Ángela
29-9-2023
Nos vamos al carajo, literalmente
Visto lo visto esta semana, mejor hubiera sido quedarse en la playa. Tras unas elecciones en el mes de julio, muy calentitas, claro, nos encontramos con los políticos a los que parece que el calor les ha derretido las meninges.
Con la que más nos hemos reído es con Yolanda. Dice Yolanda, la rubia teñida, que los ricos, ellos y ellas, por supuesto, tienen un plan B: «Esas personas inmensamente ricas son conscientes, y cito palabras literales, que nos vamos al carajo, ellos y ellas lo que están haciendo es diseñar un plan B basado en huir del mundo, para protegerse ellos y ellas solas. Es el mundo de los cohetes para escapar de la Tierra». Y seguía con su hilarante discurso: «Es el mundo del metaverso, o es también el mundo de sus mansiones fortalezas, por ejemplo, en Nueva Zelanda. Es el mundo que no queremos, es el mundo que la ciudadanía no quiere».
A esta mujer no hay quien le entienda, ¿no dice que hay que acabar con los inmensamente ricos? Pues si se van, puente de plata. La ciudadanía está deseando que los inmensamente ricos desaparezcan de la faz de la Tierra.
Esta señora es ministra de Trabajo y Vicepresidente de gobierno. Con dirigentes como ésta ¿cómo no nos vamos a ir al carajo?
Dicen, los amigos de la risitas besucona, la de los biquiños, que lo de los cohetes lo ha sacado de un libro que ha escrito un tipo muy listo. Eso lo único que quiere decir es que hay tontos que escriben, que son vicepresidentes de gobierno, que son inmensamente ricos… Vamos, que hay tontos a porrillo.
Me imagino a Pablo Iglesia descojonándose viendo el vídeo de la comunista chic adicta a la peluquería. Bueno, se descojonaría si la rubia teñida adicta a la peluquería no le hubiera traicionado, y si la madre de sus hijos y la amiga íntima de la madre de sus hijos no estuvieran arrodillándose ante ella. …

Esto de perseguir a cualquiera comenzó con el coronavirus, con los llamados periodistas persiguiendo por las calles a los que no llevaban mascarillas, preguntando a cualquier ciudadano si se había vacunado, una persecución en toda regla. Se ve que les gustó y ya no paran. Son los nuevos inquisidores.
Rubiales quería ser el protagonista, y vaya si lo fue. Su actuación le va a costar perder el chollo de los más de 600.000 euros (parece que hasta un millón con otros ingresos) que se lleva el pollo sin cabeza anualmente. A Rubiales le ha pasado como a cualquier mafioso que se precie. A Al Capone lo metieron en la cárcel, no por los asesinatos que cometió y los que ordenó cometer, ni por los chantajes; fue a la cárcel por no pagar a Hacienda. Pues eso. Rubiales, metido en asuntos turbios desde que fue elegido presidente de la Federación, va a salir trasquilado por un “pico” como dice él. ¡Anda que no han tenido motivos para expulsar a este tío de cualquier cargo!, los han tenido de todos los colores, pero no han querido hacerlo. Habría que saber por qué. Las mafias (cualquier mafia) funcionan porque los gobiernos (cualquier gobierno) lo permiten. Si el Estado no quiere, la mafia no dura ni cuatro días.
El cortejo venía desde el fondo de la calle. No sabía quiénes eran pero como les acompañaba el vecino que hasta las últimas elecciones había sido teniente de alcalde, supuse que eran los nuevos empleados del Ayuntamiento. Iban charlando animadamente; les oí comentar que se habían confundido, pero no era culpa suya. Dieron la vuelta a la esquina y se pararon en una vivienda de la calle de atrás en la que, en ese momento, no estaban los …
llegar a la barra, me pregunta: ¿qué te pongo, cariño”. Una cerveza y un pincho de tortilla, por favor. “Ahora mismo, cariño”. A esas alturas, ya estaba desconcertada con tanto cariño. Busco con la mirada una mesa y la camarera, solícita: “¿quieres sentarte, cariño?” Y me conduce a la mesa libre más cercana. “Ahora te lo traigo, cariño”. En ese momento empecé a pensar en una cámara oculta. No puede ser, me decía para mí. Antes de sentarme a la mesa me había llamado cariño media docena de veces. Al momento, viene otra camarera, “aquí tienes cariño”. ¡Era una conspiración! Al pagar: gracias cariño: al traer las vuelas: “aquí tienes cariño” y cuando voy a salir por la puerta, las dos al unísono: “adiós cariño”. Me veía a mí misma con la cara Josema Yuste en Encarna de noche pasando del desconcierto a la estupefacción.
Como una encuesta sobre mil y pico personas no es representativa de un país, limito mi crítica a esos encuestados, porque resulta que han valorado en tercer lugar como a los españoles más queridos a los vascos (delante de ellos sólo asturianos y gallegos, todo queda en el norte). O sea, que quieren mucho a una gente cobarde que durante cuarenta años ha consentido, apoyado y admirado a unos criminales; o ha mirado para otro lado mientras ETA asesinaba a casi mil españoles. Y ahora, van a votar a los asesinos de sus vecinos. Sólo una minoría de vascos valientes, muy valientes, se merece el respeto y el cariño de todos por enfrentarse a esa barbarie. No digo que haya que odiarlos por cobardes, ¿pero quererlos? ¿tenerles simpatía? Si ponen a los vascos en la cúspide de los más queridos, me parece perfecto que a los murcianos y a los …
Jussi Adler Olsen es el escritor nórdico de novela negra que más me interesa, por su forma de escribir, más compleja y literaria que los otros “cienes y cienes” de escritores, y sobre todo, por los temas que trata. El detective Carl Mørck, un policía molesto al que sus jefes quieren quitarse de en medio, se encargará, junto a su asistente Assad, de la investigación de crímenes archivados y nunca resueltos. El sótano de la comisaría será el lugar asignado para el Departamento Q. Un castigo que le permitirá indagar en distintas épocas de la vida de Dinamarca, y descubrir que la tan alabada democracia nórdica es un puro cuento. De Departamento Q han realizado una serie de cuatro capítulos que puedes ver en Filmin. El cuarto capítulo está dedicado al Expediente 64 que comienza cuando unos albañiles, al tirar un tabique de una casa que están reformando, encuentran tres cadáveres. El asesinato se cometió años atrás y, por lo tanto, el detective Mørck se hace cargo del caso.