Los fascistas antifascistas
Ángela
24-10-2026
Los fascistas antifascistas han tomado las calles. No sólo en España. En toda Europa los bárbaros se han adueñado de ellas y las van destruyendo a su paso.
Jóvenes estudiantes, normalmente de bachiller y de primeros cursos de universidad dirigidos por cuarentones, se lanzan a las calles a incendiar todo lo que pillan. A ellos se les unen grupos de jóvenes islámicos dispuestos a acabar con el mundo occidental al que han llegado ellos o sus padres o abuelos en busca de una vida mejor. Como no tengo lo que quiero, lo destruyo. Esa es su idea. Ese es su fin.
Parece que se han puesto de acuerdo en todos los países europeos, pero no es así. Los han puesto de acuerdo. Cuando lo que se pretende es la destrucción de los países occidentales, los que están detrás son tipos como Soros que a través de las ONG que financia y dirige pone en marcha estos movimientos. Hay que destruir los países para implantar el gobierno totalitario mundial. Llevan años intentándolo por todos los medios, y quemar las ciudades es uno de ellos.
Ninguna de estas manifestaciones es espontánea. Vemos lo bien organizados que están. La forma de enfrentarse a la policía muestra que son tipos entrenados, preparados para realizar ese tipo de “acciones”. No son los jóvenes bachilleres que gritan fuera fascistas como si supieran de qué están hablando. Siempre hace falta buena gente que cree que el mundo tiene que mejorar y que con sus manifestaciones van a conseguirlo. Gente a la que le puedan partir la cara. Son necesarios, pero no deciden nada, ni organizan, ni se coordinan con otros grupos. Los que dirigen están pagados. Son comandos liberados, como los de ETA.
Es increíble la capacidad de manipulación de estas organizaciones. Son los malvados disfrazados de buenos: cambio climático, vivienda barata, defensa de la inmigración, contra los desahucios, etc. En cada ocasión utilizan un tema, a veces, todos a la vez. Lo que interese en cada ocasión. Por ejemplo, con la disculpa de luchar contra la islamofobia y el racismo, Georges Soros financia a organizaciones terroristas como los Hermanos Musulmanes para controlar el islamismo en Europa.
Pero ese es sólo el medio para llegar a su fin: la destrucción de la sociedad occidental. Para conseguirlo tienen que acabar con los Estados-Nación; hay que reducirlos a paisitos sin capacidad de resistencia ante el poder absoluto de las organizaciones supranacionales. Un ejemplo claro es España. Llevan muchos años intentando destruirnos con los nacionalistas vascos con ETA como ejército atacante y el PNV cogiendo las nueces, y con los independentistas catalanes. Pero necesitaban unos gobernantes que acabaran con la resistencia de las instituciones y ahí llegó Zapatero, el de las joyas, y por fin, Pedro Sánchez, el yerno del dueño de los puticlubs. El tipo que lleva gobernando ocho años a golpe de Decreto Ley, el previsto para situaciones de emergencia; el tipo que insulta cada día a los jueces porque quieren juzgar a su mujer y sus amiguetes; el que considera que España es su cortijo y que pensaba que nadie se atrevería a investigar sus desmanes. El tipo de Georges Soros al que recibió en la Moncloa cuando asumió la presidencia antes que a nadie. Tenía que mostrar sumisión ante el jefe y lo hizo. Sin vergüenza.
Hay que cumplir con la Agenda 2030 aunque para ello, o mejor dicho, por ese motivo, hay que destruir un país mayoritariamente de clase media como ha sido España hasta ahora. Sí, hasta ahora, porque la situación es cada vez más difícil. De hecho, para manifestarse sobran los motivos. Las manifestaciones tendrían que ser multitudinarias porque el empobrecimiento de la población es cada vez mayor, somos el país con más paro de toda Europa, sobre todo entre los jóvenes; tenemos unos de los salarios más bajos de Europa, el precio de la vivienda es inasumible pero el gobierno en ocho años no ha construido apenas ninguna vivienda social; pero, mira por donde, después de ocho años de silencio, los sindicatos mayoritarios (sobre todo recibiendo ayudas) Comisiones y UGT plantean una huelga general a un mes de las elecciones. Una huelga contra la oposición, como decía la otra. Otros que no conocen la vergüenza.
Destruir las ciudades no sirve para abaratar el precio de la vivienda, sólo sirve para desestabilizar un país, y eso es lo que están haciendo estos fascistas antifascistas.
