AstraZeneca retira su vacuna Covid 19 tras reconocer trombosis por su uso

Ángela

12-5-2024

AstraZeneca retira su vacuna Covid 19 tras reconocer trombosis por su uso

AstraZeneca, empresa anglo-sueca y uno de los grandes laboratorios farmaceúticos, acaba de anunciar que retira Vaxzevria, la vacuna del covid-19. El motivo que aducen es que “se han desarrollado múltiples vacunas actualizadas para variantes de covid-19, ahora hay un excedente de vacunas disponibles. Esto ha provocado una disminución en la demanda de Vaxzervria, que ya no se fabrica ni suministra”. Cuatro días antes (2-5-2024) AstraZeneca admitía que su vacuna produce trombosis. Nunca hasta ahora, a pesar de los casos reconocidos en distintos países que llevaron a sus gobiernos a paralizar la vacunación con su vacuna, el laboratorio había admitido esos graves e incluso fatales efectos secundarios.

En junio de 2020 AstraZeneca firmó contratos por millones de dólares para la producción de millones de vacunas. Pocos meses después, el 7 de febrero de 2021 Sudáfrica paralizaba el uso de esta vacuna por efectos secundarios adversos en jóvenes. A continuación, era Austria la que paralizaba su uso por detectarse casos de coágulos de sangre en personas inyectadas; el 11 de marzo serían Dinamarca, Noruega, Islandia los que pararían las vacunaciones con Vaxzevria; y Rumanía, Bulgaria. El 15 de marzo, España anunciaba su paralización durante 15 días. A pesar de todo, se siguió utilizando porque la Agencia Europea del Medicamento no consideraba que estos casos se pudieran considerar directamente achacables a la vacuna.

Y, ahora, en mayo de 2024, AstraZeneca admite los casos de trombosis.

Todas las vacunas Covid-19 de todos los laboratorios tienen efectos secundarios, pero las autoridades no han impedido su comercialización porque afirman que han salvado muchas vidas.

El laboratorio se despide feliz de su vacuna porque “según estimaciones independientes, sólo en el primer año de uso se salvaron más de 6,5 millones de vidas y se suministraron más de 3.000 millones de dosis en todo el mundo.

¿Quién hace esas estimaciones independientes? ¿Los mismos expertos de Illa que, según él mismo reconoció, no existieron nunca?

¿De dónde se sacan que han salvado a esos millones de personas? Se lo inventan. Son suposiciones, como eran suposiciones, al inicio de la pandemia, las previsiones del Imperial College de Londres dirigido por Neil Ferguson (ese al que echaron, dicen, por irse de fiesta con su novia en pleno confinamiento, cuando, en realidad, lo echaron por su error en las previsiones). Según su modelo matemático iban a morir por covid más de 500.000 personas en Inglaterra y 2,5 millones en EEUU. Estas previsiones son las que llevaron a los gobiernos a confinar a la población. Luego se vio que eran falsas, pero el mal ya estaba hecho.

No, no pueden afirmar que hayan salvado 6,5 millones de vidas; lo que sí es seguro es que vendieron “más de 3.000 millones de dosis en todo el mundo”. No están claros los precios de las vacunas, pero según una información de Antena 3 del 17 de abril de 2021, la vacuna AstraZeneca es la más barata y cuesta 3,6 euros, por lo que la farmacéutica ha recibido 10,800 millones de euros.

 

Precios vacunas:

AstraZeneca; 3,6 euros

Janssen: 6,9 euros

Pfizer: 24 euros

Moderna; 29,6 euros

(Fuente: Antena 3 del 17 de abril de 2021)

Eso no es nada comparado con los millones recogidos por Pfizer. En 2021 duplicaba su facturación con su vacuna. La misma empresa informa del subidón de sus ventas en los siguientes dos años, para caer en 2023:

2020: 41.908

2021: 81.288

2022: 100.330

2023: 58.496

Fuente: Statista

Un gran negocio, eso fueron las vacunas. Sin contar con los fraudes, robos que se produjeron durante toda la pandemia. Se movió mucho, muchísimo dinero y muchos se aprovecharon de ello.

Decían que las vacunas evitarían los contagios; inmediatamente después admitieron que los vacunados contagiaban tanto o más que los no vacunados.

Dijeron que los vacunados aunque se contagiaran no sufrirían graves problemas. No fue así. El gobierno español ha reconocido que el 30% de los fallecidos por covid estaban vacunados. En Reino Unido las autoridades informaban ya en 2021 de que hasta el 81% las muertes por Covid-19 se producían entre vacunados y lo explicaban por el alto porcentaje de población vacunada en esos momentos. Como había muchos vacunados, era lógico que el número de muertos por covid fuera mayor en los vacunados. ¿Hablan en serio? ¿No habían insistido hasta la saciedad en que la vacuna evitaría las muertes? Y que la población con más fallecidos vacunados era la de personas mayores con otras enfermedades. Normal, eso es así siempre, estén vacunados o no.

Las autoridades sanitarias sabían que muchos de los supuestos muertos por covid no habían muerto por covid, habían muerto por cualquier otra enfermedad pero si le hacían los test y daba positivo le achacaban la muerte al covid aunque tuviera un cáncer terminal o le hubiera atropellado un coche. Aumentaron así las cifras de fallecidos para aumentar el miedo en la población.

Crearon graves problemas sociales, entre familias, amigos, compañeros de trabajo. Acusaron a los no vacunados de propagar una enfermedad que nunca han sabido diagnosticar. Hubo quien decía que había que obligarlos a vacunarse utilizando el ejército si fuera necesario, encerrarlos. Todas las barbaridades que se dijeron consiguieron aterrorizar a la gente, esa misma gente que debería estar avergonzada de su actuación contra los que no admitían la imposición de unas vacunas de las que muchos médicos e investigadores avisaban de que no eran inocuas, que provocarían graves problemas secundarios, como así ha sido. Mucha de esa gente, ahora, está asustada viendo la cantidad de muertes súbitas que se están produciendo, las trombosis, las miocarditis en gente joven. Esa gente que vacunó a sus hijos porque las autoridades y los médicos lo aconsejaban cuando sabían que a los niños no les afectaba en absoluto el covid.

Y, ahora, esos mismos gobiernos que atormentaron a la población con una propaganda brutal, con todos los medios de comunicación repitiendo lo que les dictaban, ahora, dicen que las vacunas no eran obligatorias, que la gente se las puso voluntariamente, o sea, que se vayan a reclamar al maestro armero.

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