Irene Montero

Ángela

2-2-2024

De mujeres con pene y otros delirios

Un soldado de casi dos metros de altura, grande como un armario, con barba, un tiarrón, vaya, va al registro y dice que le cambien el sexo porque es una mujer, y se lo cambian. No se cambia ni siquiera el nombre, sigue siendo Francisco. Este armario denuncia que en el cuartel donde trabaja no le dejan entrar al vestuario de mujeres, con lo que le gustan las mujeres: “No soy transexual, porque a mí me gusta mi sexo. No voy a amputar ni me voy a operar. Estoy feliz con mi cuerpo y me gustan las mujeres«,  y ha aprovechado la nueva Ley Trans, dice, porque la anterior exigía someterse a un tratamiento hormonal, e ir al psicólogo, y cambiar de nombre, con lo que le gusta el de Francisco («¿Por qué una mujer se tiene que llamar María?», dice). Con la nueva ley todo este lío te lo ahorras. Francisco es una mujer porque así lo ha decidido y lo pone en su DNI.

Un atleta federado que compite en carreras de montañas con el nombre de Quim D, se apunta a una carrera de mujeres con el nombre de Quima D y le dejan participar los organizadores. El tipo gana la carrera, lógicamente, y se va tan contento con su medallita, encantado por su logro. Con el tiempo que consiguió, si hubiera competido en la carrera de hombres de ese mismo día, habría quedado el número 55. Ante las protestas, el tipo se defiende diciendo que “Con mis niños, con mi familia, yo me siento hombre, pero sí es cierto que en mis momentos de montaña yo me siento mujer«. Y encima, ante las críticas, se hace la víctima: “lo que no entiendo es cómo nadie se ha podido plantear la duda de si me ofendía«.

En un partido de voleibol en Toronto, la mitad de las jugadoras son hombres: tres en el Seneca Sting; dos en Centennial Colts. Según le comentan al periodista, se han producido lesiones muy graves, dos conmociones cerebrales producida por la fuerza utilizada por los  jugadores masculinos sobre las mujeres. Concretamente una de esas conmociones cerebrales la …

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Irene Montero y su ley del sí es sí ¿ignorancia o algo más?

Ángela

25-11-2022

 

Los medios de comunicación llevan días dando vueltas a la Ley del sí es , la que permite salir de la cárcel antes de tiempo a violadores, incluso a violadores de niños. Y todos repiten lo mismo: la ley pretendía proteger a las mujeres, pero por ignorancia de “Montero la Chica” como la llama Rosa Belmonte, y sus secuaces, la ley ha salido todo lo contrario de lo que pretendían. Vamos, que esas pobres ignorantes no tenían ni idea de leyes, y así ha salido la cosa. Que Irene Montero es una ignorante es una evidencia, no hay nada que añadir al respecto. Asombra ver que alguien así haya llegado a ministra (por cierto, con más de 20.000 millones de presupuesto anual para llevar a cabo sus fechorías), pero resulta que ha estado aleccionada por sus decenas de consejeros, y supongo que al menos un par de ellos algo sabría de leyes; aunque a lo mejor es mucho suponer. No, no puede ser sólo ignorancia.

IreneMonteroSi sólo fuera esta ley, a lo mejor cabría alguna duda, pero resulta que cada cosa que dice y hace va en el mismo sentido: en dejar desprotegidas a las mujeres y sobre todo a los niños. De hecho, la infausta ley castiga más por los mismos delitos a los menores de edad que a los adultos. Con la nueva ley un menor que le toque el culo a una chica se pasaría ¡un mínimo de un año recluido en un centro de menores! Por ese mismo delito un adulto podría sustituir la condena por una multa económica.

Los medios hacen hincapié en que van a ver reducida su pena los encarcelados por violación, pero no son los únicos beneficiados. Con esta …

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La imbecilidad también es global

Ángela

19-2-2021

 

He descubierto gracias al ministerio orwelliano de Igualdad que nunca he sido oprimida porque no tengo ni un pañuelo rosa. Si hubieran elegido el rojo, yo sería la mujer más oprimida del mundo; al menos de ésta me he librado. Tengo amigas con la habitación pintada de rosa, incluso las tengo que no salen a la calle sin algo rosa. ¡Cómo no van estar oprimidas, si se lo están buscando!

RosacolorEste ministerio, con la «brillante» Irene Montero al frente, no tiene desperdicio. ¿De quién sería la brillante idea del juego del “armario gay” o la “sopa lésbica” «que consistía en encontrar palabras como machorra o desviada incluidos en una guía para profesores para que estos los apliquen en clase? ¿De dónde han salido estas asesoras de la ministra tan groseras y, sobre todo, tan imbéciles? También me pregunto si los profesores están utilizando esta guía para sus clases. Tendrían delito.

Como no paran de sacar guías, se pierden, ya no saben cuál es el “conceto”, y así dicen que son los hombres los que hacen beber a las mujeres “para aprovecharse” de ellas, o que las mujeres beben, fuman o se drogan porque adoptan el «modelo masculino hegemónico». O sea, que las mujeres no son capaces de decidir por sí mismas si fuman o no, ni son capaces de negarse a beber o a tomar drogas ante la insistencia de los hombres. La imagen que dan de la mujer es lamentable ¡Menudas feministas! Mira la parte buena: las lesbianas no fuman ni beben ni se drogan. Esta es sólo una pequeña muestra de las imbecilidades del ministerio.

Pero el mundo está lleno de imbéciles con título.

Los hospitales de Brighton y Sussex en el Reino Unido han sacado una guía con nuevas denominaciones para evitar la discriminación con las personas trans. El personal sanitario tendrá que aprenderse el nuevo lenguaje:

Breastfeeding (amamantar) hay que cambiarla por chestfeeding. Chest es tórax o torso, así es que la traducción sería amamantar con el torso. Algunos niños tendrán suerte y encontrarán en ese torso una teta a la que engancharse.

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La opresión del color rosa

Ángela

2-1-2021

 

Las mujeres llevamos toda la vida oprimidas por el color rosa y no teníamos ni idea hasta que ha llegado el ministro orwelliano de la desigualdad a informarnos. ¡Qué falta nos hacía este ministerio!, el que dedica su presupuesto, que no es pequeño, irenemonteroypabloiglesiasa exigir a los fabricantes de juguetes que tienen que llevar a cabo una comercialización «más igualitaria» porque muchos juguetes muestras “estereotipos y roles de género”. ¿Te creías que podías comprarles a tus hijos lo que te diera la gana? No, de ninguna manera. Es Irene Montero y su millón de asesoras, que para eso cobran, las que deciden con qué van a jugar tus hijos y el color de sus vestiditos, y para eso impondrán a los fabricantes los juegos que ellas consideren igualitarios. A mí lo que me oprime el corazón y me rompe las meninges es tanta banalidad. Cualquier estupidez cabe en este ministerio hecho a medida de la capacidad de la mujer del vicepresidente.

Aprovecho para recomendar dos magníficos artículos de mi columnista preferido Alberto Olmos sobre la susodicha Montero La Estrella de la Muerte de Irene Montero: no somos dignos del Ministerio de Igualdad  y su compadre Adiós, 2020; hola, Edad Media

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Quiero ser pija

9-11-2016

 

Rita Montero Levy

Quiero ser pija, si, si, si, pija pija. Mejor dicho: voy a ser pija. Estoy ensayando mucho. Digo sí juntando mucho los dientes y la lengua en el paladar y sale como un silbido pijo, pijo, pero pijo (¡uy! esto me recuerda a mi tía dándose un palmetazo en el muslo y diciendo ¡pero pijo!) Tendríais que verme ahora mismo frente al espejo diciendo me encantaaa. Porque desde ahora voy a decir me encanta, súper, habitacional, objetos unidimensionales, y todo eso. Mis amigas al principio no se lo creían, pero ya empiezan a convencerse. Y me amenazan con no salir conmigo. Yo les digo, ¿no será envidia? Y se descojonan.
Bueno, a lo que voy, ser pija requiere un enorme esfuerzo cuando no eres pija de nacimiento, pero soy muy voluntariosa. Para empezar voy a estudiar sociología o políticas. Sí, ya sé que estudiar eso o nada es lo mismo, pero yo quiero ser pija, no ingeniero industrial. Cada cosa requiere sus estudios.
Pija y anticlerical. Y me voy a quedar en sujetador cuando la gente esté en misa. Y voy a decir cosas tan finas como “los curas no quieren que nos comamos las almejas”,  y cosas similares. Y cuando me denuncien por atacar a las creencias religiosas de la gente, primero diré que es mentira, que yo no me quité nada, que fueron las otras; y cuando en el juicio (porque, tiene que haber juicio, por supuesto, me encantan las cámaras ¡salgo tan guapa!) me enseñen el vídeo donde se me ve gritando en sujetador diré que sí, que era yo pero que no me parece en absoluto un insulto ni a las creencias religiosas ni a nada, y para demostrarlo me quitaré esta vez el vestido frente al juez y las cámaras de televisión y me quedaré en bragas y sujetador. ¡Toma ya! Y no como otras, que luego frente al juez son tan modositas ¡A lo hecho pecho, tía!, (sí, es verdad, es un chiste fácil, pero no he podido aguantarlo).

Podría decantarme por la opción contraria, pija y del Opus, por ejemplo. En lo fundamental es lo mismo; a mí, que estoy estudiando el tema a fondo, me cuesta encontrar la diferencia entre unas y otras,  pero reconozco que me costaría más. Sobre todo los ejercicios espirituales.

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