Ensayo

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Desde mi guarida

Ángela

24-4-2020

 

Hoy se ha estrellado otro avión en España con 367 personas dentro. Y lo damos por bueno, porque hay días en los que se han estrellado dos y tres. En poco más de un mes se han estrellado 62 aviones. En ningún país se han estrellado tantos como en España, pero este gobierno no ha hecho nada mal. De hecho a este gobierno lo que más le preocupa es la difusión de bulos, de lo que ellos deciden que son bulos, claro. Los bulos son los que producen “estrés social”. No son sus medidas disparatadas las que crean estrés, ni el arresto domiciliario al que estamos condenados todos, ni el nivel de paro al que estamos abocados, ni la situación dramática en la que se encuentran ya miles de familias, ni el desastre económico que todos sabemos se está produciendo y nosotros viéndolo desde nuestras casas con una impotencia absoluta. No, nada de esto crea estrés, son los bulos los que crean estrés.

LaGiocondaHace unos días, el 15 de abril concretamente, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas, organismo de la Administración encargado de realizar sondeos de opinión pública) que dirige José Félix Tezanos, del PSOE toda su vida, realizó una encuesta con la siguiente pregunta: “¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener libertad total para la difusión de noticias e informaciones?” Un 66, 7% respondió que habría que restringir y controlar las informaciones, estableciendo solo una fuente oficial de información. Podría haber planteado la pregunta mucho más directamente: ¿cree usted que debemos implantar la censura? Pero a lo mejor el resultado no habría sido el mismo. Porque en primero de sociología se debe estudiar la manera más complicada de hacer las preguntas para que no …

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Coronavirus. la playa, la azotea y el perro

Desde mi guarida

Ángela

14-4-2020

 

Cada día, a las doce salen por la tele los portavoces del coronavirus para contarnos, se supone, lo que está pasando; digo se supone, porque aunque los he visto pocas veces, me da la sensación de que cuentan lo mismo todos los días. Cambia el número de contagiados y de muertos. Nada que indique que están resolviendo algo. Lo único que han conseguido hasta ahora es encerrarnos en casa; pero no nos vamos a quedar toda la vida, digo yo. Podríamos hacerlo y morir de hambre para evitar aumentar las estadísticas de muertos por coronavirus, que es lo que más les molesta  a nuestros gobernantes, las estadísticas.

EscherSubeybajaUnas comparecencias en las que cada uno da su charla con pocas posibilidades de preguntar por parte de los periodistas, porque no hay periodistas. Un censor se ocupa de elegir los medios y las preguntas que menos molesten al gobierno. Ante la queja del sector (han tardado lo suyo; salvo unos poquitos que han reclamado desde el principio, los demás se han callado durante un mes) han admitido preguntas directamente de los periodistas por vía telemática. Eso sí, los medios los eligen ellos, los que no les bailan el agua salen poco o nada.

Aparecen el inefable Fernando Simón, el que decía que a España no le iba a afectar nada o casi nada el coronavirus (y no ha dimitido) y con sus uniformes, los jefes de la policía, la guardia civil, y el ejército. Nos relatan la importante labor que están haciendo cada uno de ellos y por la que les estamos agradecidos (lo del hospital del IFEMA es impresionante), los hospitales de campaña, la desinfectación de las residencias,etc. Magnífica labor. Pero también nos informan de la detención de una señora que había salido a pasear el perro y estaba a 500 metros de su casa; o de unos agentes que han detenido a un hombre que ha dado la vuelta al bloque sin llevar su perro; o explican que un dron de la guardia civil ha descubierto a un hombre que había acampado en medio de la montaña; tampoco llevaba el perro. De repente un día anuncian la detención de unos delincuentes que estafaban vendiendo por internet mascarillas inexistentes, o algo parecido. Uf, menos mal, por fin un delito. Y se tiran un buen rato con estos chascarrillos.

Antes o después de su presencia, todas las televisiones nos muestran cómo un helicóptero de la policía aterriza con urgencia en una playa porque ha visto a un hombre sentado en la arena, y se ve a un hombre solo en medio de una playa desierta y los policías que le dicen que se vaya y le acompañan en su desolado caminar. A lo mejor el hombre ha salido para eso, paro que lo detengan o retengan o como lo llamen, y así poder hablar con alguien. Que digo yo, que de algo irían hablando mientras le hacían salir de la playa. También vemos en otro momento el dron que sobrevuela un monte y allí, bajo los árboles, la policía está identificando al señor que había acampado y no llevaba perro. Y el mismo u otro dron que sobrevuela un edificio porque en la azotea hay dos o tres personas tomándose una cerveza (en este caso, del perro ni hablamos). ¿De verdad es necesario que salgan los altos mandos de la policía y la guardia civil para contarnos eso? Ya sabemos que con el estado de alarma que nos han encasquetado pueden detener a cualquiera: al que no lleve mascarilla, al que la lleve mal puesta, al que lleve una servilleta por mascarilla (han dicho que nos las hagamos en casa y ¿ahora no valen? Con lo bonitas que son las mías: de flores, de cuadritos, de franela…) Hasta hace cuatro días las mascarillas no eran necesarias y ahora tienen que estar homologadas. Si no fuera porque estamos viviendo una tragedia, sería hasta gracioso.

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Castigo de dios

Desde mi guarida

Ángela

10-4-2020

La vida se ha convertido para todos nosotros en una “no vida”, una no vida normal y corriente. Levantarse temprano, una ducha rápida, la ropa elegida el día de antes para no perder tiempo por la mañana, un desayuno más rápido todavía, y salir corriendo a coger el metro o el coche para llegar a trabajar o a estudiar a la hora en punto. Y pasar una jornada con los compañeros algunos buenos, otros regulares y otros malos; y con jefes también buenos, malos o regulares; o visitando casas para arreglar la fontanería; o vendiendo pan, ropa o lo que sea. Y al acabar la jornada a casa directamente, o al gimnasio o a tomar algo con los amigos y luego a casa, una casa buena mala o regular, con la familia, la pareja o con el gato, depende de la suerte. Y resulta que, de repente, esa vida ha desaparecido, no nos queda nada de lo que hasta hace un mes era nuestra vida. Encerrados las 24 horas del día, le damos muchas vueltas a la cabeza. El miedo se está apoderando de nosotros. Primero el miedo a la enfermedad y la muerte, y luego, al futuro, a lo que nos deparará el futuro. El miedo nos paraliza, no hay nada más que ver la reacción de millones de personas ante las decisiones del gobierno. Nos dicen que nos tenemos que quedar en casa, y millones de personas nos quedamos sin rechistar. Nos dicen que vamos a estar encerrados otros quince días más y asentimos como corderitos. Nos dicen que van a controlar todos nuestros movimientos rastreando nuestros móviles, y lo aceptamos. Nos dicen que pueden dar nuestros datos a quienes ellos quieran, y nos callamos (1), y así todo.

LapestedeAtenasCoronavirus. Ese sería el título concreto, directo, como La peste de Albert Camus. Cuando se hable del coronavirus, esta generación y la siguiente, y la otra, sabrán de qué epidemia estamos hablando. No sólo por la cantidad de muertos, sino también porque después de él nuestro sistema de libertades habrá desaparecido.

En estos días he oído a más de uno decir que “a ver si así aprendemos a no derrochar”(¿), a ver aprendemos no sé qué.. Yo me quedo atónita. ¿Un virus es el castigo que nos merecemos por nuestros errores? Esto no se lo he oído a gente de una secta milenarista, o a los Testigos de Jehová, ni a luteranos que consideran que el hombre debe ser castigado por sus pecados, no, se lo he oído a gente de izquierdas, y no sólo de la izquierda totalitaria que al fin y al cabo tiene su religión como los católicos, los protestantes o los islámicos tienen la suya. También se lo he oído a libertarios. Esta terrible situación nos viene dada por nuestra forma de vida. Las siete plagas de Egipto nos han caído en forma de virus porque nos hemos portado mal.

Yo me pregunto ¿de qué derroche están hablando?, ¿qué derrochamos la mayoría de la gente?. Hasta hace unos años, al menos la mayoría de la gente tenía una casa en propiedad, ahora ni eso. Trabajar para pagar una hipoteca o el alquiler, para comer, para mantener un coche que utilizamos para trabajar y como mucho dar una vuelta el fin de semana ¿eso es derrochar?, ¿de qué gente hablan? Porque a la mayoría de la gente no le da para nada más. A los políticos, sí. Ellos van a seguir cobrando sus buenos sueldos para mantener su …

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 ¡Menos mal que no somos holandeses!

Desde mi guarida

Ángela

3-4-2020

 

serotoninaMichel Houellebecq dice en su última novela refiriéndose a los jubilados que vienen de toda Europa a tomar el sol y a que los atienda la sanidad española gratuitamente, que los holandeses eran unos cabrones. “Nunca se insistirá lo suficiente en que son una raza de comerciantes políglotas y oportunistas”, añade. Pues no seré yo quien le lleve la contraria. Frits Rosendaal, jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden ha declarado: «En Italia, la capacidad de las UCI se gestiona de manera muy distinta (a Holanda). Ellos admiten a personas que nosotros no incluiríamos porque son demasiado viejas. Los ancianos tienen una posición muy diferente en la cultura italiana». Podría añadir a España en este comentario. Los del sur somos así: no queremos dejar morir a nuestros padres o abuelos. Que los holandeses son totalmente distintos queda claro con la reacción que ha habido en su país a un comentario como éste: ninguna. Se ve que están totalmente de acuerdo con él. Los mayores de 80 años deben de estar rezando a todos los dioses para que no les pille el coronavirus, ni nada similar.
Ahora mismo, según este tipo, no hay ningún viejo en los hospitales. Se mueren en casa. Porque morirse se mueren como todos los demás. Holanda es, tras Italia y España, el tercer país europeo con más muertos en relación a su población. Si contaran a los que se están muriendo discretamente en su casa, con toda seguridad serían los primeros. Estos no entran en la estadística. Ni siquiera entran pacientes hospitalizados con síntomas del coronavirus porque no les hacen análisis.
Holanda no es país para viejos, pero tampoco para enfermos independientemente de la edad. Fue el primer país europeo en legalizar la eutanasia. La ley entró en vigor en abril de 2002 aunque esta práctica era tolerada desde 1993. La eutanasia puede ser aplicada a menores de edad. En edades entre los 12 y 16 años, con el consentimiento de los padres; entre 16 y 17 años no necesitan su consentimiento. Pero se ve que esto les parece poco y …

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¿Dónde están los enfermos de gripe?

Desde mi guarida

Ángela

27-6-2020

 

Hay bastantes cosas incomprensibles en esta pandemia. La temporada 2018-2019 (5 meses), dejó 490.000 casos no graves de infección respiratoria, 35.300 hospitalizaciones por gripe confirmada, 2500 ingresos en las unidades de cuidados intensivos y 6300 muertes. La temporada anterior fue aún peor.

Estamos viviendo en una película de ciencia ficción. Todo el mundo se siente protagonista de una película de terror de las que más miedo dan, las que suceden en casa, en el barrio, en la ciudad, en los sitios donde se desarrolla la vida cotidiana. Yo más bien soy el espectador que se sienta ante la pantalla para ver el desastre ocasionado por ese coronavirus maldito. Aquí no sucede nada. La vida cotidiana ha cambiado poco. No me encuentro a nadie cuando salgo a pasear al perro, pero antes del estado de alarma me podía cruzar con una, dos o tres personas; o con ninguna. La soledad ahora es un poco mayor, el silencio algo más profundo, pero si no fuera por la televisión y los guasap de la familia y amigos, pareciera que no ocurre nada. Y sin embargo, este pueblecito está a una hora de la gran ciudad, donde todo ocurre. ¿Qué ha pasado para llegar a esto?
ChinaLa cosa empezó en China con el cierre de la ciudad de Wuhan el 22 de enero de 2020. Si se cierra una ciudad de 11 millones de personas, es que algo grave ocurre. Pero los datos no mostraban una emergencia. En ese momento el virus había afectado a unas 500 personas y habían fallecido 17 ¿En China cierran una ciudad por 17 muertos? Imposible. Una de dos, o engañaban en las cifras, o pensaban que no se trataba de un virus cualquiera. Las muertes se habían multiplicado por dos en un solo día, pero la epidemia del SARS en el año 2002, tuvo una mortalidad del 10% (la del coronavirus 2019-nCoV era en ese momento del 3%); acabó con 8.000 infectados y unos 700 muertos, y no cerraron ninguna ciudad.
El 31 de enero de 2020 se confirma la enfermedad en Italia con la llegada, dicen, de dos turistas chinos contagiados. Las autoridades italianas no toman ninguna medida. Cuando ya se registraban miles de contagiados y cientos de muertos, una amiga, acompañada de un grupo de turistas, llegó a Venecia. No hicieron ninguna prueba al grupo cuando llegó al aeropuerto. Viajaron por otras ciudades, Florencia, Roma, sin ningún problema. Algunos de los turistas de su grupo se pusieron enfermos, incluso comunicándolo los dejaron volver a España sin problemas. Llegan a España y tampoco les hacen ninguna prueba al bajar del avión, ni después.
El 8 de marzo había en Madrid 500 hospitalizados. Pero había que hacer la gran demostración de fuerza en la calle, y desde todas las esferas del gobierno se animó a la gente a asistir a una manifestación multitudinaria en Madrid (decenas en toda España). Más de 120.00 personas se amontonaron en la calle animadas por el gobierno. Por otro lado, los de Vox realizaron su mitin en Vista Alegre. Unas 10.000 personas reunidas cuando ellos mismos estaban criticando al gobierno por no tomar medidas. Además de partidos de fútbol. El día trece eran 2.000. ¿Y ahora hay que tener solidaridad con Madrid? No, a Madrid hay que tratarla como corresponde y entregarle, como al resto de comunidades, todos los productos necesarios para la protección de médicos, enfermeras, auxiliares, en fin, de todos los que cada día ponen en peligro su vida por conservar la nuestra. Fernando Simón, director del Centro de Coordinación y Alertas Sanitarias del Ministerio de Sanidad, el mismo que decía: “Si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación del 8-M le diré que haga lo que quiera», anunciaba al día siguiente de las manifestasciones que había que obligar a la gente a estar en sus casas para evitar el contagio. Y no ha dimitido.
A día de hoy tenemos en España 64.059 contagiados y 4.858 fallecidos

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Barbarie francesa. El ¿genocidio? de  La Vendée

Ángela

13-3-2020

 

Las famosas matanzas de los cátaros en el siglo XII y de la los calvinistas en la noche de San Bartolomé en el siglo XVI, de las que hablamos en el artículo anterior, quedan en muy poca cosa comparadas con  las de La Vendée. La mayor masacre por motivos religiosos se produjo en Francia con la Revolución francesa. En este caso los asesinados son los monárquicos católicos que se oponían a las disposiciones de los nuevos dirigentes contra la religión católica. Tan salvaje fue la actuación de los llamados revolucionarios que algunos historiadores hablan de genocidio.

El 28 de febrero de 1794, entraron las tropas republicanas en Lucs-sur-Boulogne, un pueblo de la región del Loira. Obligaron a la población a entrar en la iglesia pero como no cabían todos, a los que quedaron fuera los mataron a tiros y a punta de bayoneta para no gastar tanta munición y a continuación prendieron fuego a la iglesia. Murieron 564 personas, de las cuales 109 eran niños menores de siete años. Este caso es sólo un ejemplo de la barbarie desencadenada por estos “defensores de los derechos del hombre y del ciudadano”.

La VendeDesde el mismo instante que estalla la revolución, junio de 1789, queda claro que uno de sus fines es acabar con la religión católica. En  menos de un año, el 13 de abril de 1790, la Asamblea Nacional rechazó el catolicismo como religión nacional. A continuación, el 12 de julio se decretó la expropiación de los bienes eclesiásticos. El 27 de noviembre se exigió a todos los dignatarios eclesiásticos jurar acatamiento a la nueva ordenación legal del clero. La Constitución Civil del Clero, exigía a los sacerdotes un juramento de fidelidad a la revolución. La negativa de muchos de ellos de aceptar este juramento les salió muy cara. Más de 40.000 sacerdotes –unos dos tercios del clero francés– fueron deportados o guillotinados. Los revolucionarios querían acabar cuanto antes con la religión católica e implantar la suya. El 8 de junio de 1793, Robespierre proclamó la «Religión del Ser Supremo».

Esta actitud antirreligiosa unida a la leva obligatoria de 300.000 jóvenes ordenada por la Convención en marzo de 1793, fueron las causas inmediatas de la oposición de muchos franceses a la revolución. Se produjeron sublevaciones en distintas zonas, pero la región de La Vendée puso en jaque a los nuevos dirigentes que decidieron acabar con los rebeldes utilizando una violencia brutal.

Los enfrentamientos entre el ejército revolucionario y lo monárquicos católicos de la Vendée fueron continuos hasta que en agosto de  1793, la Convención de París expidió un decreto disponiendo que el Ministerio de la Guerra enviase materiales inflamables de todo tipo con el fin de incendiar bosques, cultivos, pastos y todo aquello que arder pudiera en la comarca. En enero de 1794 el general Turreau, responsable de las “columnas infernales” (cómo serían de bestias que así se denominaban), escribía a la Convención nacional: “Hay que tomar grandes medidas, hay que exterminar a todos los hombres que han tomado las armas, y golpear con ellos a sus padres, sus mujeres, sus hermanas y sus hijos. La Vendée debe de ser un gran cementerio nacional

Otro general, Marceau, escribe: «Por agotadas que estuvieran nuestras tropas hicieron todavía ocho leguas, masacrando sin cesar y haciendo un botín inmenso. Nos hicimos con siete cañones, nueve cajas y una inmensidad de mujeres (tres mil fueron ahogadas en Pont-au-Baux)». A los ahogamientos masivos en los ríos los llamaban “deportaciones verticales”.

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Barbarie francesa. Las matanzas religiosas

Ángela

6-3-2020

 

A pesar de las barbaridades cometidas por los franceses, Francia aparece siempre como un país dechado de virtudes. Parece que tiene bula. Debe de tenerla, más bien, si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia ha sido visitada 27 veces por los papas; no creo que ningún país se acerque a esa cifra ni de lejos. Por poner un ejemplo cercano, el primer papa que visitó España fue Juan Pablo II a finales del siglo XX,  y posteriormente Benedicto XVI; hace cuatro días, vamos. El jesuita Francisco dice: “Iré (a España) cuando haya paz”. Un papa que ha visitado más de 40 países, Francia por supuesto, pero además países en guerra permanente como Israel y Palestina; una dictadura como Cuba que ha conseguido llevar a la miseria a toda la población, salvo su aparato dirigente; México, un país donde el narcotráfico genera miles de muertos y donde las matanzas de mujeres son continuas; Marruecos, otra dictadura en la que el rey y su séquito viven como dioses y los ciudadanos viven en condiciones lamentables; Emiratos Árabes, una dictadura todavía más férrea en la que los inmigrantes asiáticos sobreviven como esclavos…y ¡dice que no viene a España hasta que no haya paz! Con un par.

El Papado en el transcurso de la historia ha apoyado siempre a Francia, la “fille aînée de l’Église”, la hija primogénita de la Iglesia, ya que la cristianización se inició en el siglo V, con la conversión de Clodoveo, rey de los francos, y se extendió por toda Europa. En el año 800 Carlomagno fue coronado en Roma. Pocos años antes Pipino el Breve, en agradecimiento al papado por haberle consagrado como rey de los francos, derrotó a los longobardos, enfrentados al papa, y le ofreció a éste los territorios conquistados. Con esta “Donación de Pipino” nacen los Estados Pontificios.

Esta estrecha relación se ha mantenido en el tiempo, hasta ahora. Dice François Huguenin, historiador y ensayista francés: “Existe una trama común entre el cristianismo y la fundación de Francia. Es imposible separar los hilos del tapiz sin cortarlo todo. El catolicismo es la matriz de Francia”. Camille Pascal que fue consejero de Sarkozy, en su libro Ainsi, Dieu choisit la France (Así, Dios elegió Francia), señala que “la fe en Dios ha …

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Afrancesados de todo tipo: bobos, jetas y jacobinos

Ángela

10-1-2020

 

En su libro Fracasología, María Elvira Roca Barea, dedica varios capítulos a los afrancesados, esos escritores, ensayistas, políticos que aplaudieron con las orejas la invasión de los franceses a los que consideraban la élite del pensamiento y del progresismo.

Ese afrancesamiento sigue vivo en España en escritores, pensadores… pero también en la gente normal y corriente, pero que se considera a sí misma “muy culta”.

Hace un tiempo, comiendo con unos amigos y amigos de amigos, en el transcurso de la conversación alguien hizo una crítica a Francia. Uno de los contertulios se levantó de la silla como un resorte al tiempo que gritaba: ¡A Francia no me la toques, no me la toques! Pasmados no quedamos amigos y amigos de amigos. En otra ocasión, un tipo para demostrar la superioridad de Francia con respecto a España me decía que Velázquez no era nadie al lado de los impresionistas; que fueron los ingleses y no los españoles los que expulsaron al ejército de Napoleón y que los españoles éramos idiotas por no desarrollar las centrales nucleares, y no como Francia que tenía un montón y no dependía energéticamente de nadie. Eso ya clamaba al cielo, porque este tipo había sido uno de los mayores opositores a las centrales nucleares en España, un activista antinuclear muy conocido y reconocido por ello. Me quedé a cuadros. Esto es el colmo de los colmos, pensé y se lo dije, claro, pero no voy repetir mis palabras; bueno, sólo una: sinvergüenza.

Dentro de la llamada cultura pululan los afrancesados a diestra y siniestra. Sirva de ejemplo lo que decía (luego diría que era más o menos una broma) el director de cine Fernando Trueba: “A mí, la palabra que más me gusta del diccionario es “nada” y luego “desertor”. Nunca he tenido un sentimiento nacional. Siempre he pensado que en caso de guerra, yo iría siempre con el enemigo. Qué pena que España ganara la Guerra de Independencia. Me hubiera gustado que ganara Francia. Nunca me he sentido español, ni cinco minutos. Siempre he estado a favor de las selecciones de los otros países, el único año que fui con la selección española fue cuando ganó el Mundial”. Pues leyendo lo anterior, yo diría que no es que no tenga un sentimiento nacional, tenerlo lo tiene, pero un sentimiento nacional francés. Por mí, como si lo tiene chino, allá él con sus sentimientos.

Otro afrancesado, jacobino por más señas, es Arturo Pérez Reverte, no sé si grado 33 o 485 en afrancesamiento, que ha recibido las máximas condecoraciones del Estado francés: Caballero de la Orden Nacional del Mérito (2008), Caballero de la Orden de las Letras y las Artes de Francia (1998), Medalla de la Academia de Marina Francesa (2002). Muy merecidas todas ellas; no hay más que leer sus opiniones sobre este país.

En más de una ocasión (“Hoy quiero ser francés”, “Si Cervantes fuera francés”)  hace la comparación entre París y Madrid, por la cosa de la cultura, claro. Le encanta pasear por París “darse una vuelta por los buquinistas de la orilla izquierda”  y ver tantas librerías, y no la desolación de Madrid donde, dice, han desaparecido todas. Hasta  “la magnífica Cuesta Moyano y sus librerías se ven olvidadas y maltratadas por el Ayuntamiento”.  Pues si los libreros de la Cuesta Moyano que tienen sus casetas están abandonados, ¿en qué situación se encuentran los pobres “buquinistas de la orilla izquierda” que se pasan las horas y los días a la intemperie congelándose en el invierno criminal parisino, con esa humedad que se mete en los huesos y no hay abrigo que valga, o achicharrándose en verano, sin ningún lugar donde resguardarse?  Esos sí que están abandonados, ¡qué lástima! Pero no van a ponerles casetas porque a los turistas les gusta verlos a cuerpo gentil, aunque sea muertos de frío. Y sigue con la desaparición del pequeño comercio en Madrid donde han desaparecido las ferreterías, los zapateros etc., todo lo contrario que en París donde se favorece “que los pequeños negocios subsistan, humanicen las calles y animen en torno otros espacios comerciales gratos al ciudadano, complementándolo todo con una política de salubridad, higiene y seguridad callejera”. Estoy segura de que el señor Pérez Reverte ha ido mucho más que yo a París, pero durante muchos años he viajado varias veces al año a esta magnífica ciudad, y más o menos la conozco, la conocía más bien, que hace años que no voy porque los amigos han huido de ella por distintos motivos: por su clima insoportable, por lo carísima que es, por la inseguridad (a una de las amigas, profesora, le dieron una paliza tan brutal en su liceo que la sacaron en la tele cuando estaba ingresada grave en el hospital, y esto ocurrió hace casi veinte años, cuando aquí no se había producido una situación así, ni remotamente parecida. Los franceses siempre tan adelantados). La inseguridad en París viene de lejos, aunque hace tiempo que nos hemos igualado con ellos.

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Greta y los Thunberg

Ángela

1-11-2019

 

A finales de los ochenta apareció en el panorama musical Greta y los Garbo, grupo formado básicamente por tres hermanas, una solista y las otras dos hacían los coros. Y ahora aparecen Greta y los Thunberg copiándoles el formato: Greta, la solista y su madre Malena Ernman y su padre Svante Thunberg, haciéndole los coros. Como con las Garbo, todo queda en familia, aunque ellas eran mucho más graciosas.

Los Thunberg no tienen gracia ninguna; me los imagino sentados a la mesa, quitándose la palabra unos a otros (bueno, eso no, que son suecos) hablando, a la manera sueca, de la descongelación de los glaciares que inundarán la tierra, la subida del nivel del agua del mar en el que quedarán sumergidos hasta los Alpes; de Holanda ni hablamos. ¡Qué conversaciones tan entretenidas en desayuno, comida y cena! Ahora tiene más comensales en la mesa: el mundo entero desayuna, come y cena con ellos.

La pobre criatura dice que le han robado su infancia. ¡Y tanto que se la han robado! Una niña de su edad tendría que estar en su colegio, con sus amigos, haciendo deporte, riéndose, y se pasa la vida rodeada de tipos a los que la vida humana les importa un pimiento.

El montaje es extraordinario. Asistencia al Foro Económico Mundial celebrado en Davos (Suiza), la mayor reunión de poderosos del mundo, los tipos que se reúnen para decidir lo que van a hacer con nosotros, y sin embargo la prensa internacional, en manos toda ella de estos mismo poderosos, nos quiere hacer ver que se han quedado impresionados con las palabras de la niña: “Hemos fracasado. Todos los movimientos políticos en su forma actual lo han hecho». ¿Hemos?, pequeña Greta, ¿has fracasado?  ¿Tú formas parte del  nutrido grupo de poderosos que decide sobre el resto de los humanos? No, Greta, no. Tú no has decidido nada. Los que te han escrito el discurso se han pasado veinte pueblos. Te utilizan porque les vienes muy bien para llegar a la población joven, que como todos los jóvenes, por el hecho de serlo, tienen muy poca capacidad de reflexión. La irracionalidad es la forma básica del pensamiento joven. Tan irracionales son que no sueltan su móvil así los maten, y al mismo tiempo salen en manifestaciones, programadas muchas veces desde el mismo colegio, para denunciar la destrucción del mundo. Y van en coche (el de sus padres, claro) a todos los sitios, y en avión a pasar las vacaciones en España y otros países exóticos. Salvo Greta y su familia, por supuesto. Ella viaja, si la campaña publicitaria lo requiere, en el …

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Cuando seas rico, comerás carne

Ángela

3-10-2019

 

Decía el refrán: “Cuando seas padre comerás huevos” en los momentos en que comer huevos era prácticamente imposible y si se conseguía alguno era para el padre que tenía que salir cada día a trabajar, y necesitaba estar fuerte para mantener a la familia. Esas épocas de penuria, por suerte, han pasado, al menos en los países desarrollados.

El consumo de carne se ha generalizado muy recientemente, en los años cincuenta y sesenta del siglo XX. Hasta entonces en las zonas rurales se comía carne de caza y el cerdo que se guardaba para la matanza. La cría de ganado de forma “sostenible” que dicen ahora, sólo daba para alimentar a los más adinerados. La gente del común comía alguna gallina de las que criaba, conejo y poco más. Eso era así, no solamente en España después de la guerra. Tampoco en el resto de Europa se comía carne. Patatas, nabos, remolacha; bacalao, arenques, eran la base de la comida en casi toda Europa. En las zonas rurales carne de caza, aquí y allí; y vísceras: callos, manitas de cerdo, de vaca, y todo lo de casquería, también aquí y allí. Por suerte, aquí tenemos todo tipo de legumbres, verduras y frutas. En el centro y norte de Europa su alimentación era reducidísima.

Bueno, pues ahora, han decidido que ya hemos comido bastante y saca la ONU un informe en el que nos dice que tenemos que bajar el consumo de carne por las emisiones de gases de efecto invernadero. Lo del cambio climático sirve para todo. Ni la ONU ni la UNO ni la ANO se atreverían a prohibir el consumo de carne o a restringir la cría de vacas. Pero, hete aquí, que tenemos el cambio climático que nos obliga a dejar de comer carne para salvar la Tierra. Y claro, ya están los medios de comunicación, sacando estadísticas y datos que “confirman” que las vacas producen más efecto invernadero que el petróleo y el gas juntos. Total, que no vamos a ver un chuletón de ternera ni por Navidad.

Resulta que lo que está destruyendo el mundo es la agricultura: la degradación de la tierra «ha acompañado a la humanidad al menos desde la adopción generalizada de la agricultura durante el Neolítico, hace unos 10.000 a 7.500 años, y el aumento de la población asociada». Ese es el problema de la agricultura, que da de comer a la gente y la población aumenta. Porque los nuevos malthusianos están empeñados en reducir la población. En el comunicado de prensa del IPCC del 8 de agosto de 2019 sobre El cambio climático y la tierra se puede leer: “La instauración de un enfoque global en el que prime la sostenibilidad, unido a la adopción de medidas tempranas, es la mejor combinación para afrontar el cambio climático. Ello debería ir acompañado de un crecimiento demográfico reducido y una disminución de las desigualdades, así como de una mejor nutrición y un menor desperdicios de alimentos”. De eso se trata: de reducir la población como sea. Ese es su objetivo último. …

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