El consentimiento de la pederastia
Ángela
20-9-2024
El consentimiento, es una película basada en el libro del mismo título escrito por Vanessa Springora que narra la terrible experiencia vivida cuando tenía 13 años y un tipo de 50, Gabriel Matzneff, escritor famoso la sedujo. Se puede ver en Filmin
El consentimiento
País: Francia, Belgica
Año: 2023
Dirección: Vanessa Filho
Guion: Vanessa Filho
Música: Olivier Coursier, Audrey Ismael
Fotografía: Guillaume Schiffman
Reparto: Kim Higelin, Jean-Paul Rouve, Laetitia Casta, Sara Giraudeau, Lucie Debay
Filmin
Una cena en París. Los comensales, gente de la “cultura”. La anfitriona, una mujer que trabaja en una editorial. Uno de los presentes se fija en la hija adolescente de 13 años de la anfitriona. Este comensal es un escritor muy famoso en Francia: Gabriel Matzneff, un pederasta reconocido por todos. En sus famosos libros cuenta sus relaciones sexuales con niños de 8 años.
A partir de esa cena, el pederasta Matzneff perseguirá a la niña: la espera en la puerta del colegio, en su casa, le escribe cartas de “amor”. La niña finalmente caerá rendida a sus encantos. Un encantador de serpientes, el tal Matzneff.
Con 14 años la niña pasa a ser la amante de este miserable. La lleva a cenas con sus amigos “intelectuales” que le ríen la gracia. Saben que no es la primera niña que se llevará a la cama, ni la última. La niña vive con él en un hotel y a nadie le llama la atención ver a un tipo de 50 años con una niña que podría ser su hija. Matzneff se paseaba por los programas culturales de televisión contando las violaciones a niños y todos le reían las gracias: «Las de 16 son mayores para ti», le decía riéndose el famoso presentador Bernard Pivot.
La manipulación a que se ve sometida Vanessa Springora, que así se llama la niña, es terrible. “En el sexo se puede hacer de todo, nada es vergonzoso”. Frases similares le irá repitiendo el asqueroso a la joven sola e indefensa.
Esta relación de sumisión al tipo se mantiene hasta que la joven se da cuenta de que está siendo sometida y vejada constantemente.
Kim Higelin, la joven Vanessa Springora, está muy bien en su difícil papel. Pocas veces la vemos sonreír, su vida no es la normal de un adolescente. ES joven, pero no débil, Cuando se da cuenta de la humillación a la que es sometida, tiene la fuerza suficiente para enfrentarse al monstruo y alejarlo de su vida.
El actor Jean-Paul Rouve, está estupendo en su papel de Matzneff. Desde que entra en acción tienes ganas de matarlo, o de que alguien lo mate. Su personaje es repugnante, vomitivo. Le va a ser difícil después de esta película hacer de marido ejemplar, padre cariñoso o abuelo entrañable; si lo consigue, yo le daría un premio.
La madre (Letitia Casta) es un personaje oscuro. Intenta explicarle a la niña que no puede estar con ese hombre, que tiene que dejarlo, pero ante su negativa, no insiste, no presenta batalla. Es una mujer sin capacidad para enfrentarse a una situación como esa. Ni sabe, ni puede, ni quiere.
La película está basada en el libro escrito por Vanessa Springora, la protagonista de la historia, la joven humillada, que pasados los años todavía sufre las secuelas de esta horrible experiencia.
Hace ya casi cuatro años, el 20 de septiembre de 2024, publicamos el artículo Intelectuales Pederastas y consentidores sobre los dos grandes escándalos que mostraron a los franceses la amoralidad de sus intelectuales: el caso de Camille Kouchner y el de la protagonista de esta película Vanessa Springora. Estos son algunos extractos:
“Un año después de la publicación de El consentimiento (Le Consentement), en el que Vanessa Springora narra esta terrible historia, apareció La Familia grande, libro escrito por la jurista Camille Kouchner, hija del que fuera Ministro de Relaciones Exteriores y Europeas y cofundador de Médicos sin Fronteras, Bernard Kouchner, figura importante del socialismo francés, en el que relata las violaciones sufridas por su hermano gemelo, cuando el niño contaba con 13 años, por parte de su padrastro Olivier Duhamel, politólogo que pertenece a la intelectualidad francesa.
Olivier Duhamel fue eurodiputado socialista entre 1997 y 2004. Ha sido profesor en distintas universidades francesas y en el Instituto de Estudios Políticos de París y presidente de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas; además ha ocupado importantes cargos políticos, entre ellos el de asesor del Consejo
Constitucional y miembro de las comisiones de revisión de la Constitución. Este tipo tan admirado por los franceses sometía a su hijastro a abusos sexuales de los que muchos estaban al tanto. Incluida su mujer, madre de los dos niños, Évelyne Pisier, feminista, escritora y politóloga, también de izquierdas (ella declaró que había sido amante de Fidel Castro durante cuatro años) la cual les conminó a no decir una palabra a nadie porque sería un escándalo y siguió compartiendo su vida con ese asqueroso hasta que murió en 2017”.
“El padre, Bernard Kouchner, se enteró posteriormente cuando se lo dijeron sus hijos, pero también se calló. Nada indica que no siguiera relacionándose con normalidad con el violador de su hijo. Claro, que qué iba a decir este tipo si en 1977 había firmado una petición publicitada en la prensa de izquierdas (Le Monde, Liberation) para que soltaran a tres hombres acusados por «atentado al pudor sin violencia contra menores de 15 años». En esa petición afirman que los niños «no sufrieron violencia», que estaban «consintiendo». “Si una niña de 13 años tiene derecho a la píldora, ¿para qué sirve?”, se preguntan en la petición. El texto considera que no hay “crimen”. Además de Bernard Kouchner, firman la petición, entre otros: Louis Aragon, poeta y novelista; André Glucksmann del grupo de los Nuevos Filósofos; François Chatelet, también filósofo; Jack Lang, el que fuera ministro de cultura socialista; Félix Guattari, psicoanalista y filósofo; Patrice Chéreau, director de cine y teatro; Daniel Guérin, historiador; todos ellos muy de izquierdas. Filósofos, escritores, directores de cine… la crème de la crème de la intelectualidad francesa”.
“Poco tiempo después otro grupo de intelectuales dirige una carta a la comisión de revisión del código penal en la que exigían que los artículos de la ley sobre “la corrupción de menores” fueran “derogados o profundamente modificados”, en el sentido del “reconocimiento del derecho de los menores, niños y adolescentes para mantener relaciones con las personas de su elección”.
Ni siquiera en esto es original la miserable ministra (ahora exministra, por suerte, aunque se lo siga llevando muerto en Bruselas) Irene Montero, que va repitiendo a quien la quiera oir que “todos los niños, las niñas y les niñes tienen derecho a saber que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana basadas, eso sí, en el consentimiento».” «Los niños, las niñas y les niñes de este país tiene derecho a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren» Y aunque quieran tampoco, ministra del disparate. La edad de consentimiento sexual está en los 16 años. Aunque un niño quiera, la ley impide que un adulto “toque” a un niño”. Un niño es fácilmente manipulable. Un adulto puede hacer con él lo que quiera, No hay consentimiento de un menor ante un adulto que quiere mantener relaciones sexuales con el niño o la niña. La ley no lo consiente y los ciudadanos tampoco. La obligación de todos es protegerlos.
Me cuesta ver películas en las que sufre un niño, intento evitarlas, pero en este caso aconsejo verla porque asistimos a un nuevo intento para bajar la edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales. No podemos dejarlo pasar. Quieren hacernos creer que no pasa nada, que las relaciones sexuales de adultos con niños son normales. Y no lo son. Los adultos que necesitan mantener relaciones con niños son unos perversos que quieren someter al más débil. Los niños no tienen capacidad para enfrentarse al adulto que los somete. Como dice Springora: eso no es consentimiento, es sumisión. No lo podemos consentir.
