Relatos

Un extraterrestre en Barcelona.Informe Nº4

Independencia con dependencia

Antonio Moreno del Camino

29-9-2017

 

¡La que tienen montada los independentistas, no sólo aquí, sino en toda España! Unos tipos deciden suicidarse llevándose a todos los demás por delante y no los para nadie. El extraterrestre no es que se eche las manos a la cabeza, es que ya no se las quita. La sinrazón se ha adueñado de la mitad de la población catalana y la otra está a la expectativa. Malo, malo. Por lo que le han explicado, esto no es nuevo, pero los derroteros que ha cogido no se imaginaban hace unos meses.
El extraterrestre lee la prensa todos los días, varios digitales, y prensa escrita para intentar entender el proceso.
Un articulista decía hace dos días que el proceso se había acelerado desde que aparecieron dos partidos nuevos Podemos y Ciudadanos que venían a quitarle poder a los nacionalistas. Con ellos no eran necesarios los apoyos nacionalistas al PP o PSOE; y otro motivo es que iban a empezar a caer multas y años de cárcel para todos los políticos catalanistas del 3% (jaja, del 10% no baja) que durante 40 años han estado robando miles de millones de dinero público. La justicia es lenta pero no se va a librar ni uno de esos ladrones; la única manera es declarar la independencia y ya está, “no nos puede juzgar el Estado español”.
Otros hablan de que la aceleración se debe a las ayudas externas. Que hay presiones externas muy fuertes que animan a la independencia, no hay la menor duda. Si no fuera así esta “banda de zopilotes”, como los llamaba una persona con la que habló, no habrían llegado hasta aquí, porque el Estado no lo habría consentido. ¿De dónde vienen las ayudas externas? se pregunta el extraterrestre. Un periódico muy importante de tirada nacional decía que los que estaban presionando eran los rusos, creando noticias falsas y lanzándolas a la redes para convertirlas en virales, utilizando entre otros a un tal Assange que envía mensajes en los que dice todo tipo de barbaridades sobre España. Tiene una ligera idea de por qué están haciendo esto los rusos pero lo seguirá investigando.
Otro periodista hablaba de la implicación israelí. Tampoco es una idea estrambótica, de hecho, la relación entre políticos israelíes y políticos independentistas es muy estrecha. No hay nada más que ver los viajes y las reuniones entre ellos. Una de las independentistas más furibundas, Pilar Rahola se ha convertido al judaísmo. Hace no tantos años en uno de los viajes de Carod Rovira a Israel se le podía ver con la kipá en distintas ocasiones, mientras, descojonándose de risa, se colocaba una corona de espinas en la cabeza. Y más de una vez en estos días hemos leído sobre la información que le ha pasado el Mossad, servicio secreto israelí, a los mossos directamente en lugar de hacerlo a través del Estado.
Otro que no sólo presiona, sino que también financia el independentismo es Georges Soros. Este financiero que trabaja  para los Rothschild, está implicado en todas las guarrerías que se han hecho sobre determinados países. Es el promotor de la llamada Europa de los Pueblos que consiste en quitar poder a las poblaciones dividiendo los países en pequeños trocitos fácilmente manejables.
Y, la que faltaba: la iglesia. En estos días 300 curas (de más de 2000, todo hay que decirlo), han sacado un comunicado apoyando la independencia. Mucho han tardado. El nacionalismo tanto catalán como vasco se ha creado en los seminarios. A la Iglesia también le vienen bien los pequeños países. Es un poder mundial (universal dicen ellos) y todos los que pretenden el poder mundial quieren pequeños países a los que dominar mejor. Normal. Se podría decir que entre todos la mataron y ella sola se murió, como dicen por aquí.
En su planeta llevan años estudiando la situación en la Tierra. Cuando llegó a España, tenía unos conocimientos bastante profundos de la historia, geografía, geología, etc, del país. Sabía que era un país con una economía importante, con una clase media muy amplia, con …

Compártelo!

Un extraterrestre en Barcelona. 3º informe. Vergüenza

Antonio Moreno del Camino

22-9-2017

 

Esto es un sin vivir, piensa el extraterreste. Esto no hay quien lo aguante. Siente vergüenza ajena por lo que está viendo a su alrededor.
La derecha más rancia con el presidente de la Generalitat a la cabeza, da un golpe de estado y la izquierda los apoya. La mayor trama de corrupción de Europa se produce en ese partido, y consiguen que la clase media, incluso algunos trabajadores, que pagan la corrupción apoyen su proceso de independencia. El pobre extraterrestre sigue sin entender nada. En su planeta la izquierda, corrupta o no, nunca defendería a gente como esa. Gente que insulta permanentemente al resto de los españoles, incluida esa izquierda que los apoya. Como no les dejan hacer lo que quieren, dicen que es un ataque a la democracia, y la izquierda les sigue el rollo, repiten la frase como si de un tantra se tratara (cuanto tra tra). Claro que ¿qué se puede esperar de una gente que hace cola para hacerse una foto con el dirigente de una banda terrorista que en un solo atentado asesinó en su propia ciudad a veintitantas personas y herido a cientos de ellas? No tienen vergüenza.
Estos independentista la tienen tomada sobre todo con los andaluces. El último es un tal Daniel Estulin que ha dicho recientemente que los andaluces son unos vagos..Miserables hay muchos, pero no todos salen en la tele que pagan el resto de los españoles.
Y los gilipollas vienen de lejos. Francesc Pujols sostenía que los catalanes debían tenerlo todo pagado por el hecho de serlo. Son la leche, vamos.
Parecía que no cabía un tonto más, pero sí, sí caben. Jordi Pujol en su libro La inmigración, problema y esperanza de Cataluña, publicado en 1976 decía «si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, el andaluz destruiría Cataluña». Y añadía «el hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico, es un hombre destruido, es generalmente un hombre poco hecho» y «un hombre que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual«. Toma ya. Esto lo dice el tío que debería estar en la cárcel junto con toda su familia por el robo de millones y millones de euros durante 40 años. Ninguno de ellos ha trabajado en su vida. Se han dedicado al saqueo sistemático del pueblo catalán, andaluz y español en general.

Artur Mas en una comparecencia en el parlamente de Cataluña respondiendo a Albert Rivera sobre el tema de la lengua dice que “los niños catalanes hablan castellano como en …

Compártelo!

Un extraterrestre en Barcelona. 2º informe. confusión

Antonio Moreno del Camino

15-9-2017

 

Continúa la estancia del extraterrestre en Barcelona. Desde su planeta le han dicho que necesitan información para entender mejor a los humanos. Duda que eso sea posible, pero sigue paseando por sus calles fijándose en la gente, oyendo conversaciones y de vez en cuando haciendo algunas preguntas.

El atentado ya se ha olvidado. Él investigó un poco el tema de las armas y se enteró de que Cataluña es la región española que más armas vende a otros países, incluida Arabia Saudí a la que mentaban en las pancartas. Así es que lo correcto sería decir “nuestras armas catalanas, nuestros muertos”. Sabe que Arabia Saudí es uno de los países que financian a los terroristas yihadistas. Pero también Qatar, otro país islámico que durante años ha patrocinado su equipo de fútbol, el Barcelona, financia también el mismo terrorismo. Dos países a los que no habría que vender ni agua. Lo llamativo es que ni en las pancartas, ni en la prensa, ni en otros medios de comunicación dicen nada de Marruecos, cuando todos los supuestos terroristas eran marroquíes. ¿Una docena de terroristas marroquíes hacen un gran atentado y nadie menciona su país de origen?

Días después del atentado otra gran manifestación ocupó las mismas calles de la ciudad. Miles de personas de fiesta otra vez, con las mismas banderas. Le llamaba la atención esto de las banderas. Tiempo atrás había estado un compañero suyo en otras ciudades de este país y no había banderas por ningún sitio. En esta ciudad lo de las banderas es una fijación. De hecho en el transcurso de la manifestación unos encapuchados quemaron una bandera española otra francesa y otra de la Unión Europea. La suya les gusta mucho, las otras no las soportan. No les pasó nada a los pirómanos. Se preguntaba qué habría ocurrido si alguien quemara su bandera independentista. Casi con toda seguridad se habría organizado un escándalo dado el aprecio que la tienen. Llevar una bandera catalana, independentista o no, es de izquierdas; llevar una española es facha. Esto se sale de toda lógica extraterrestre.

A la manifestación acudieron sobre todo independentistas. La ciudad estaba muy revuelta por ese tema. En realidad todo el país, por lo que veía en la tele. Resulta que en esta zona de España los políticos llevan años diciendo a los ciudadanos que tienen que independizarse porque ellos son distintos al resto de los españoles.

-¿Por qué se quieren independizar? Le preguntaba a una de las manifestantes.

– Porque somos distintos a los demás.

Él la miraba y no veía la diferencia. Era igual a cualquiera de las mujeres que veía por las calles, o en la tele. Vestía como todas, con faldas cortas, pantalones vaqueros, camisetas, blusas. Y los hombres con pantalones, camisetas con dibujos, muchos con pantalones …

Compártelo!

Un extraterrestre en Barcelona. 1º informe. El atentado

Antonio Moreno del Camino

8-9-2017

 

Viendo las noticias sobre el atentado de Barcelona no salía de mi asombro. Todo era increíble. Pensé que pensaría alguien que no supiera qué había pasado si viera la manifestación. Tendría que ser un extraterrestre, claro, porque todo el mundo sabía lo que había sucedido. La idea la recojo del gran escritor Eduardo Mendoza en su magnífica novela Sin noticias de Gurb. La leí hace muchos años, pero todavía recuerdo haber reído a carcajadas con cada una de sus páginas. Si no la habéis leído, este sería un buen momento.

En este caso también llega un extraterrestre a Barcelona, pero lo que ve no da risa. Da pena o miedo.

 

Cuando el extraterrestre llegó a las Ramblas se encontró de frente con una multitud que agitaba banderitas de colores. ¡Qué suerte he tenido, están de fiesta en el pueblo! (para un extraterrestre todo es pequeño en la Tierra). Cientos de banderas rojas y amarillas y otras tantas pancartas azules, verdes y otros colores. Según se acercaba veía la cara de felicidad de la gente. Sonreían, gritaban, se abrazaban ¡Menudo fiestón!
Cuando pudo leer lo que decían las pancartas, se quedó extrañado. “No a la islamofobia”.
No, no se trataba de una fiesta. Por lo que indicaban las pancartas debía de haber ocurrido un atentado contra personas islámicas. Se dirigió hacia un grupo.
-¿Qué ha ocurrido? ¿Han sufrido un atentado los islámicos?.
Le miraron con cara de asombro.
-¿Es usted extraterrestre?
A punto estuvo de decir que sí.
-¿Un atentado contra los islámicos? ¿Por quien nos ha tomado? No señor. Ha habido un atentado yihadista. Una furgoneta ha atropellado a muchas personas y han muerto 15 de distintos países.
-Entonces ¿porque no dicen sus pancartas No a la cristianofobia, o la hispanofobia, o la occidentalofobia?
-Pero qué está diciendo? Decimos no a la islamofobia porque no todos los islámicos son yihadistas.
-¿Pero todos los yihadistas son islámicos, no?
Lo dejaron por imposible; ese tipo era imbécil. Se dieron media vuelta y dejaron a nuestro extraterrestre más desconcertado todavía. Siguió el curso de la manifestación y buscaba una pancarta que mencionara a las víctimas. Ni una. ¿Se organizaba una manifestación por el asesinato de 15 personas y con un resultado de más de 100 heridos y no se les nombraba? Tampoco había una pancarta clamando contra el terrorismo yihadista. Además de No a la islamofobia había otros carteles, todos en catalán, por cierto (ningún problema, los extraterrestres entienden todos los idiomas), que decían “La millor resposta la pau”. ¿Contra quien estaban en guerra?, ¿quién había declarado la guerra a quien? Cualquiera lo preguntaba teniendo en cuenta las respuestas anteriores. Otras: Volem pau, no vendre armes”. ¿De qué armas hablaban? Si le habían dicho que había sido un atropello masivo. Otra gran pancarta rezaba: “Vuestras armas, nuestros muertos”. Cada vez entendía menos. El atentado se había realizado con una furgoneta. No había armas de otro tipo, según se contaban unos a otros.
Al final del recorrido había un escenario y vio como dos mujeres, una de ellas con la indumentaria de las mujeres islámicas: vestido largo hasta el suelo y la cabeza tapada. En el discurso se volvió a hablar de la islamofobia. Según los manifestantes con los que pudo hablar no había muerto ni un solo islámico, pero se insistía de nuevo con la islamofobia. ¿Se habían vuelto locos?

Compártelo!

La trenza

Alejandra C.

6-7-2017

Estaban las dos niñas sentadas a la puerta. Sus casas pegaban la una a la otra por un tabique. Eran casas bajas, muy pequeñas, adosadas con un pequeño patio detrás, en un barrio de los muchos que se habían construido en Madrid para dar alojamiento a toda la gente que había venido de los pueblos a trabajar en la gran ciudad. En muy poco tiempo se construyeron casas con una ínfima calidad pero con agua y con luz, una mejora considerable con relación a lo que tenían. Muchos venían de chabolas, otros de viviendas en alquiler con derecho a cocina, otros habían levantado una pequeña construcción en el solar que habían comprado con el poco dinero que sacaron de vender el mulo, el burro o lo poco que tuvieran cuando se vinieron del pueblo, construcciones que tiraron con la remodelación del barrio.

Las niñas estaban ahí sentadas. Tenían siete u ocho años. Casi iguales: delgaditas, muy menudas, con sus sencillos vestiditos. La única diferencia así, a primera vista, es que una tenía una larga y gruesa trenza que le colgaba por la espalda, y la otra dos trenzas que le caían a ambos lados de la cara, por detrás de la orejas.

¿De qué estarían hablando a la hora de la siesta que no se querían echar? Era verano y a esa hora de la tarde no había ni un alma por la calle.

Estaban tan ensimismadas en su conversación que no se dieron cuenta de que estaba a sus espaldas hasta que oyeron esa voz, gangosa, rota, desagradable.

– Vete a por vino, decía adelantando la botella vacía mientras se tambaleaba.

– No, dijo la niña al tiempo que negaba con la cabeza.

Su amiga la miró fijamente, perpleja ante lo que acababa de ver. Montones de veces la mandaba su padre a por vino y nunca se había negado.

– Te he dicho que vayas a por vino, le dijo rozándole el hombro con la botella.

– No, insistió ella.

La amiga desconcertada y asustada le daba golpecitos en el brazo y le decía muy bajito, “vamos, yo te acompaño, coge la botella y vamos”. La niña se mantenía con la cabeza baja sin decir nada.

Compártelo!

El fin de los días

Antonio Moreno del Camino

25-5-2017

 

Cerraba su carpintería a las 6,30 de la tarde y, antes de ir a su casa, iba a verla todos los días y le llevaba los encargos que la noche anterior le hubiera hecho. A las 7 en punto entraría por la puerta y eran menos 10.
Se había librado de una larga condena. Le habían detenido en una ocasión por pertenencia a banda armada pero no había pasado más de 3 años en la cárcel. No le habían relacionado con ningún asesinato. Los de su comando estaban muertos. Dos murieron en un tiroteo cuando los interceptaron en una carretera con kilos de dinamita en el coche. Detrás de ellos, en otro coche iba él con Fermín y consiguieron huir. Fermín murió poco después en un accidente de tráfico. Dicen que se suicidó, pero no quedó claro. Él consiguió huir, pasó largos años en América sin apenas contacto con la organización. Le mandaban dinero sus padfres  y a veces los hermanos. Volvió cuando pensó que ya no había peligro y montó su carpintería con la ayuda familiar. Llevaba una vida tranquila, con su mujer y dos hijos, Juan de 3 años y Jorge de 15 que le daba muchos quebraderos de cabeza. No estudiaba, no ayudaba en nada y siempre estaba pidiendo dinero. Este era su principal problema. Atrás habían quedado los atentados con coche bomba. También los tiros en la nuca. Quince muertos en total. Pero esto no le quitaba el sueño. Decía que él no había matado a nadie, los había ejecutado.

Y de repente, después de tantos años, aparece este tipo para matarlo.
– Vamos a esperar tranquilamente.
– Por favor, dijo llorando la mujer, déjanos en paz.
– ¿En paz? ¿No habéis vivido en paz todos estos años?

Se oyó el sonido de un coche que se acercaba y frenaba a la puerta de la casa. Era una finca bastante grande, unos 3000 metros y la casa quedaba en el centro. Nunca había tenido miedo a los ladrones, todo el mundo sabía quien vivía allí y no se le ocurriría a nadie entrar a robar. Los vecinos de las otras propiedades eran el mismo tipo de gente, así es que no había motivos para tener miedo. Siempre había vivido allí. Su marido había muerto dos años antes y ella también quería morir en su casa. Sus hijos insistían para que se fuera a vivir con ellos, pero se negaba. Marta venía todos los días un par de horas a dar una vuelta a la casa, y con eso era suficiente. Jon vivía en el pueblo de al lado a unos 5 kms.Los otros hijos vivían en la capital y venían los domingos a comer, los hijos, las nueras, los nietos. Iban todos a misa, bueno, algún nieto no, y después comían apaciblemente.

La vieja quiso gritar al ver entrar a su hijo por la puerta, pero no salió ningún sonido de su boca. Tenía la garganta seca.
– Hola mamá
Ella no respondió. Le miraba fijamente con ojos de loca.
-¿Qué te pasa?
– No le pasa nada

Compártelo!

La profundidad del mar

Ángela

28-4-2017

Estoy aquí, al borde del abismo. Sergio me dice que me adelante un poco más y doy pequeños pasitos con las aletas. El recorrido en barco ha sido corto y no me he mareado, que era uno de mis temores; así es que el primer obstáculo ya lo he pasado. No ha sido un recorrido largo. Ahora tengo que saltar desde la pequeña plataforma.
–  Mira al frente, no mires hacia abajo, me dice Sergio.
Y yo miro al frente para inmediatamente después mirar al fondo.
– A la de una –espera un momento.
-A la de dos –espera otro momento.
-Y…ya estoy dentro,
Me dirijo al cabo (una gruesa cuerda amarrada al barco por la que tengo que descender).
Sergio me hace la señal de OK y yo le respondo igualmente.
Ahora agarrada al cabo comienzo el descenso, pero cuando me asomo veo a los compañeros que ya están abajo y la profundidad me parece enorme. Aterrada vuelvo a subir sin soltarme del cabo.
En esta ocasión es Jose, el otro monitor, el que se acerca y  me dice que me tranquilice, que no pasa nada.
–    ¿Qué no pasa nada? Es demasiado profundo para mí, le digo casi gritando.
–    No, no es muy profundo, no te preocupes.
Y de nuevo comienzo a descender. Miro al fondo, luego a él, así dos o tres veces hasta que decido soltar el cabo, y comienzo a descender. Uf, ya estoy abajo, y como por arte de magia el miedo ha desaparecido. Comienzo a navegar al lado de Víctor, mi compañero de aventuras. Somos ocho compañeros y tres guías. ¡Estoy dentro y navego como los demás! Se forman dos grupos. Dos van a hacer profunda, es decir, van a descender por debajo de 21 metros. Su guía es Alex, un hombre estupendo, como Sergio y Jose. Rodrigo no ha podido venir, se ha puesto malito, con gastroenteritis. Y lo siento, porque da gusto verlo en el agua, tan joven, tan ágil, tan tranquilo y al mismo tiempo tan pendiente de todo.

Ahora sí, ahora veo el mundo que me rodea. Un banco de peces pequeñitos encima de nuestras cabezas. ¡No me lo puedo creer! Y más adelante otro ¡Qué bonito! Nos movemos muy despacio, por encima de posidonias y gorgonias que se mecen suavemente con el movimiento del agua. Cruzamos un pequeño espacio entre las rocas y aparece un nuevo abismo, pero ya no tengo miedo, sólo perplejidad. Estoy en otro mundo. Y estoy volando. Flotar es como volar en el agua. No hay tierra bajo mis pies, mejor dicho, hay pero está muy abajo.

Compártelo!

El vestido azul

Dolores del Paso

7-4-2017

 

Todos los días cogía el autobús en la misma parada y a la misma hora. Y cada día otras tres o cuatro personas más hacían lo mismo. Eran los asiduos. Se saludaban, comentaban algo sobre el tiempo, si alguno no había aparecido el día anterior le preguntaban el motivo; incluso con otra joven de su edad mantenía conversaciones sobre sus respectivos trabajos, lo que habían hecho el domingo, cosas cotidianas. Sólo se conocían del autobús. No se volvían a ver por el barrio. Siempre había alguien más que se encontraba esperando el autobús de manera accidental, porque iba al médico, o a alguna gestión, o vete tu a saber.

Una mañana llegó un joven, le pareció guapo, por eso se fijó en él. Era uno de esos viajeros accidentales. Se bajó unas paradas antes que ella.

A los pocos días apareció de nuevo. Y a ella le gustó encontrárselo. Se convirtió en un tercer tipo: el asiduo accidental. Llegaba varios días seguidos y después pasaba una semana o más sin dar señales de vida. Al final se convirtió en asiduo aunque no lo viera diario. Además de guapo tenía cara de bueno. Un bueno tímido.

Cuando no aparecía pensaba ella que se habría levantado tarde y no había llegado a la hora. Cuando pasaban varios días sin verlo se retrasaba ella también por si acaso se encontraban. O al revés, se levantaba antes para llegar al autobús anterior, pero no coincidían por lo que llegó a la conclusión de que quizás no siempre iba al mismo sitio. Quizás trabajara en algo que le hacía cambiar el itinerario.

Se fijaba en él lo mismo que él se fijaba en ella. Cuando lo veía llegar le notaba una casi sonrisa que mostraba el placer que le daba verla.

Sí, no se lo imaginaba, era evidente que le gustaba encontrarla ahí, esperando el autobús.

Compártelo!

Historia  de una escarola

Alejandra C.

17-3-2017

Va para tres meses que la estoy observando y sigue igual, casi diría que mejor que el primer día. Siempre me pasa lo mismo, compro una escarola, hago una ensalada con unas cuantas hojas y el resto lo dejo para otro día, día que no llega y al final la tiro, pero cuando iba a tirar ésta transcurrido el tiempo correspondiente, me di cuenta de que estaba como nueva, por eso no me animé a tirarla. Y pasados otros días seguía igual. Y aquí está, tan rozagante con su verde primavera, y amarillito dulce, tiesecita, como recién cogida de la huerta.

Me gusta la escarola lo mismo que me gusta la lechuga. Lo justo. Que tampoco se puede decir que ninguna de las dos sean manjares. El nombre me hace gracia, y por afinidad me recuerda a la Carola que tenía una tienda de ultramarinos en el barrio. La única Carola que he conocido en mi vida, me parecía una señora mayor pero no debía de ser tanto porque sus hijos eran poco mayores que yo. Le pasaba como a una mujer del pueblo que decía “yo ya nací vieja”. Era una tienda oscura llena de cosas. No iba muy a menudo, normalmente iba a donde Mariscal, que le pedías lo que necesitaras y te lo apuntaba hasta que el sábado, día de cobro, pagaba todo mi madre. Pero no me quiero desviar del tema.

escarolaPodría comerla, la escarola, porque su aspecto es buenísimo, pero no me atrevo. Esto no es normal. Tengo que reconocer que tengo miedo. Y no puedo decírselo a nadie. Alguna vez le he dicho a mi marido. Fíjate, esta escarola está como nueva pero lleva aquí un montón de días. Pues tírala. Ya, que fácil. A mis hijos ni se lo miento. ¿Una escarola, y eso qué es? De la escarola sólo saben que es una cosa que pongo de vez en cuando en ensalada y que por supuesto ellos no prueban.

El otro día vino una amiga y mientras yo preparaba la carne me dijo que ella preparaba la ensalada. Cuando me vuelvo y ¡la veo con la escarola! Me tiré a por ella gritando como una posesa NOOOOOO hasta arrancársela de las manos. Se quedó muerta. Me recompuse inmediatamente, “prefiero una ensalada de lechuga”. “Vale, a  mí me da igual”, acertó a decir. Estoy segura de que piensa que tengo problemas con mi marido y por eso estoy tan nerviosa. (No es que esté segura, es que ya me han llegado rumores de que estamos en proceso de separación. Y el pobre Antonio sin enterarse), pero prefiero que piensen eso a que piensen que estoy loca.

Compártelo!

Están muertos pero aún no lo saben

Alejandra C.

24-2-2017

Cuando lo veo marcharse tan ufano, casi me da pena. Me ha venido a la cabeza la frase tan manida de las películas de serie B: está muerto pero aún no lo sabe.

Hemos tenido un encontronazo por un asunto bastante nimio. Al salir de la M-30 me he encontrado con el semáforo en rojo. Como me daba el sol de frente no me he dado cuenta de que el semáforo estaba en verde para los que giramos a la derecha. El tipo de la furgoneta ha empezado a pitar; al principio no pensaba que fuera conmigo, cuando al fin me he dado cuenta le he pedido disculpas con un gesto pero el semáforo ya se había puesto en rojo. El tipo ha seguido pitando sin parar en ningún momento. Por fin se ha puesto el semáforo en verde y he arrancado, y él detrás de mí. Se me ha pegado al coche y ha empezado a perseguirme. En su persecución me ha ido empujando a la derecha hasta tal punto que he rozado varios coches aparcados hasta que he podido parar. El tío se ha bajado y directamente me ha sacado del coche, me ha pegado un puñetazo en la cara y me ha tirado al suelo. Gilipollas, eres gilipollas, me gritaba. Se ha montado de nuevo en su furgoneta y se ha largado. Me he levantado como he podido y me he quedado mirándolo. Me temblaban las piernas. He cogido la matrícula, aunque no lo voy a denunciar. Para qué, si ya está muerto.

¿Cómo puedo estar tan segura de eso? Porque no es la primera vez que me ocurre algo así.

No hace ni un año, también por un asunto de tráfico, me vi involucrada en una situación muy violenta.

Cruzando por un paso de peatones, un Mercedes venía a tal velocidad que le hice un gesto con las manos como diciendo “más despacio, más despacio”. El tipo frenó en seco, porque si no me atropella. Bajó la ventanilla del copiloto y yo me acerqué pensando que me iba a pedir disculpas, pero no, lo primero que dijo fue “qué dices tú, gilipollas” ¿Encima de que casi me atropellas me insultas, imbécil? Cogió del asiento del copiloto una especie de bolígrafo grande negro (cuando fui a denunciarlo la policía me dijo que era un kubotán, un arma prohibida. Se lo habían requisado) y cogiéndolo a modo de puñal me dijo: “Te voy a meter esto por un ojo”. Estás loco, loco, le grité y me di la vuelta para seguir mi camino. Arrancó bruscamente, cruzó la calzada y se subió a la acera, se bajó y se tiró sobre mí lanzándome puñetazos. Alguien avisó a la policía y al SAMUR. De allí me fui directamente a la comisaría a denunciar a ese miserable. A los dos meses más o menos llegó la citación para el juicio en unos quince días. Tres días antes de la fecha prevista recibo una carta del juzgado en la que se me informa de que se anulaba el juicio porque el tipo había fallecido unos días antes. Fue muy chocante, la verdad.

Compártelo!
Scroll al inicio