De zorras, niñas dominatrix y criminales de mierda

Ángela

16-2-2024

De zorras, niñas dominatrix y criminales de mierda

En una de las comparsas de las fiestas de carnaval de Torrevieja un grupo de niñas de unos 9-10 años y menos, desfilan en braguitas, con pezoneras, tacones, medias con liguero, simulando la estética de dominación sexual, como si estuvieran en un espectáculo erótico para adultos. La imagen es lamentable. Ante las críticas el Ayuntamiento  del PP, ha sacado un comunicado en el que explica que el Carnaval es “es crítica, sátira, provocación, diversión”. Muy bien, señor alcalde, pero para eso no hace falta disfrazar a las niñas de esta guisa. Para empezar, porque las niñas no son conscientes de estar haciendo crítica, ellas participan en una fiesta con el disfraz que han elegido unos descabezados. Añade que “sacar fuera de contexto y dimensionar un hecho como el que se está criticando está totalmente fuera de lugar”. Nadie está sacando nada de contexto. La realidad es que esos descabezados han utilizado a unas niñas para mostrar su amoralidad al público. Sigue el comunicado diciendo que “la intención de los padres y madres de esos niños no era, en absoluto, hipersexualizar con sus disfraces a sus hijos porque en realidad lo que querían significar este año es una crítica a la situación política y social de España (¿pero qué coño está diciendo?). Llegamos a los padres. Los padres han consentido que sus hijas sean utilizadas por esos descabezados para conseguir su propósito que no es más que publicitar, una vez más, el movimiento LGTBI…Z, (de hecho, las niñas desfilaban con su banderita). Y lo han conseguido, ¡vaya si lo han conseguido! El mundo entero está viendo esas imágenes. Seguramente a sus madres, y hasta a sus abuelas, se les caía la baba al ver a sus niñas luciéndose en el carnaval delante de todo el pueblo. Ese es el gran problema, que unos padres están encantados del espectáculo que están dando sus niñas. La amoralidad del poder se ha extendido a toda la población, hasta el punto de considerar normal que unas niñas tan pequeñitas actúen como “dominatrix”. El pueblo entero ha aplaudido el espectáculo. Estamos tan acostumbrados a ver en televisión personajes que hablan tranquilamente de “el tiempo que hace que no me como yo una polla”, que todo les parece normal. (Por cierto, en los vídeos no se ve muy bien, pero el Ayuntamiento habla de niños, no de niñas)

Esto viene después de que haya salido elegida para representar a España en el Festival de Eurovisión una canción en la que una mujer se llama a sí misma zorra, y está encantada de que se lo llamen los demás. El espectáculo de las niñas es un ejemplo más de la pérdida de los principios morales básicos, y del respeto por uno mismo y, por supuesto, de los demás. La miseria moral.

Otro ejemplo de miseria moral lo acabamos de ver en la ejecución de dos guardias civiles por parte de narcotraficantes en Barbate. Hemos visto con nuestros propios ojos como unos criminales se lanzan hacia el pequeña lancha con guardias civiles hasta partirla por la mitad. Han muerto dos pero podían haber muerto todos. No vemos claramente las imágenes, más bien son los espectadores los que nos narran lo que está sucediendo. Y escucharlos es horrible. Los criminales son criminales y matan porque quieren y porque pueden, pero, ¿estos tíos que jalean a los criminales qué son? ¿Qué tipo de gente es la que anima a unos criminales a matar? Son unos criminales de mierda.

 

Más miseria moral. Cualquier presidente de gobierno ante una situación como esta se va a ver a las familias, a darles ánimo, al menos. Pedro Sánchez, no. Él se va a los premios Goya porque sabe que allí le van a llamar “icono”. Está entre amiguetes. El mundo del cine es su mundo. Ese mundo que le baila el agua porque vive de las subvenciones del Estado, o sea, de nosotros, por mucho que diga el inefable Almodóvar que no es verdad, que ellos pagan impuestos y la seguridad social. Sólo faltaba, listo. Pagas los impuestos con el dinero de las subvenciones. El resto de los humanos lo paga de su bolsillo. Los del cine hablaron de cambio climático, eso sí, pero no se acordaron de los guardias civiles, dirán que muere gente cada día. Como aquel inmoral que escuché en la radio hace años: “no hay que llorar tanto por los asesinados por ETA, muere más gente por accidentes de tráfico”. Y nadie le parte la cara.

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