». Esta idea la desarrolla en el manifiesto Eurotopía que Heineken firmaba conjuntamente con los historiadores holandeses Henk Wesseling y Wim van den Doel, profesores de la Universidad de Leiden. Además de estos colaboradores, Heineken reconoce una “deuda espiritual” con Cyril Northcote Parkinson que en 1987 había escrito en la revista Regional Contact que las naciones son “demasiado grandes y demasiado poderosas” por lo que hay que “dividir las naciones grandes hasta que las partes sean lo suficientemente pequeñas para ser seguras” (cuando dice seguras quiere decir fáciles de someter), y que deben ser sustituidas “reviviendo los principados más antiguos y pequeños como Borgoña, Normandía, Picardía, Navarra”.

MapaHEineken

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mapa de Eurotopía

Esta idea fue recogida en 1994 por Francesco Speroni de la ultraderechista Liga Norte. Speroni hacía prácticamente la misma propuesta de Heineken para dividir Italia en diez regiones. Claro que la respuesta del presidente italiano a Bossi cuando pretendía declarar la independencia de la Padania fue “en 24 horas te mando el ejército”, y ahí se acabó el tema.

Otro claro ejemplo es España. La derecha más rancia, la de las “doscientas familias” en Cataluña y la de misa diaria del País Vasco llevan años buscando la independencia. Esas …

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La trenza

Alejandra C.

6-7-2017

Estaban las dos niñas sentadas a la puerta. Sus casas pegaban la una a la otra por un tabique. Eran casas bajas, muy pequeñas, adosadas con un pequeño patio detrás, en un barrio de los muchos que se habían construido en Madrid para dar alojamiento a toda la gente que había venido de los pueblos a trabajar en la gran ciudad. En muy poco tiempo se construyeron casas con una ínfima calidad pero con agua y con luz, una mejora considerable con relación a lo que tenían. Muchos venían de chabolas, otros de viviendas en alquiler con derecho a cocina, otros habían levantado una pequeña construcción en el solar que habían comprado con el poco dinero que sacaron de vender el mulo, el burro o lo poco que tuvieran cuando se vinieron del pueblo, construcciones que tiraron con la remodelación del barrio.

Las niñas estaban ahí sentadas. Tenían siete u ocho años. Casi iguales: delgaditas, muy menudas, con sus sencillos vestiditos. La única diferencia así, a primera vista, es que una tenía una larga y gruesa trenza que le colgaba por la espalda, y la otra dos trenzas que le caían a ambos lados de la cara, por detrás de la orejas.

¿De qué estarían hablando a la hora de la siesta que no se querían echar? Era verano y a esa hora de la tarde no había ni un alma por la calle.

Estaban tan ensimismadas en su conversación que no se dieron cuenta de que estaba a sus espaldas hasta que oyeron esa voz, gangosa, rota, desagradable.

– Vete a por vino, decía adelantando la botella vacía mientras se tambaleaba.

– No, dijo la niña al tiempo que negaba con la cabeza.

Su amiga la miró fijamente, perpleja ante lo que acababa de ver. Montones de veces la mandaba su padre a por vino y nunca se había negado.

– Te he dicho que vayas a por vino, le dijo rozándole el hombro con la botella.

– No, insistió ella.

La amiga desconcertada y asustada le daba golpecitos en el brazo y le decía muy bajito, “vamos, yo te acompaño, coge la botella y vamos”. La niña se mantenía con la cabeza baja sin decir nada.

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Algunas citas sobre el Poder

Ángela

22-6-2017

 

“Nos guste o no tendremos un gobierno mundial único. La cuestión es si se conseguirá mediante consentimiento o por conquista”.
J. Warburg. Banquero de Rothschild en el senado estadounidense.

«En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro de que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera».
Franklin D. Roosevelt. Presidente de los Estados Unidos (1933 a 1945)

«El mundo se divide en tres categorías de gentes: Un muy pequeño número que produce acontecimientos, un grupo un poco más grande que asegura la ejecución y mira cómo acontecen, y por fin una amplia mayoría que no sabe nunca lo que ha ocurrido en realidad».
Nicholas Murray Butler. Présidente de la Pilgrim Society, miembro de la Carnegie, miembro del CFR (Consejo para las Relaciones Exteriores, Council on Foreign Relations).

«El pueblo francés no lo sabe, pero estamos en guerra contra los Estados Unidos. Una guerra permanente, económica, una guerra sin muertos.»
«Sí efectivamente, ellos son muy duros, los americanos, son voraces; ellos quieren un poder sobre el mundo sin compartir. Una guerra desconocida, una guerra permanente, sin muertes aparentemente, sin embargo una guerra a muerte.»
François Mitterrand. Presidente de Francia. Comentario hecho tras una entrevista privada al final de su vida (citado en el Courrier International de abril de 2000)

“El pueblo ignora generalmente que el volumen del dinero en circulación depende de la acción de los bancos…”
“Los bancos controlan el crédito de la nación, dirigen las líneas de conducta de los gobiernos y tienen en la palma de la mano los destinos de los pueblos”
Reginald  McKenna. Banquero inglés, que durante un tiempo fue ministro de Hacienda de su país, después varios años presidente de la Middle Bank, uno de los cinco bancos más importantes (Big Five) de Inglaterra decía esto en 1934, en una asamblea anual de accionarios de este banc.)

«Los grandes banqueros, al mover algunas simples palancas que controlan el flujo de dinero, pueden determinar el éxito o el fracaso de la economía de un país. Al controlar los comunicados de prensa sobre las estrategias económicas que delinean tendencias nacionales, la élite es capaz no sólo de tomar las riendas de poder de la estructura económica de esta nación sino también de extender el control a todo el mundo. Aquellos que poseen un poder tal quieren lógicamente permanecer en un segundo plano, ser invisibles para los ciudadanos comunes.»
Aldous Huxley. Huxley era uno de los “visibles” al servicio de los “invisibles”.

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Ángela

9-6-2017

Pagando la independencia

Estos nacionalistas catalanes no paran. Ya tienen preparado otro circo para el 1 de octubre. Primero las vacaciones de agosto, que no se la van a perder, que una cosa es la independencia y otra hacer el tonto. Y un mesecito más porque la vuelta es muy dura. Ya para octubre se pueden poner a trabajar, que estos llaman trabajar a cualquier cosa. Y aquí estamos los demás escuchando sus amenazas y sus insultos cada día.
Me ha recordado este asunto un artículo de Javier Orrico en el que saca a colación una reunión que se produjo el 14 de marzo pasado en Murcia a la que asistieron 550 empresarios de Murcia, Alicante, Valencia, Almería, Castellón, Tarragona, Barcelona, y Gerona para pedirle al Gobierno que acabe el Corredor del Mediterráneo cuanto antes. Este corredor uniría Algeciras con Francia a través de Cataluña. En este artículo Orrico denuncia este trazado que permitiría el control de mercancías del Mediterráneo a la oligarquía catalana, cuando existe otra opción mucho más interesante para todos: el trazado por Aragón hasta Francia, que nos evitaría muchos problemas. Un interesantísimo artículo que podéis leer en su blog.
Para ver la diferencia de inversiones por parte del Gobierno en las distintas comunidades, tenéis dos ejemplos entre muchos. Las inversiones en el puerto de Barcelona en relación con las inversiones en el de Valencia, el quinto puerto de Europa, es de once veces más, como lo denuncia el diario Las Provincias.
Pero no solamente se lleva las inversiones el puerto. En este otro artículo de La Vanguardia se desglosan los cientos de millones que el Gobierno entrega a Cataluña para infraestructuras.
El Estado lleva años pagando a la oligarquía catalana para evitar la independencia y lo único que han logrado hasta ahora es que la población esté cada vez más polarizada y que el dinero de todos los españoles vaya para una zona que cada vez se enriquece más a costa del resto.

Nota. Javier Orrico es profesor de enseñanza media, autor de libros como “La enseñanza destruída” (Madrid 2005) y ´La tarima vacía” (Alegoría, 2017) en los que denuncia el estado actual de la enseñanza: «Actualmente no se enseña, se adoctrina». Pero no es la enseñanza el único tema que le interesa. También denuncia constantemente el nacionalismo, catalán en este caso.

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El fin de los días

Antonio Moreno del Camino

25-5-2017

 

Cerraba su carpintería a las 6,30 de la tarde y, antes de ir a su casa, iba a verla todos los días y le llevaba los encargos que la noche anterior le hubiera hecho. A las 7 en punto entraría por la puerta y eran menos 10.
Se había librado de una larga condena. Le habían detenido en una ocasión por pertenencia a banda armada pero no había pasado más de 3 años en la cárcel. No le habían relacionado con ningún asesinato. Los de su comando estaban muertos. Dos murieron en un tiroteo cuando los interceptaron en una carretera con kilos de dinamita en el coche. Detrás de ellos, en otro coche iba él con Fermín y consiguieron huir. Fermín murió poco después en un accidente de tráfico. Dicen que se suicidó, pero no quedó claro. Él consiguió huir, pasó largos años en América sin apenas contacto con la organización. Le mandaban dinero sus padfres  y a veces los hermanos. Volvió cuando pensó que ya no había peligro y montó su carpintería con la ayuda familiar. Llevaba una vida tranquila, con su mujer y dos hijos, Juan de 3 años y Jorge de 15 que le daba muchos quebraderos de cabeza. No estudiaba, no ayudaba en nada y siempre estaba pidiendo dinero. Este era su principal problema. Atrás habían quedado los atentados con coche bomba. También los tiros en la nuca. Quince muertos en total. Pero esto no le quitaba el sueño. Decía que él no había matado a nadie, los había ejecutado.

Y de repente, después de tantos años, aparece este tipo para matarlo.
– Vamos a esperar tranquilamente.
– Por favor, dijo llorando la mujer, déjanos en paz.
– ¿En paz? ¿No habéis vivido en paz todos estos años?

Se oyó el sonido de un coche que se acercaba y frenaba a la puerta de la casa. Era una finca bastante grande, unos 3000 metros y la casa quedaba en el centro. Nunca había tenido miedo a los ladrones, todo el mundo sabía quien vivía allí y no se le ocurriría a nadie entrar a robar. Los vecinos de las otras propiedades eran el mismo tipo de gente, así es que no había motivos para tener miedo. Siempre había vivido allí. Su marido había muerto dos años antes y ella también quería morir en su casa. Sus hijos insistían para que se fuera a vivir con ellos, pero se negaba. Marta venía todos los días un par de horas a dar una vuelta a la casa, y con eso era suficiente. Jon vivía en el pueblo de al lado a unos 5 kms.Los otros hijos vivían en la capital y venían los domingos a comer, los hijos, las nueras, los nietos. Iban todos a misa, bueno, algún nieto no, y después comían apaciblemente.

La vieja quiso gritar al ver entrar a su hijo por la puerta, pero no salió ningún sonido de su boca. Tenía la garganta seca.
– Hola mamá
Ella no respondió. Le miraba fijamente con ojos de loca.
-¿Qué te pasa?
– No le pasa nada

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De cómo el intelectual triunfante devoró al intelectual rebelde

Este artículo tiene ya sus años pero releyéndolo me parece tan interesante o más que en su momento. Eliseo Bayo hace una descripción del intelectual al servicio del poder, centrándose en el poder destructor del imperio británico. Magnífico artículo de una de las personas más interesantes que he conocido. Brillante periodista, escritor conocedor como pocos de los entresijos del poder desde dentro. Estoy esperando sus memorias. Serían mucho más interesantes que cualquier novela de intriga. (Ángela, 20-5-2017)

 

Eliseo Bayo

(7 de noviembre de 1939 Caspe, Zaragoza)

Eliseo BayoSin que el siglo haya podido ponerse de acuerdo sobre la definición de la cosa, la cosa ha muerto. Su reinado ha sido efímero y terrenalmente glorioso, es decir muy próximo al espejismo. A lo largo de más de cien años de barricadas y de tinta roja y negra se discutió cuál fuere la naturaleza del intelectual, cuál su función social y cuánto el peso de su proclividad a las traiciones de derecha y de izquierda. Tras más de dos siglos de militancia activa el intelectual rampante exhibe con sus harapos lo único que hay de verdad en la bodega de Darwin: la adaptación de los desalmados y la capacidad de los mediocres de mala intención para triunfar sobre especies más antiguas, a condición de no tener un estómago demasiado escrupuloso. En la trastienda de la historia, en el territorio de los fósiles que un día serán rescatados del hambre y del insomnio, permanecen las víctimas de tan bárbara fagocitación: los poetas de la alucinación clarividente, los creadores de sinfonías para orquestas inexistentes, los pintores que jamás entregaron a tiempo un cuadro porque una vida es poco para entender el secreto y la antigüedad de los colores, los periodistas que jamás comentaron una mala noticia, los cronistas que nunca salieron de su casa, los revolucionarios que no quieren cambiar el mundo y los maestros que no aspiran a ganar concursos. El intelectual triunfante ha devorado al intelectual rebelde, en un empeño por demostrar que efectivamente el pez grande se come al chico, que el rico epulón jamás se levantará de la esa mesa para ceder su puesto al mendigo y que se permite la existencia de los violinistas, de suelas de zapato gastadas y de cuello de camisa raído, para que diviertan a los comensales de los salones reservados. El arte fino al servicio de la glotonería. Esa es la verdadera muerte del Arte porque tal fue su naturaleza. Al intelectual exquisito se le reservó el privilegio de erigirse en conciencia de lo inerte y de lo nebuloso, de las sociedades que avanzaban en la historia con su sopor darwiniano. Si estaba llamado a destronar a Dios, lo menos que debía hacer era atiborrarse de soberbia: el único alimento que engorda a la vez el cuerpo y el alma. Es cierto que nadie le regaló tan privilegiada situación, sino que la consiguió a riesgo de perder el cuello en la guillotina a manos no de sus enemigos de clase, sino de sus camaradas, pues es preciso adelantarse a decir que el martirologio de los intelectuales es asunto de familia. La recompensa de la gloria y el poder vendría en seguida.

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CÓMO VENDER LO VIEJO COMO SI FUERA NUEVO

De la Fondation Saint-Simon a Emmanuel Macron

 

Las recientes elecciones en Francia han llevado al poder a Enmanuel  Macron. ¿Cómo es posible que un partido En marcha! aparecido hace un año haya conseguido el apoyo de todos los partidos y de prácticamente todos los medios de comunicación?
En este artículo Meyssan nos retrotrae a unos años atrás para explicarnos de dónde viene Macron y cuales han sido sus apoyos. Lo reproducimos íntegramente. (Ángela, 11-5-2017)

 

Thierry Meyssan

La repentina aparición del nuevo partido político llamado En Marche! en la escena electoral francesa y la candidatura de su presidente, Emmanuel Macron, a la presidencia de República no tienen nada que ver con la casualidad. Está lejos de ser esta la primera maniobra de los partidarios de la alianza entre la función pública francesa y Estados Unidos.

Es imposible comprender la súbita aparición en la escena política francesa del hoy candidato a la presidencia Emmanuel Macron sin conocer las maniobras anteriores a esta, orquestadas por Jacques Delors y Dominique Strauss-Kahn. Para entender lo que sucede detrás del escenario, es necesario mirar al pasado.

 

1982: la Fondation Saint-Simon
En 1982, personalidades del ámbito universitario y directores de grandes empresas francesas decidieron crear una asociación que favoreciera «el encuentro entre los investigadores de las ciencias sociales y los actores de la vida económica y social y difundir al público los conocimientos resultantes de las ciencias humanas y sociales». Esa asociación fue la Fondation Saint-Simon [1].
Por más de 20 años, la Fondation Saint-Simon impuso en Francia los puntos de vista de Washington, creando lo que sus críticos llamaron «el pensamiento único». Después de las huelgas de 1995 y el fracaso de la reforma del sistema de jubilación, esa fundación decidió disolverse, en 1999.
La Fondation Saint-Simon organizó 70 seminarios anuales en los que participaron siempre unas 40 personas. Publicó 110 Notas mensuales y alrededor de 40 libros. Más discretamente, organizó también una cena mensual en la que se reunían personalidades del medio universitario, jefes de empresas cotizadas en la Bolsa de París y los principales empresarios de la prensa francesa.
En el marco de aquellas cenas no sólo se acercaron los puntos de vista de los participantes sino que los patronos de la prensa decidían los temas que abordarían sus publicaciones y cómo enfocarlos. Poco a poco el pluralismo de la prensa fue cediendo su espacio al «deber de informar» y después ante el «poder de formar» las mentes.

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La profundidad del mar

Ángela

28-4-2017

Estoy aquí, al borde del abismo. Sergio me dice que me adelante un poco más y doy pequeños pasitos con las aletas. El recorrido en barco ha sido corto y no me he mareado, que era uno de mis temores; así es que el primer obstáculo ya lo he pasado. No ha sido un recorrido largo. Ahora tengo que saltar desde la pequeña plataforma.
–  Mira al frente, no mires hacia abajo, me dice Sergio.
Y yo miro al frente para inmediatamente después mirar al fondo.
– A la de una –espera un momento.
-A la de dos –espera otro momento.
-Y…ya estoy dentro,
Me dirijo al cabo (una gruesa cuerda amarrada al barco por la que tengo que descender).
Sergio me hace la señal de OK y yo le respondo igualmente.
Ahora agarrada al cabo comienzo el descenso, pero cuando me asomo veo a los compañeros que ya están abajo y la profundidad me parece enorme. Aterrada vuelvo a subir sin soltarme del cabo.
En esta ocasión es Jose, el otro monitor, el que se acerca y  me dice que me tranquilice, que no pasa nada.
–    ¿Qué no pasa nada? Es demasiado profundo para mí, le digo casi gritando.
–    No, no es muy profundo, no te preocupes.
Y de nuevo comienzo a descender. Miro al fondo, luego a él, así dos o tres veces hasta que decido soltar el cabo, y comienzo a descender. Uf, ya estoy abajo, y como por arte de magia el miedo ha desaparecido. Comienzo a navegar al lado de Víctor, mi compañero de aventuras. Somos ocho compañeros y tres guías. ¡Estoy dentro y navego como los demás! Se forman dos grupos. Dos van a hacer profunda, es decir, van a descender por debajo de 21 metros. Su guía es Alex, un hombre estupendo, como Sergio y Jose. Rodrigo no ha podido venir, se ha puesto malito, con gastroenteritis. Y lo siento, porque da gusto verlo en el agua, tan joven, tan ágil, tan tranquilo y al mismo tiempo tan pendiente de todo.

Ahora sí, ahora veo el mundo que me rodea. Un banco de peces pequeñitos encima de nuestras cabezas. ¡No me lo puedo creer! Y más adelante otro ¡Qué bonito! Nos movemos muy despacio, por encima de posidonias y gorgonias que se mecen suavemente con el movimiento del agua. Cruzamos un pequeño espacio entre las rocas y aparece un nuevo abismo, pero ya no tengo miedo, sólo perplejidad. Estoy en otro mundo. Y estoy volando. Flotar es como volar en el agua. No hay tierra bajo mis pies, mejor dicho, hay pero está muy abajo.

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El vestido azul

Dolores del Paso

7-4-2017

 

Todos los días cogía el autobús en la misma parada y a la misma hora. Y cada día otras tres o cuatro personas más hacían lo mismo. Eran los asiduos. Se saludaban, comentaban algo sobre el tiempo, si alguno no había aparecido el día anterior le preguntaban el motivo; incluso con otra joven de su edad mantenía conversaciones sobre sus respectivos trabajos, lo que habían hecho el domingo, cosas cotidianas. Sólo se conocían del autobús. No se volvían a ver por el barrio. Siempre había alguien más que se encontraba esperando el autobús de manera accidental, porque iba al médico, o a alguna gestión, o vete tu a saber.

Una mañana llegó un joven, le pareció guapo, por eso se fijó en él. Era uno de esos viajeros accidentales. Se bajó unas paradas antes que ella.

A los pocos días apareció de nuevo. Y a ella le gustó encontrárselo. Se convirtió en un tercer tipo: el asiduo accidental. Llegaba varios días seguidos y después pasaba una semana o más sin dar señales de vida. Al final se convirtió en asiduo aunque no lo viera diario. Además de guapo tenía cara de bueno. Un bueno tímido.

Cuando no aparecía pensaba ella que se habría levantado tarde y no había llegado a la hora. Cuando pasaban varios días sin verlo se retrasaba ella también por si acaso se encontraban. O al revés, se levantaba antes para llegar al autobús anterior, pero no coincidían por lo que llegó a la conclusión de que quizás no siempre iba al mismo sitio. Quizás trabajara en algo que le hacía cambiar el itinerario.

Se fijaba en él lo mismo que él se fijaba en ella. Cuando lo veía llegar le notaba una casi sonrisa que mostraba el placer que le daba verla.

Sí, no se lo imaginaba, era evidente que le gustaba encontrarla ahí, esperando el autobús.

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Historia  de una escarola

Alejandra C.

17-3-2017

Va para tres meses que la estoy observando y sigue igual, casi diría que mejor que el primer día. Siempre me pasa lo mismo, compro una escarola, hago una ensalada con unas cuantas hojas y el resto lo dejo para otro día, día que no llega y al final la tiro, pero cuando iba a tirar ésta transcurrido el tiempo correspondiente, me di cuenta de que estaba como nueva, por eso no me animé a tirarla. Y pasados otros días seguía igual. Y aquí está, tan rozagante con su verde primavera, y amarillito dulce, tiesecita, como recién cogida de la huerta.

Me gusta la escarola lo mismo que me gusta la lechuga. Lo justo. Que tampoco se puede decir que ninguna de las dos sean manjares. El nombre me hace gracia, y por afinidad me recuerda a la Carola que tenía una tienda de ultramarinos en el barrio. La única Carola que he conocido en mi vida, me parecía una señora mayor pero no debía de ser tanto porque sus hijos eran poco mayores que yo. Le pasaba como a una mujer del pueblo que decía “yo ya nací vieja”. Era una tienda oscura llena de cosas. No iba muy a menudo, normalmente iba a donde Mariscal, que le pedías lo que necesitaras y te lo apuntaba hasta que el sábado, día de cobro, pagaba todo mi madre. Pero no me quiero desviar del tema.

escarolaPodría comerla, la escarola, porque su aspecto es buenísimo, pero no me atrevo. Esto no es normal. Tengo que reconocer que tengo miedo. Y no puedo decírselo a nadie. Alguna vez le he dicho a mi marido. Fíjate, esta escarola está como nueva pero lleva aquí un montón de días. Pues tírala. Ya, que fácil. A mis hijos ni se lo miento. ¿Una escarola, y eso qué es? De la escarola sólo saben que es una cosa que pongo de vez en cuando en ensalada y que por supuesto ellos no prueban.

El otro día vino una amiga y mientras yo preparaba la carne me dijo que ella preparaba la ensalada. Cuando me vuelvo y ¡la veo con la escarola! Me tiré a por ella gritando como una posesa NOOOOOO hasta arrancársela de las manos. Se quedó muerta. Me recompuse inmediatamente, “prefiero una ensalada de lechuga”. “Vale, a  mí me da igual”, acertó a decir. Estoy segura de que piensa que tengo problemas con mi marido y por eso estoy tan nerviosa. (No es que esté segura, es que ya me han llegado rumores de que estamos en proceso de separación. Y el pobre Antonio sin enterarse), pero prefiero que piensen eso a que piensen que estoy loca.

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