Purmamarca-Jujuy

JUJUY – Purmamarca

Desde Buenos Aires, Jaike nos describe su experiencia en Jujuy una región muy particular al norte de argentina. Dedicada al tratamiento con minerales podéis contactarla a través de su correo: jaiketabacinic@fibertel.com.ar

 

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Jaike Tabacinic

Purmamarca, «Pueblo de la Tierra Virgen» en lengua aimara, es una pequeña aldea de principios del siglo XVII de origen prehispánico, ubicada a 2192 m.s.n.m. al pie del policromático Cerro de los Siete Colores, a 65 km. de San Salvador la capital de Jujuy, provincia argentina situada en la Región del Norte Grande Argentino que limita al oeste con Chile por la Cordillera de los Andes, al norte con Bolivia, al este y al sur con la provincia de Salta.

Visité San Salvador de Jujuy, por tercera vez en el transcurso de un año y medio.Tilcara sin duda elegida para hacer base y el anhelo de encontrarme en Purmamarca con los mil colores de sus cerros.gcerrosietecolores

Cristina me esperaba en Purmamarca con la disposición habitual; ella nació en Buenos Aires, y desde su adolescencia conoció y ama esta provincia, la visita dos veces al año cuando las vacaciones escolares le permiten ya que es una excelente docente de danzas folklóricas próxima a jubilarse.

Las dos visitas anteriores las concreté con Margarita y disfrutamos las tres mujeres de los paseos sugeridos por nuestra excelsa guía turística, Cris se reía a carcajadas cuando nosotras dos la ayudábamos a pensar en una futura actividad laboral valorando su verdadero talento para mostrar con amor esta tierra roja indescriptible.

Mientras compartíamos nuestro primer día de paseo, me comenta: “mañana hay una fiesta en Hornaditas, es una localidad cercana a Humahuaca, se realiza desde hace 16 años, ¿te parece ir? Es una vez al año y llegan personas de distintos lugares a cantar, bailar con sus trajes característicos….

“Sí” respondí con certeza total que la sorprendió.

“Pasamos a buscar a las chicas de Uquía y en auto vamos las cuatro a la fiesta” respondió feliz Cris.

Jaike
Sus amigas, también nacidas en Buenos Aires, las conoció en Tilcara hace años en una peña bailando, ambas docentes que armaron un proyecto de vida/laboral residen en esta increíble localidad luminosa y espaciosa.

Llegamos en micro al cabo de una hora de viaje “custodiadas” por cadenas montañosas de variada formación rocosa, texturas, relieves, colores que generan en mi sensibilidad un magnetismo particular.

Al cruzar la ruta donde nos dejó el micro para adentrarnos en Uquía, visitamos la iglesia colonial. La particularidad son los arcángeles arcabuceros diseñados por artesanos de los pueblos originarios en láminas de oro sobre madera de cardones, una variedad de lo que denominamos cactus y otros árboles de la zona. Doce imágenes presentadas al visitante colgadas como si fueran cuadros en las paredes de la iglesia.

Me sorprendió la paz que denotaban sus amigas, el logro de concretar el cambio de vida, la sencillez y su generosidad me cobijaron.

Al arribar vimos personas de todas las edades descendientes de pueblos originarios que llegaban con sus vestimentas típicas, con colores de esa tierra, sosteniendo instrumentos variados que acompañaban las danzas y cantares.

Espontáneamente se formaron dos rondas en un patio, muy cerca una de la otra y con mirada pícara mientras danzaban todos hacia el mismo lado, uno/a de la ronda decía una copla y todos le respondían gozando de cada instante. Sentí que necesitaba integrarme y lo hice, fue un momento mágico, en la misma ronda con las chicas.

Mientras esto ocurría en el escenario que la municipalidad de Humahuaca les construyó, iban sucediéndose de a uno por vez los grupos que presentaban sus números musicales ante la inmensa multitud que aplaudía y acompañaba.

La lección que aprendí durante las 6 horas en Hornaditas fue lo más valioso de esta visita jujeña.

Fue para mí un impacto grande, las voces de los locutores, los parlantes donde había sombra (hacía muchísimo calor), al rato llovió; puestos que ofrecían comida, golosinas, las tres mujeres, con las que llegué estaban fascinadas, yo a la hora ya me hubiera ido.

Un sólo baño de mujeres para 2000 que no funcionaba y sin agua para higienizarse.

No faltaron las autoridades municipales con la foto correspondiente ni el vendedor de cajas con vino rústico que no daba abasto con los clientes.

Lo predominante fue la alegría.

Sin recursos económicos de ninguna índole y subrayando el encuentro, el contacto: danzando, cantando, jugando.

Acá viene lo que aprendí: LA ALEGRÍA que la mayoría sentía por estar ahí.

 

 

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