Irene Montero y su ley del sí es sí ¿ignorancia o algo más?
Ángela
25-11-2022
Los medios de comunicación llevan días dando vueltas a la Ley del sí es sí, la que permite salir de la cárcel antes de tiempo a violadores, incluso a violadores de niños. Y todos repiten lo mismo: la ley pretendía proteger a las mujeres, pero por ignorancia de “Montero la Chica” como la llama Rosa Belmonte, y sus secuaces, la ley ha salido todo lo contrario de lo que pretendían. Vamos, que esas pobres ignorantes no tenían ni idea de leyes, y así ha salido la cosa. Que Irene Montero es una ignorante es una evidencia, no hay nada que añadir al respecto. Asombra ver que alguien así haya llegado a ministra (por cierto, con más de 20.000 millones de presupuesto anual para llevar a cabo sus fechorías), pero resulta que ha estado aleccionada por sus decenas de consejeros, y supongo que al menos un par de ellos algo sabría de leyes; aunque a lo mejor es mucho suponer. No, no puede ser sólo ignorancia.
Si sólo fuera esta ley, a lo mejor cabría alguna duda, pero resulta que cada cosa que dice y hace va en el mismo sentido: en dejar desprotegidas a las mujeres y sobre todo a los niños. De hecho, la infausta ley castiga más por los mismos delitos a los menores de edad que a los adultos. Con la nueva ley un menor que le toque el culo a una chica se pasaría ¡un mínimo de un año recluido en un centro de menores! Por ese mismo delito un adulto podría sustituir la condena por una multa económica.
Los medios hacen hincapié en que van a ver reducida su pena los encarcelados por violación, pero no son los únicos beneficiados. Con esta …
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se han echado pegamento en las manos y han jodido los marcos de ‘La maja vestida’ y ‘La maja desnuda’ de Goya expuestos en el Museo del Prado. A estos dos imbéciles sus madres no les dieron un neque cuando “les pisaban lo fregao” y se creen que pueden hacer lo que quieran, no ya en su casa, en cualquier sitio. Y el caso es que no pasa nada. Atacan las pinturas delante de la gente y nadie los coge de una oreja y los sacan a la calle. Como mucho les dicen que son unos sinvergüenzas, y poco más. Si se llevaran al menos una colleja, a lo mejor otros se lo pensaban antes de estropear una pintura que es patrimonio de todos. Y cuyo mantenimiento pagamos, por supuesto, entre todos.
él nunca se sintió una niña a pesar de lo que decía el psicólogo que consideraba un éxito su “ensayo”, que al fin y al cabo era lo único que pretendía: conseguir el éxito poniendo en práctica su loca teoría sobre dos criaturas inocentes. Tras varios años de consultas médicas por sus desbarajustes mentales, los padres le confesaron que era un niño; a los catorce años decidió cambiar a su verdadera identidad y se convirtió en David. Más operaciones: una doble mastectomía (llevaba toda la vida con tratamientos de hormonas femeninas y desarrolló el pecho como cualquier niña), inyecciones de testosterona, en fin, un infierno interminable. Consiguió más o menos seguir con su vida. Denunció el caso y apareció en programas de televisión que pusieron en evidencia al maldito John Money. En 2004 se suicidó. Tenía 38 años. Su hermano gemelo, Bryan, había fallecido dos años antes por sobredosis tras …
La familia real inglesa esconde muchos secretos y se lava la cara para que no se los vean.
Yo creo que no hay que matar; por eso, por mis principios morales, estoy en contra de la pena de muerte. Pero el que mata no tiene los mismos principios morales que yo, según ellos sí se puede matar, de hecho, matan; entonces los que matan tienen que admitir que si ellos pueden matar, los demás también pueden matarlos a ellos.
Claro que siempre hay un lameculos, como Pablo Guimón, que escribía en un artículo del 6-4-2019 en El País: “Antes de que prendan los foros de amigotes en WhatsApp, indignados ante el linchamiento público de un hombre decente a manos de hordas feministas, procede aclarar que nadie lo acusa de agresión sexual. Nadie duda de su decencia”. Falso de toda falsedad. Para empezar, media humanidad duda de su decencia y no sólo poro ese motivo. Y eso de que nadie lo acusa de agresión sexual también es falso.
Y sigue: “Pero, en la era MeToo, sus bromas, abrazos y besos se ven hoy bajo otra luz. “No insinúo que violara la ley, pero las transgresiones que la sociedad contempla como menores (o que ni siquiera ve como transgresiones) a menudo son notables para la persona en el extremo receptor”, escribía la semana pasada Lucy Flores, excongresista del Estado de Nevada, que acusó a Biden de haberse aproximado a ella por la espalda y besado levemente la …
El gran Fernando Arrabal parece un niño perdido. Es como si se sintiera desprotegido por la pérdida de su padre, tantos años atrás que suponen una vida entera. El desamparo del huérfano.