Madrileños por el pequeño mundo

Madrileños por el pequeño mundo

Ángela

16-8-2024

En estos últimos días parece que todos los imbéciles se han puesto de acuerdo para meterse con Madrid por cualquier motivo.

El más gilipollas de todos es el dueño de un bar de Galicia, en la playa de Mera, Oleiros, en las Rías Bajas que anuncia por las redes sociales el cierre del local para evitar a los turistas mesetarios, sobre todo, los madrileños. Dicen, literalmente: “Ante la inminente llegada del puente del 15 de agosto, donde si cae una bomba en Mera quedan sin tontos en la meseta» hemos decidido cerrar entre las fechas del 12 y 19 de agosto…estamos cansados de la prepotencia que atesora esta gente y no queremos desvirtuar el proyecto inicial para lo que fue concebido”. No explican cuál ese magnífico proyecto, porque a lo que se dedican es a poner cervezas, cafés y empanadas de pulpo y alguna ración más, supongo, como todos los bares.

Están cansados, según dicen, de que en este bar, que suponemos tan “glamuroso”, lleguen los prepotentes de Madrid a pedirle “2 Barcelós cola y 4 vasos”, o “un pincho de tortilla para acompañar el café”, o que le pida una clienta  que le cambie la tapa porque es celiaca. ¿Celiaca?, venga hombre, a tu casa a joder la marrana. Hay que ver qué cosas pasan. Y parece que todos estos prepotentes son madrileños. Les deben pedir el pasaporte cuando traspasan la puerta del bar para que no se les cuele alguno de Albacete o de Lérida.

Como hay gente para todo, los hay que han jaleado su idea de llamar tontos a los “mesetarios”. Pues ya saben: cada uno en su pueblecito, los de Oleiros a Oleiros, los de Madrid a Madrid, y tan contentos. Ahora, yo iría poniendo velitas a todos los santos (gallegos, por supuesto), por si a los de Madrid, incluidos los gallegos (que lo de que el que vive en Madrid es de Madrid, va a misa) se les ocurre llevar a rajatabla los deseos del tipo del bar y sus jaleadores.

Pero, como hay más tontos que botellines, nos encontramos con una tal Felicity Hughes que escribe también en redes sociales: “Madrid es una de las ciudades más calientes de la tierra. Entonces, ¿por qué se talan tantos de nuestros árboles?” A los del bar de Mera no se les puede pedir mucho, seguramente no han salido del pueblo en su vida, pero esta señora dice ser periodista, y aun conociendo el nivel del periodismo actual, esta señora debería recoger algunos datos antes de escribir sandeces. Para empezar, en Madrid hace mucho calor unos cuantos días entre los meses de julio y agosto. Este año concretamente, el gran calor (más de 35 grados) ha empezado a partir del 24 de julio y estamos a 15 de agosto y estas últimas noches nos hemos puesto la colcha. O sea, hace mucho calor unos 20-25 días al año. ¿Eso la convierte en una de las ciudades más calientes del mundo? ¿Los 345 días restantes no cuentan?

¿Y lo de los árboles? Resulta que Madrid ha sido reconocida por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) como «Ciudad Arbórea del Mundo» ¡Por quinto año consecutivo! Reconocimiento que se da por la conservación de los espacios verdes. Y no sólo eso, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, Madrid está entre las cinco con más árboles y zonas verdes en Europa, junto con  son Oslo, Liubljana y Berlín.

Felicity, tienes que estudiar más, así no llegas a directora de periódico (o sí).

Claro, que si su información viene de Greenpeace, no me extraña que diga cosas tan absurdas. La ONG climática por excelencia ha presentado un vídeo en el que han grabado con cámaras termográficas partes de la ciudad en que la temperatura en Madrid en estos días ha sido de 65º y hasta 80º Si en la sombra hace 38 grados, al sol y a las tres de la tarde en Callao se supera con creces. Nada nuevo bajo el sol. Y acaban diciendo: “El calor que nos sobra son los árboles que nos faltan”. Otros que tampoco saben que Madrid es una de las ciudades con más árboles de Europa.

Otra periodista, que por lo que sea, tiene que decir algo negativo sobre Madrid es Ana Pastor. Titular de El Mundo: Ana Pastor: «Madrid se está convirtiendo en un lugar irrespirable para muchas personas». Este titular me ha recordado a Gila: hay alguien…, mucha gente, poca gente, algunos. No sabe quiénes, pero son muchas personas las que encuentran Madrid irrespirable. ¿Por la falta de árboles que dice Felicity? ¿Por el calor infernal de Greenpeace? ¿Por la falta de libertad? ¿Por el mal funcionamiento de los trenes? (no eso no, que eso depende de Pedro Sánchez y su fiel e inepto servidor Puente, ministro de Transportes. El transporte está muy bien). Parece que para la señora Pastor no es irrespirable porque ella no se incluye en el grupo que necesita respiración asistida. Ella vive muy bien en Pozuelo que, la verdad, es bastante más respirable que Usera. Pero sufre por los otros muchos. Los que sean.

 

Compártelo!

Deja un comentario

Scroll al inicio