Los sádicos de izquierdas
Ángela
4-7-2026
Han condenado a un tal Xabier Ron, exdiputado de Esquerda Unida (EU) en el Parlamento gallego y, durante años, colaborador de Yolanda Díaz, a 9 años y

medio de cárcel por violación de una niña de 12 años. El tipo ha admitido su culpabilidad antes de llegar a juicio. Tan abrumadoras debían de ser las pruebas que lo inculpaban.
Un tipo despreciable, este Ron. No sólo agredió sexualmente a la menor, alumna suya, sino que realizó con ella prácticas sexuales sádicas, e incluso le transmitió una enfermedad sexual. La descripción de las barbaridades cometidos contra la niña te rompen el alma. La pobre criatura está en tratamiento psiquiátrico desde entonces.
Un tipo de casi sesenta tacos violando a una menor ¡Qué asco de tipo! No es el primero (ni seguramente el último) que en el ámbito de la izquierda es condenado por violación de menores. La violación de menores es universal, hay violadores de todas las ideologías, pero la izquierda se pasa la vida declamando lo buenos que son. Este tal Ron se sentaba junto a Yolanda Díaz defendiendo los derechos humanos mientras destruía la vida de una niña.
Recientemente, fue extraditado de Cuba Martiño Ramos Soto, próximo también a Yolanda Díaz. Exmilitante de En Marea y conocido en su ciudad natal de Orense por

su activismo político, era profesor como el anterior, tiene 50 años y fue condenado a 13 años y medio de prisión por violar reiteradamente a una alumna menor de edad, mediante prácticas sádicas, cuando la niña tenía entre 12 y 16 años. La víctima se armó de valor para denunciarlo cuando en una ocasión le dio una paliza y la dejó abandonada en un bosque. Las vejaciones sufridas por la menor son tan brutales como las que ocasionó su compañero de filas Xabier Ron a la otra menor.
Anteriormente, Ramiro Santalices, nombrado por Yolanda Díaz asesor de Alternativa Galega de Esquerda en el Parlamento autonómico, fue condenado a un

año de cárcel porque la policía encontró en su ordenador vídeos de pornografía infantil. Sus compañeros lo denunciaron en el año 2009 a su entonces jefa, la señora Díaz, que no solamente no lo echó de sus filas, sino que los que fueron expulsados fueron los que denunciaron las fechorías del pornógrafo infantil. Tras la denuncia Yolanda Díaz lo mantuvo a su lado durante 7 años más. Tan tranquilo se encontraba que siguió con su actividad pornográfica hasta que la policía lo detuvo en 2016 en el Parlamento gallego por consumir y distribuir material pedófilo al localizarlo recibiendo vídeos terribles sobre los pobrecitos niños.

Tres casos de criminales relacionados con Yolanda Díaz y la tía no dimite.
Estos criminales tienen en común no sólo su predilección por los niños, sino también su perversión sádica.
Y no son sólo estos tres. Teniendo en cuenta la cantidad de casos conocidos, parece que los políticos de izquierda tienen tendencia al sadismo.
Recordamos cómo en su día, Pablo Iglesias, dirigente de Podemos que, tan inexplicablemente como su señora Montero y la protectora de pederastas, Yolanda Díaz, llegó a ser ministro, decía de una periodista que “la azotaría hasta hacerla sangrar”. Eso lo dijo un vicepresidente de gobierno, y no lo cesaron por ello.
Hemos visto también a su amiguete y compañero de juergas, Iñigo Errejón, en los tribunales por asuntos sexuales. Aunque no haya sido condenado, sí salieron mujeres anónimas que contaban sus preferencias por las prácticas sexuales sádicas. También a Errejón lo atrajo a sus filas Yolanda Díaz.
Nos quieren hacer creer, desde la izquierda sobre todo, que el sadomasoquismo es una actividad sexual como cualquier otra. Y no es cierto, aunque algunos psicólogos y sexólogos los quieran normalizar.
Por supuesto, cada uno puede mantener el tipo de relación que quiera mientras sea aceptado por todos y no se trate de menores. Pero, eso no significa que todas las formas de sexualidad sean iguales. En las relaciones sadomasoquistas hay una desigualdad anterior al sexo. Hay alguien que admite que la humillen; y dejarse humillar es de no estar en sus cabales. El sadomasoquismo es una perversión que, por lo que se ve, a los comunistas les atrae mucho.
Si alguien mayor de edad se humilla ante otro, allá él o ella. Es asunto suyo. Pero si un tipo de 40 o 50 años somete a vejaciones a una niña de 12 años, le pega una paliza, y la obliga a realizar prácticas sexuales aberrantes, ese tipo es un criminal al que hay que denunciar públicamente. La cárcel no es suficiente para estos asquerosos. Tienen que ser reprobados por la sociedad.
Pero no. La izquierda no lo hace. Nadie, absolutamente nadie de Podemos, de Izquierda Unida o de Sumar ha salido a denunciar a estos monstruos (tampoco del Psoe). Ninguna de las vociferantes por el “pico” de Luis Rubiales a Jenni Hermoso ha salido a denunciarlo. Y no lo van a hacer.
Desde mayo del 68, una parte importante de la izquierda está pidiendo bajar la edad legal para que un adulto pueda mantener relaciones sexuales con menores. Pero no lo dicen abiertamente. Lo disfrazan animando a los niños a mantener relaciones sexuales “con quienes ellos quieran”. Son los niños los que lo piden. Lo que no quieren es que los metan en la cárcel por llevar a la práctica sus instintos más perversos.
Es curioso que los que se llaman a sí mismos progresistas tengan como propósito mantener relaciones sexuales con niñas (o niños) como sucede en las sociedades más retrógradas como es el caso de Afganistán, Pakistán y otros países islámicos, donde este tipo de relaciones están legalmente permitidas. Hay cientos o miles de vídeos en los que aparecen niñas obligadas a casarse con viejos asquerosos en países árabes o asiáticos dominados por el islam más salvaje. Niñas de 9 años embarazadas por estas alimañas. Muchas de ellas mueren por los daños provocados por esos monstruos durante los actos sexuales.
No son únicamente las niñas las torturadas por esos salvajes. En Afganistán, utilizan a los varones para sus orgías sexuales. Desde muy pequeños los niños más pobres son obligados a mantener relaciones sexuales con tipos infames. Las mujeres no son personas, ni siquiera para el sexo las quieren. Únicamente para la reproducción. Para su solaz quieren niños. Malditos sean.
Y resulta, que esas prácticas abominables son las que una parte de la izquierda quiere legalizar en los países occidentales. Por eso callan, porque no lo ven tan mal.
