No todos somos Ana Julia Quezada
Ángela
13-9-2019
Luis García Montero, flamante director del Instituto Cervantes escribió un artículo infame en Infolibre cuando descubrieron a la asesina del niño Gabriel Cruz, a la cual se está juzgando en estos días. Un artículo que titulaba Todos somos Ana Julia Quezada, en el que convierte al verdugo en víctima, y a la víctima en prácticamente nada. Cuando lo leí en su día me revolvió el estómago y me lo revuelve de nuevo al releerlo. Lo más vomitivo del artículo es cuando escribe: «Un niño sufre una desgracia y los medios de comunicación lanzan a todos sus profesionales para sacar tajada de la muerte buscando audiencias…” ¿Un niño sufre una desgracia? Un niño ha sido asesinado, miserable; no se roto la cabeza al caerse de un columpio. Una malvada le ha asfixiado y le ha golpeado con un hacha. Eso es lo que ha ocurrido. Y lo normal es que nos indignemos ante esta barbaridad, y nos compadezcamo de ese pobre niño y de esos padres que sufren su muerte día a día. Y sin embargo, nadie ha ido a vengarse por un acto tan salvaje. No ha habido venganza por mucho que tú digas. Te lo has inventado para salir en la prensa, esa prensa, y ahí te doy la razón, que utiliza todos los medios para aumentar audiencias. El negocio es el negocio.
García Montero se empeña en meter a todo el mundo en el mismo saco: “El todos de la gente que pedía la pena de muerte junto al cadáver de un niño fue desolador, una prueba de que los seres humanos tienen también maldad, odio y raptos de bajeza” ¿Todos? Esa docena de vociferantes que pedían la pena de muerte o gritaban asesina, podrían ser los mismos canallas que en la puerta del hospital gritaban “ojalá te mueras” a Cristina Cifuentes cuando estuvo al borde de la muerte tras un accidente. Efectivamente, hay seres humanos de una bajeza moral increíble. Por cierto, no escribiste un artículo como este en ese momento, se ve que no te repelió tanto; y eso que ella no había matado a nadie.
E insiste: “¿Todos somos Gabriel?” No, somos más bien Ana Julia Quezada?” No, idiota no, no todos somos Gabriel Cruz, a todos no nos ha matado esa malvada; ni todos somos Ana Julia Quezada, no todos hemos matado a un niño. No nos insultes. Muy pocos son capaces de matar a otra persona y menos a un niño, y encima acompañar a los padres día tras día fingiendo una gran pena. Hay que ser mala, muy mala persona para hacer algo así. Tan mala como el padre que mató a sus dos hijas con una sierra eléctrica o el que mató a sus dos hijos hasta hacer desaparecer los cuerpos, o la pareja que mató a su niña adoptada porque les molestaba en sus vidas. ¿Todos ellos asesinaron a sus hijos por culpa del capitalismo?
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Los temas tratados en los artículos son muy diversos y abarcan todos los aspectos de la vida de un país: política, economía, la situación de la mujer, la enseñanza…pero me ha resultado especialmente interesante la entrevista con Stephen Smith, antropólogo y experto en África subsahariana, a raíz de la publicación de su libro La huida hacia Europa sobre la emigración hacia este continente de los jóvenes africanos. Smith considera que esta emigración es tan mala para Europa como para África. Para África porque, a pesar de lo que se dice, la mayoría de estos jóvenes que emigran no son los que no tienen para comer, no son los pobres desesperados los que llegan a Europa, pues no tienen medios para hacerlo, sino jóvenes con estudios, con una preparación necesaria para el desarrollo de sus países de origen. Con la emigración África pierde su emergente clase media.
El 10 de agosto de 1519 cinco naves con unos 240 hombres a bordo partieron de Sevilla hasta Sanlúcar de Barrameda, desde donde se hicieron a la mar el 20 de septiembre. Capitaneados por Fernando de Magallanes realizaron un largo, penoso y complícadisimo viaje y el 6 de septiembre de 1522 regresó una sola nave con 18 hombres capitaneados por Juan Sebastián Elcano. En el transcurso del viaje murieron la mayoría de los hombres, algunos por enfrentamientos con nativos como su capitán Magallanes que cayó muerto en Filipinas, pero la mayor parte murieron por el escorbuto y muchos por el hambre y la sed ante la imposibilidad de acercarse a las costas por el hostigamiento de los portugueses.
Todos los imperios han tenido su leyenda negra. Esa es la tesis de la que parte María Elvira Roca. Los ataques de los helenistas griegos a Roma fueron continuos, ellos son los ilustrados y llegan esos bárbaros y lo conquistan todo. En el caso de Rusia fue Francia la que comenzó la rusofobia, y por los mismos motivos, Francia tan culta, tan poderosa y llegan esos bárbaros y crean un imperio, y lo mismo le ocurre a Estados Unidos el último imperio. Roca Barea da un repaso a las leyendas negras de estos países para adentrarse con más intensidad en la Leyenda Negra por antonomasia: la española. Los países antes mencionados han tenido su leyenda negra, pero ninguna de esas leyendas ha perdurado. Cuando se habla de Leyenda Negra se sabe que se está hablando de España. ¿A qué se debe esto? A desentrañar este misterio y sobre todo, a desmontar esa Leyenda Negra se dedica Elvira Roca yendo a las fuentes, a los documentos originales, por un lado, y por otro, recogiendo estudios realizados por historiadores de prestigio para cada uno de los temas que trata. Un trabajo extraordinario.