Poemas

Jorge Luis Borges

(24 de agosto de 1899, Buenos Aires, Argentina-14 de junio de 1986, Ginebra, Suiza)

JLBorges

 

 

 

 

 

 

A un gato

No son más silenciosos los espejos

ni más furtiva el alba aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera

que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

caricia de mi mano. Has admitido,

desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

de un ámbito cerrado como un sueño.

 

 

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Rosario Castellanos

(Ciudad de México, 1925 – Tel Aviv, 1974)

 

roscastellanos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Destierro

Hablábamos la lengua

de los dioses, pero era también nuestro silencio

igual al de las piedras.

Éramos el abrazo de amor en que se unían

el cielo con la tierra.

 

No, no estábamos solos.

Sabíamos el linaje de cada uno

y los nombres de todos.

Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas

de la ceiba se encuentran en el tronco.

 

No era como ahora

que parecemos aventadas nubes

o dispersadas hojas.

Estábamos entonces cerca, apretados, juntos.

No era como ahora.

 

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Jaime Gil de Biedma

(Barcelona, 13 de noviembre de 1929-8 de enero de 1990)

JaimeGildeBiedma

 

 

 

 

 

 

Pandémica y celeste

Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos de hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
Desnudo de cintura para abajo,
Hipócrita lector – mon semblable – mon frère!

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo hacia otros cuerpos …

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Carolina Laura Fernández Aronas

No es el primer poema que nos envía Carolina, poetisa (me gusta esta palabra, podría ser Poetisa, la diosa de la poesía). En esta ocasión además nos presenta su blog clarolindapoesia. «Siempre me dijeron que soy: Una caja de bombas a punto de explotar… este es mi estallido». (Ángela, 1-4-2016)

 

Ciudad Aislada

Un misterio, una escena, un cuento
de tus labios salen como palomas al vuelo.
Jugando río, enredada entre tus piernas
atendiendo muy atenta, madrugada madrileña.

Una palabra, una historia, un pensamiento
recorriendo con sus alas el cielo de mi templo.
Estrellas mojadas y tu sonrisa que trepa
por los rizos de tu pelo a mi mirada de cera.

Y salgo al aire desfigurada
hacia tus ojos, tu aroma, tu cuerpo
recitando mientras ando
en esta ciudad aislada.

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Angel González

(6 de septiembre de 1925, Oviedo-12 de enero de 2008, Madrid)

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Me he quedado sin pulso

Me he quedado sin pulso y sin aliento
Separado de ti. Cuando respiro,
El aire se me vuelve en un suspiro
Y en polvo el corazón de desaliento.
No es que sienta tu ausencia el sentimiento.
Es que la siente el cuerpo. No te miro.
No te puedo tocar por más que estiro
Los brazos como un ciego contra el viento.
Todo estaba detrás de tu figura.
Ausente tú, detrás todo de nada,
Borroso yermo en el que desespero.
Ya no tiene paisaje mi amargura.
Prendida de tu ausencia mi mirada,
Contra todo me doy, ciego me hiero.

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Pedro Izquierdo

3-3-2016

No me importa

No me importa
quemarme encima de tu cuerpo
como una llama,
si mis cenizas se esparcen
donde tú duermes.

No me importa
ahogarme en la saliva
de tu boca,
si es en un beso tuyo
donde muero.

 No me importa
hundirme en los océanos
de tus ojos pardos,
si después de muerto
me quedo flotando en tus pupilas.

 No me importa
subir a los cielos
o bajar a los infiernos,
si tus brazos son la mortaja
con que me envuelven.

No me importa
morir de cualquier forma
en tan sólo un minuto
si en ese minuto, tú,
aún me amas

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Rubén Darío

(18 de enero de 1867, Metapa,Nicaragua-6 de febrero de 1916 León, Nicaragua)

RubenDario

 

 

 

 

 

 

El dolor que produce el conocimiento, el miedo ante la vida y la muerte. Las preguntas fundamentales que todos nos hacemos expresadas en este impresionante poema. (Ángela)

 

Lo fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

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Juan Gelman

(3 de mayo de 1930, Buenos Aires, Argentina-14 de enero de 2014, Ciudad de México, México)

JuanGelman

 

 

 

 

 

 

Oración

Habítame, penétrame.
Sea tu sangre una con mi sangre.
Tu boca entre mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar…
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.

Con esta sed quemándome.

La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.

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Carmen Martín Gaite

(8 de diciembre de 1925-Salamanca-23 de julio de 2000, Madrid)

CarmenMartinGaite

 

Cuando conocí a Carmen Martín Gaite (Calila para sus amigos) ya era una mujer mayor, o quizás su melena blanca le hacía parecer mayor de lo que era. Me pareció una mujer alegre, o quizás es que esa tarde estaba cantarina. Me llamó la atención su manera de vestir, su falda larga, su boina. Y esa manera de hablar, quizás ampulosa, con una dicción perfecta, enviadiable. Una grandísima escritora de la que me gustan especialmente sus novelas Entre visillos, Retahílas, El cuarto de atrás, Lo raro es vivir. En esta ocasión he seleccionado un poema; espero que os guste y que os anime a leer su obra.(Ángela, 2-5-2016)

 

 

 

Pídeme que esté alegre

Aún me entra cielo azul
y lo miro en mis charcos
reflejado a jirones.

Pídeme que esté alegre.
Si tú me lo pidieras,
en un caballo blanco subiría,
en un caballo bravo y montaraz.

Pídeme que esté alegre.
Y correré a ponerme
atavíos de fiesta,
abriré las cien puertas de mi casa
y saldré entre piruetas
y saltos de través
aturdida de sol,
y a las verdes palomas
daré migas de pan.

Pídeme que esté alegre.
En un caballo blanco correría,
en un caballo loco y montaraz,
si tú me lo pidieras.

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Pedro Izquierdo

PERDÓNAME

Perdóname

por no conocer a otro que te hiciera feliz

y haber estado conmigo.

Perdóname

por no haber recogido tus lágrimas

antes de que mojaran tu blusa.

Perdóname

por no haberte entendido,

aunque no entendiera nada.

Perdóname

cuando debí ser un hombre

y me porté como un niño.

Perdóname

por los días que fui feliz

y me olvidé de ti.

Perdóname

por el daño que os hago

con mi falso cariño.

Perdóname

cuando en la noche llorabas

y me hice el dormido.

Perdóname

por pensar que no estabas

cuando no te habías ido.

Perdóname

por pedirte perdón

sin estar convencido.

Perdóname

si en tu lecho de muerte

no me muero contigo.

Perdóname…

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