Poemas

Manuel Altolaguirre

(29 de junio de 1905, Málaga-26 de julio de 1959,Burgos)

 

Altolaguirre

 

 

 

 

 

 

 

Contigo

No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?

Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.

¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?

En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.

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EMILIO PRADOS

(Málaga, 4 de marzo de 1899-Ciudad de México, 24 de abril de 1962)

Emilioprados

 

 

 

 

 

 

 

 

CERRÉ MI PUERTA AL MUNDO

Cerré mi puerta al mundo;
se me perdió la carne por el sueño…
Me quedé, interno, mágico, invisible,
desnudo como un ciego.
Lleno hasta el mismo borde de los ojos,
me iluminé por dentro.
Trémulo, transparente,
me quedé sobre el viento,
igual que un vaso limpio
de agua pura,
como un ángel de vidrio
en un espejo.

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Berlioz

Ángela

8-9-2017

 

Un gatito precioso, bueno, mimoso, cariñoso, un angelito negro llegó a nuestras vidas para ofrecernos la felicidad como si la felicidad fuera lo más normal del mundo. Con una facilidad pasmosa se metió en la vida no de una o dos personas, no, eso sería lo normal, pero Berlioz era especial. Nos hizo felices a una decena de personas, que ahora le lloramos inconsolables. Un animalito pequeño, suave, delicado, que te miraba fijamente esperando a que te sentaras para tumbarse en tu regazo y regalarte un ratito de tranquilidad; que se tiraba a cada minuto en el suelo esperando que lo acariciaras. Eso pedía: caricias, cariño, compañía, y lo hicimos. Le dimos todo el amor que pudimos. Y ahora sólo nos queda llorarle y esperar que el tiempo, como cuando perdemos a una persona muy querida, y de eso por desgracia sabemos mucho, vaya alejando el dolor y sólo nos quede el recuerdo de ese gatito precioso que nos regaló la vida.
Por eso, en recuerdo de Berlioz, esta semana tenemos dos poemas en lugar de uno. Gracias gatito bueno por habernos traído la felicidad.

 

 

Consuelo Acevedo

A Berlioz

Bienvenido, recuerdo haberle dicho.

Entró a nuestra casa, a nuestras vidas

Recorriendo cada rincón, nos limitamos a seguir sus pasos.

stima que no hablase, pero el sentimiento que transmitía era bueno

Inocencia, dulzura, calma, amor y muchas más cosas

O simplemente respondía al cariño…y sin hablar.

Zampón le decía yo…se lo comía todo.

Algunos creerán que dedico estas palabras a una persona, y no es así. Las dedico a alguien tan pequeño y frágil pero tan grande a la vez. Un gato, que con su pelaje negro azabache y sus grandes ojos verdes, nos cautivo y nos robo el corazón. Qué bonito…qué bonito eras.

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Pedro Izquierdo

8-9-2017

A  NUESTRO  GATO  NEGRO

No paro de pensar en vosotros,
mientras escribo, las lágrimas empañan mis gafas.
Aunque no sea un gran poema,
sé que lloraremos todos al recordar nuestra desdicha.
Era imposible no escribir, lo siento.

Cuando piensas, sin saber qué puedes hacer,
es cuando se muestra la impotencia.

La impotencia es ese hielo que congela los actos
mientras tu cabeza no para de pensar,
incapaz de obtener una respuesta.

Derramasteis el cariño con la palma de la mano,
acariciando ese negro pelo siempre agradecido.

Nunca tuvieron mejor compañía que vuestra bondad,
(ahora injustamente ultrajada),
esos grandes ojos, tristes y amarillos.

Estábamos tan juntos este verano
que su felicidad paseaba por los pasillos
tímida y lentamente como si el tiempo se parara,
con ese arnés rojo que tú le pusiste
y que a veces, engañándonos,
se escondía entre su largo pelo.

Sé que al entrar, mirareis al sillón donde él se tumbaba.

Sé que buscaréis por los rincones esperando su mirada.

Sé que querríais oír su particular maullar,
aunque ese ruido rompiera el silencio de la noche
y al final os despertara.

No maullaba como un gato, eran sonidos del alma.

Nunca olvidaré como esperaba paciente,
y cuando yo me tumbaba, saltaba sobre mi pecho
pidíendome  las caricias, con su cabeza en mi mano,
antes que yo me marchara.
Movía de felicidad su cola, como un ángel mueve sus alas.

Sé que ahora no hay consuelo.
Dicen que el tiempo lo borra todo,
es posible,
¿pero cuantas cicatrices debilitan nuestra alma?
¿pero con cuantos desgarros las arterías se desangran?.

No le olvidaré jamás, y aunque el tiempo borre todo,
nunca  se me borrará su cara.

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 Félix Francisco Casanova

(28 de septiembre de 1956, Santa Cruz de La Palma-14 de enero de 1976, Santa Cruz de Tenerife)

FelixCasanova

 

 

 

 

 

 

 

 

A veces, cuando la noche me aprisiona

A veces, cuando la noche me aprisiona,
suelo sentarme frente a una cabina
telefónica
y contemplo las bocas que hablan
para lejanos oídos.
Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.

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Pedro Izquierdo

17-7-2017

A esos y aquellos

A todos esos, entre los que me encuentro,
que necesitan la poesía para sentirse alguien,
y serían nadie sin sus versos.

A esos poetas menores que nadie conoce,
ni necesitan que se les conozca, porque solo
tienen la necesidad de crear sus versos.

A esas personas que día a día rellenan
una libreta secreta, que nunca verá la luz,
y darían su vida por no perderla.

A esos que sin ser grandes poetas (reconocidos)
ponen la misma ilusión (o más que aquellos), en
lo que escriben, porque lo necesitan más
para no sentirse hombres grises, en oficinas grises.

A aquellos que buscan palabras y metáforas
esperando que llegue el poema que les
consuele el alma, que es donde la poesía
se siente como en casa.

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Leopoldo Panero

(Astorga, León 1909 – 1962)

LeopoldoPanero

 

 

 

 

 

 

 

Escrito a cada instante

Para inventar a Dios, nuestra palabra
busca, dentro del pecho,
su propia semejanza y no lo encuentra,
como las olas de la mar tranquila,
una tras otra, iguales,
quieren la exactitud de lo infinito
medir, al par que cantan…
Y su nombre sin letras,
escrito a cada instante por la espuma,
se borra a cada instante
mecido por la música del agua;
y un eco queda solo en las orillas.
¿Qué número infinito
nos cuenta el corazón?
Cada latido,
otra vez es más dulce, y otra y otra;
otra vez ciegamente desde dentro
va a pronunciar Su nombre.

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Federico García Lorca

(Fuente Vaqueros, Granada 5 de junio de 1898- 19 de agosto, 1936 Viznar, Granada)

GarciaLorca

 

 

 

 

 

 

Largo espectro de plata conmovida

Largo espectro de plata conmovida
el viento de la noche suspirando,
abrió con mano gris mi vieja herida
y se alejó: yo estaba deseando.
Llaga de amor que me dará la vida
perpetua sangre y pura luz brotando.
Grieta en que Filomela enmudecida
tendrá bosque, dolor y nido blando.
¡Ay qué dulce rumor en mi cabeza!
Me tenderé junto a la flor sencilla
donde flota sin alma tu belleza.
Y el agua errante se pondrá amarilla,
mientras corre mi sangre en la maleza
mojada y olorosa de la orilla.

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Dámaso Alonso
(22 de octubre de 1898, Madrid-25 de enero de 1990, Madrid)

 Damasoalonso

 

 

 

 

 

 

TERCERA PALINODIA: DETRÁS DE LO GRIS

Ah, yo quiero vivir
dentro del orden general
de tu mundo.
Necesito vivir entre los hombres.
Veo un árbol: sus brazos ya en angustia
o ya en delicia lánguida
proclaman su verdad:
su alma de árbol se expresa,
irreductiblemente única.
Pero el hombre que pasa junto a mí
el hombre moderno
con sus radios, con sus quinielas, con sus películas sonoras
con sus automóviles de suntuosa hojalata
o con sus tristes vitaminas,
mudo tras su etiqueta que dice «comunismo» o «democracia» dice,
con apagados ojos y un alma de ceniza
¿qué es?, ¿quién es?

¿Es una mancha gris, un monstruo gris?

Monstruo gris, gris profundo,
profundamente oculta sus amores, sus odios, …

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Roberto Bolaño
(Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 – Barcelona, 15 de julio de 2003)

RobertoBolano

 

 

 

 

 

 

 

LOS PERROS ROMÁNTICOS

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.

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