Rotherham: la pederastia consentida
Ángela
12-1-2025
Hace casi 9 años, publicamos un artículo en el que tratábamos la pederastia reflexionando sobre la película Spotlight sobre los casos de pederastia dentro de la iglesia católica. Pero, añadíamos, la pederastia no se da sólo en la iglesia católica, sin embargo, no se hacen películas sobre otros grupos religiosos o no, en los que también se cometen actos tan execrables. Sacábamos a colación el terrible caso ocurrido en Rotherham (Inglaterra) de los pederastas, fundamentalmente de origen paquistaní, acusados de violar sistemáticamente durante años a niñas blancas de entre 11 y 13 años, mayoritariamente, (las de 15 años les parecían mayores) sin que las autoridades británicas hicieran algo por evitarlo. El caso ha vuelto a la actualidad de la mano de Elon Musk que ha acusado al primer ministro Keir Starmer, que en aquellos momentos era fiscal general, como cómplice de esta red criminal. “En Reino Unido, delitos graves como la violación requieren la aprobación de la Fiscalía de la Corona para que la policía acuse a los sospechosos ¿Quién era el jefe de la Fiscalía de la Corona cuando se permitía a las bandas de violadores explotar a chicas jóvenes sin enfrentarse a la justicia? Keir Starmer, 2008-2013”, publicó Musk en X.
Lo cierto es que como fiscal general, poca cosa hizo Starmer; tampoco los políticos hicieron nada por esas niñas. ¿Pero qué iban a hacer tipos como Ivor Caplin, ministro de Defensa con Tony Blair en aquellos años en los que esos degenerados violaban a las menores, que acaba de ser detenido por intentar quedar con un menor tras mantener comunicación por internet? ¿Este tipo iba a denunciar a violadores de niñas? Tampoco iba a denunciar otro diputado laborista, Lord Janner, fallecido en 2015, que fue objeto de acusaciones de abuso sexual infantil durante años, aunque no llegó a ser procesado. No sé cuántos diputados pederastas más habría o hay, pero lo que sí sé es que no van a denunciar a otros pederastas.
En muchos medios de comunicación se refieren al caso, no por las barbaridades que sufrieron las niñas, sino porque ocurrió hace diez años y no viene a cuento retomar el asunto, por eso critican a Elon Musk. Esto ocurrió hace años pero, salvo en el Reino Unido, en el resto del mundo pasó prácticamente desapercibido. Estos casos hay que mostrarlos, hay que denunciar a los pederastas y denunciar a las autoridades que no tomen las medidas necesarias para acabar con la barbarie.
No es un caso reciente, pero tampoco es un caso resuelto. Se siguen produciendo casos en estas localidades, en realidad, en todo el país.
A continuación, el texto que publicamos el 11 de marzo de 2016 sobre los casos de pederastia en Rotherham:
“Un caso ocurrido en Inglaterra que me ha conmocionado, pone de manifiesto la dejación de sus funciones por parte de las instituciones públicas.
Un tribunal de Sheffield ha condenado a dos hermanos de origen paquistaní a varios años de cárcel como dirigentes de una red implicada en un escándalo de violaciones y abuso sexual continuado que estalló en 2014 en la localidad de Rotherham, Yorkshire (Reino Unido)
Estos criminales habían creado una red de prostitución y esclavitud sexual infantil que llevaba funcionando desde 1997 hasta 2013. Al menos 1400 niñas entre 10 y 13 años que procedían de familias británicas blancas, en general pobres, fueron violadas, torturadas, vejadas, alquiladas, compradas y vendidas entre estos grupos de paquistaníes más o menos acomodados durante 16 años.
Las víctimas que fueron intimidadas con pistolas, rociadas con gasolina y amenazadas con ser quemadas, eran no solamente violadas sino golpeadas, torturadas por estos bestias. También les hacían presenciar violaciones cargadas de violencia y les decían que serían los siguientes si contaban a alguien lo que estaba pasando.
En septiembre de 2012, dos años después del encarcelamiento de cinco hombres de origen asiático por explotación sexual, el periodista del rotativo The Times, Andrew Norfolk, reveló un informe policial de 2010 donde se advertía de que esos delitos se cometían cada año en el condado de South Yorkshire por bandas paquistaníes.
Más de 200 documentos confidenciales ofrecían pruebas contundentes de que se trataba de explotación organizada.
Lo desconcertante de esta barbarie es que tanto la policía como los servicios sociales y el ayuntamiento en pleno lo conocían y no hicieron nada durante años para acabar con estos criminales. Una asistente social que lo denunció al ayuntamiento fue trasladada a otra población.
La explicación que han dado las autoridades es que no querían ser tachados de racistas ya que la red estaba formada íntegramente por paquistaníes, una minoría muy importante en Inglaterra. Y que sus superiores les habían dicho que se olvidaran del tema.
El gobierno municipal de Rotherham dimitió en pleno al estallar el caso y fue sustituido por una gestora nombrada por Londres.
Los componentes de la banda están por fin en la cárcel, pero ¿qué ha sido de los clientes, esos tipos asquerosos que violaban a las niñas? ¿Siguen en la calle elementos así?
¿En manos de quién estamos? Si el estado no es capaz de defender ni siquiera a los niños, ¿para qué sirve?
