poema

Alberto Ríos

(18 de septiembre de 1952. Nogales, Arizona, Estados Unidos)

 

AlbertoRios

 

 

 

 

 

 

 

Día de las Refugios

En México y en Latinoamérica es común
celebrar el día del santo en lugar del cumpleaños

Nací en Nogales, Arizona,
En la frontera entre
México y los Estados Unidos.

Los lugares entre lugares
Son como pequeños países
ellos mismos, con sus propias fiestas

Tomando un poco de todos lados.
Mi cuatro de julio es de la infancia,
La infancia misma es como un país, también.

Es un lugar ahora lejano,

Un lugar que quiero visitar de nuevo
El cuatro de julio me lleva ahí

A ese lugar de infancia lugar de frontera
El cuatro de julio, como todo lo demás,
Significaba más de una cosa.

En los Estados Unidos el cuatro de julio
Era los Estados Unidos
En México era el día de las Refugios,

El día del santo de aquellas llamadas Refugio.
Vengo de una familia de personas con nombres,
Nombres de verdad, nombres sin tapujos, con colores

Como fuegos artificiales: Refugio,
Margarito, Matilde, Álvaro, Consuelo,
Humberto, Olga, Celina, Gilberto.

Nombres que tardan en decirse,
Nombres que hay que practicar.
Estos eran los nombres de santos serios,

Y estaba bien tardarse con ellos.
Creo que eso pensaba mi familia.
La conexión a los santos era fuerte:

El nombre de la abuela –aquí va–
Su nombre era Refugio,
Y el nombre de mi bisabuela era Refugio,

Y ahora el nombre de mi suegra,
Es también Refugio, Refugios en todos lados,
Refugios y cócteles de camarón y refrescos.

El cuatro de julio era una fiesta de cumpleaños
Para todas las mujeres en mi familia
Incluso diría, una fiesta

Para todo lo de México, de donde llegaron,
Para las otras palabras y las gafas
Verdes que mi bisabuela vistió.

Estas mujeres eran yo,
Estaban antes que yo,
Así que aquellos fuegos artificiales en la tarde,

Todos para ellas,
Esto me parecía bien,
En ese sentido yo también era aquellos fuegos artificiales.

Aún así, estábamos en los Estados Unidos
Y el cuatro de julio,
Bueno, era cuatro de julio.

Pero el significado de esto,
En este lugar y tiempo fronterizos,
era cuestión de opinión en mi familia.

Versión en español por Esteban López Arciga

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Julia de Burgos

(Carolina, Puerto Rico, en 1914- Nueva York, 1953)

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El mar y tú

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,

que entrelacen sus sueños en el viento,
que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos.

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

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Jesús Lizano

(Barcelona, 23 de febrero de 1931-25 de mayo de 2015)

He elegido este poema, como podría haber elegido cualquier otro de Jesús Lizano, como  Las personas curvas que recita el mismo autor (Ángela, 31-10-2018)

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Homenaje a Quevedo

 No he de callar por más que con el dedo
-¡ese dedo que apunta y acongoja
y que me tienta y hurga! ¡ah, carne floja!-
me atenacen la voz como a Quevedo.

Nadie como él nos descifró el enredo:
que la vida era ciega, sorda y coja
y que otra voz del sueño nos arroja:
la voz del culo que llamamos pedo.

¡Ah, chupado, roedor, prensil, taimado,
oler humano, olfatear divino
-érase un hombre a una nariz pegado…

Que dijiste del hombre peregrino
polvo serás mas polvo enamorado
por salvar de la nada su camino

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José Lezama Lima
(19 de diciembre de 1910 – 9 de agosto de 1976, La Habana)

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La mujer y la casa

Hervías la leche
y seguías las aromosas costumbres del café.
Recorrías la casa
con una medida sin desperdicios.
Cada minucia un sacramento,
como una ofrenda al peso de la noche.
Todas tus horas están justificadas
al pasar del comedor a la sala,
donde están los retratos
que gustan de tus comentarios.
Fijas la ley de todos los días
y el ave dominical se entreabre
con los colores del fuego
y las espumas del puchero.
Cuando se rompe un vaso,
es tu risa la que tintinea.
El centro de la casa
vuela como el punto en la línea.

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Alan Mills
(Guatemala, 1979)

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Totales / ars poética

              A Beatriz Cosenza

Contenerlo todo
(el vaso del universo)
y pulir piedras con miradas.
No cabe la poesía en la palabra:
la estira/ la tensa/ la quiebra.
Hay quien lo sabe y llora.
Entrega silencios
para parecerse a Dios.
¿De dónde nace un ser bello?
Si el verbo se hiciese carne
la poesía daría tanta verdad
como un puño de tierra
sería tan cierta como el aliento
del anciano que sueña futuro
en larga fila de jubilados.
Lo bello persigue lo bello
aunque en ello se vaya la vida.
¿Y la mentira?
Camina con ella/ enamórate/ muere.
Animal purificado y débil
planeta gemelo del dolor y la gracia.
El dolor es anuncio de divinidad.
La poesía se persigna ante las cosas.

Alan Mills tiene un blog al que puedes entrar pinchando aquí

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JUAN ANTONIO GONZÁLEZ IGLESIAS
(Salamanca, 1964)

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Hay algo en el amor

Hay algo en el amor que pertenece
a este mundo. En los múltiples
instantes en que todo
tiene sentido desde que llegaste,
en toda la materia de pronto convertida
en regalo, pradera que pisamos,
terraza que se asoma o muralla que guarda,
también en la dulzura de los días,
en la rutina humilde de tenerte
a mi lado,
lo noto.
Pero algo en el amor no es de este mundo.
Algo que no es abstracto.

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 DIEGO ÁLVAREZ MIGUEL

(Oviedo, 2 de noviembre de 1990)

 

diegoalvarezmiguel

 

 

 

 

 

 

 

SI TÚ SUPIERAS

Si tú supieras, de verdad, lo que me ofreces
solo torciendo la mirada, apartando
tu pelo negro hacia la izquierda,
dejándome leer –nuevo braille– en tus labios
las palabras que no salen de la boca.
Si tú supieras, Santa mía, lo que ofreces
mientras te abres paso entre la bruma
de la ciudad sin siglo que es Madrid
como hacen los pájaros nocturnos
en este apartado puerto que es mi vida.
Si tú supieras, en serio, lo que ofreces,
entenderías por qué sigo aquí perdido
entre calles que nunca me acogieron
tratando de agarrarme a todo eso
que no sabes que me ofreces
–y me salva–.

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Mario Benedetti
(4 de septiembre de 1920, Paso de los Toros, Uruguay – 17 de mayo de 2009, Montevideo, Uruguay)

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Me ha gustado mucho, sobre todo esta parte del poema:  «quien siembra muros no recoge nada».
Siempre pensando en el perdón, en el orgullo, en la duda de tender la mano de nuevo, con el miedo de ser mordido, otra vez….pero también con la sabiduría del amor que nos permite volver y no retroceder, como dice el poeta y esperar al otro y darle la mano para avanzar juntos, otra vez. (Inés, 17-11-2017)

 

 

 

 

¿Cómo hacerte saber?

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno solo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida!
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto. …

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Raquel Lanseros
(Jerez de la Frontera, España, 1973)

RaquelLanseros

 

 

 

 

 

 

 

 

INVOCACIÓN

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.
Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.
Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.

Por si vinieran tiempos de silencio.

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EMILIO PRADOS

(Málaga, 4 de marzo de 1899-Ciudad de México, 24 de abril de 1962)

Emilioprados

 

 

 

 

 

 

 

 

CERRÉ MI PUERTA AL MUNDO

Cerré mi puerta al mundo;
se me perdió la carne por el sueño…
Me quedé, interno, mágico, invisible,
desnudo como un ciego.
Lleno hasta el mismo borde de los ojos,
me iluminé por dentro.
Trémulo, transparente,
me quedé sobre el viento,
igual que un vaso limpio
de agua pura,
como un ángel de vidrio
en un espejo.

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