Poemas

CARMEN BULZAN

(13 de junio de 1953, Drobeta Turnu Severin, Rumania)

Carmenbulzan

 

 

 

 

 

 

 

REDEFINIENDO EL AMOR

                   A Francisco de Quevedo

Eres sueño y ardor,

egoísmo en amor,

eres afán y repaso

orden en caos,

eres dolor y alegría,

presente en lejanía,

eres esperanza y certidumbre,

abismo en cumbre,

eres coraje y piedad,

cálculo en generosidad,

eres quemadura y bálsamo,

cuco en nido de álamo,

eres pimienta y sal,

una gota en mar,

eres pequeño y esplendor,

niño en el viejo Amor. …

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Julia de Burgos

(Carolina, Puerto Rico, en 1914- Nueva York, 1953)

JuliadeBurgos

 

 

 

 

 

 

 

 

El mar y tú

La carrera del mar sobre mi puerta
es sensación azul entre mis dedos,
y tu salto impetuoso por mi espíritu
es no menos azul, me nace eterno.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo nadan a mi encuentro,
y en locura de amarme hasta el naufragio
van rompiendo los puertos y los remos.

¡Si tuviera yo un barco de gaviotas,
para sólo un instante detenerlos,
y gritarle mi voz a que se batan
en un sencillo duelo de misterio!

Que uno en el otro encuentren su voz propia,

que entrelacen sus sueños en el viento,
que se ciñan estrellas en los ojos
para que den, unidos, sus destellos.

Que sea un duelo de música en el aire
las magnolias abiertas de sus besos,
que las olas se vistan de pasiones
y la pasión se vista de veleros.

Todo el color de aurora despertada
el mar y tú lo estiren en un sueño
que se lleve mi barco de gaviotas
y me deje en el agua de dos cielos.

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Jesús Lizano

(Barcelona, 23 de febrero de 1931-25 de mayo de 2015)

He elegido este poema, como podría haber elegido cualquier otro de Jesús Lizano, como  Las personas curvas que recita el mismo autor (Ángela, 31-10-2018)

jesuslizano

 

 

 

 

 

 

 

 

Homenaje a Quevedo

 No he de callar por más que con el dedo
-¡ese dedo que apunta y acongoja
y que me tienta y hurga! ¡ah, carne floja!-
me atenacen la voz como a Quevedo.

Nadie como él nos descifró el enredo:
que la vida era ciega, sorda y coja
y que otra voz del sueño nos arroja:
la voz del culo que llamamos pedo.

¡Ah, chupado, roedor, prensil, taimado,
oler humano, olfatear divino
-érase un hombre a una nariz pegado…

Que dijiste del hombre peregrino
polvo serás mas polvo enamorado
por salvar de la nada su camino

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Fray Luis de León

Belmonte (Cuenca), 1527 – Madrigal de las Altas Torres, Ávila, 23 de agosto de 1591)

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Amor casi de un vuelo

Amor casi de un vuelo me ha encumbrado
adonde no llegó ni el pensamiento;
mas toda esta grandeza de contento
me turba, y entristece este cuidado,

que temo que no venga derrocado
al suelo por faltarle fundamento;
que lo que en breve sube en alto asiento,
suele desfallecer apresurado.

mas luego me consuela y asegura
el ver que soy, señora ilustre, obra
de vuestra sola gracia, y que en vos fío:

porque conservaréis vuestra hechura,
mis faltas supliréis con vuestra sobra,
y vuestro bien hará durable el mío

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Krisma Mancía

(San Salvador, El Salvador, 1980)

KrismaMancia

 

 

 

 

 

 

 

 

He buscado a Dios en las camas de los hospitales

He buscado a Dios en las camas de los hospitales,
en la celda de los locos con flores en la boca,
en mi casa desabrigada,
sin pájaros,
que sólo me sirve para dormir,
en todos los estados del agua,
en los bares que bostezan amaneceres,
en las bolsas de plástico que el viento hace volar hacia los balcones
para besar las antiguas ventanas de un palacio de arena
que nunca tuvo una princesa.
Juro que he buscado a Dios y Dios no tiene dueño, ni vísceras, ni pañuelos.
No viaja en el autobús,
no hace fila en un dormitorio público,
no sabe caer, caer, caer con el cuello fugitivo
en el lodo, en el frío, en la oscuridad.

Me han hablado de un Dios hecho de misericordia,
sin embargo no creo en ese padre que golpea a su hijo
por descubrirle caramelos bajo su almohada;
el que mutila los brazos de las mujeres infieles; aquel
que nos habla de amor
mientras nos amenaza con castigarnos en el purgatorio;
el juez implacable
que nos prohíbe leer las letras minúsculas de su contrato de vida eterna.
Me han dicho que Dios se encuentra en todas partes.
Me hablan de él como si existiera,
pero no está en los bolsillos de mi corazón
que es la piedra en la que tropiezo latido por latido.
No tengo tiempo para llorar su pequeñez.
No tengo tiempo para esperarlo.
Mi vida es corta como un suspiro
y todos crecemos rectos o torcidos
a la sombra de los astros
y sé que el fuego no es sagrado, sólo quema cuando se le enoja,
que los cuchillos no hieren porque sólo fueron inventados para cortar el pan,
que en la boca tenemos el infierno y la epidermis del paraíso.
Un paraíso donde una hoja seca con su textura añeja, con su música de quejidos,
puede ser estrangulada por la mano de un niño
y morir en paz
convertida en polvo.

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Attila József

(11 de abril de 1905, Ferencváros, Budapest – 3 de diciembre de 1937, Balatonszárszó, Hungría)

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Es bastante difícil encontrar buenas traducciones de poesía húngara; esta traducción recogida de Enfocarte es de Fayad Jamís con modificaciones de Lucas Sarasibar, aunque a mí me gusta más la versión portuguesa de Chico Moreira Guedes. Como siempre, a continuación de la versión en español podéis leer el poema original en húngaro y también lo podéis escuchar recitado en la versión musical del grupo Kex Együttes (Ángela, 14-9-2018)

 

 

 

 

 

Corazón puro

No tengo ni padre ni madre,
no tengo ni patria ni Dios,
no tengo ni cuna ni sudario,
no tengo ni sombra de amor.
Hace tres días que no como
siquiera un pedazo de pan.
El poder de mis veinte años
se lo venderé al mejor postor.
Y si nadie quiere comprármelo
al diablo se lo ofreceré.
Robaré, puro el corazón,
y, si es preciso, mataré.
Seré atrapado y luego ahorcado.
La santa tierra me cubrirá
y la fatal hierba crecerá
desde mi hermoso y puro corazón. …

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Inmaculada Mengíbar
(Córdoba, España, 1962)

Imengibar

 

 

 

 

 

 

 

 

COSAS DE MUJERES

Pero seamos realistas:
Penélope, cosiéndole,
no es más feliz que yo
ahora mismo rompiéndole
la cremallera.

 

BUENA DISPOSICIÓN

¿Para tres días tantas maletas?
Me pregunta.

Él viene con lo puesto. (No lo puedo creer.
¿Es que no va a cambiar
siquiera de chaqueta?) …

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José Luis Peixoto
(4 de septiembre de 1974, Galveias, Portugal)

joseluispeixoto

 

 

 

 

 

 

 

 

a la hora de poner la mesa, éramos cinco

a la hora de poner la mesa, éramos cinco:
mi padre, mi madre, mis hermanas
y yo. después, mi hermana mayor
se casó. después, mi hermana pequeña
se casó. después, mi padre murió. hoy,
a la hora de poner la mesa, somos cinco,
menos mi hermana mayor que está
en su casa, menos mi hermana
pequeña que está en su casa, menos mi
padre, menos mi madre viuda. cada uno
de ellos es un lugar vacío en esta mesa en la que
como solo. pero estarán siempre aquí.
a la hora de poner la mesa, seremos siempre cinco.
mientras uno de nosotros esté vivo, seremos
siempre cinco. …

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SESI GARCÍA
(1992,San Sebastián de los Reyes, Madrid)

SesiGarca

 

No conocía la poesía de  Sesi Garcí pero, mira por donde, estaba firmando su último libro ¿Quién compra este misterio? en la Feria del Libro y allí leí alguno de sus poemas que me parecieron interesantes. Además es un tipo muy simpático. (Ángela, 8-6-2018)

 

 

 

 

 

Calle de Embajadores

Un lunar en el límite de tu forma de reír,
algunas tonterías y tu calle, la calle
de toda la ciudad esperando el deseo
de oler lejos del líquido las sábanas distintas,
la mesa renovada de tu bodegón rojo
torpemente diciendo las palabras sin música
al borde de mis años, cerca de la quimera,
rincón de pelo y fiesta, los dos ahora nuestros
con los ojos pensando en el amanecer
distanociado que dice el futuro, el futuro…

(De ¿Quién me compra este misterio? Ediciones de La isla de Siltolá, 2017)

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José Ángel Buesa

(2 de septiembre de 1910, Cruces, Cuba-14 de agosto de 1982, Santo Domingo, República Dominicana)

JoseAngelBuesa

 

 

 

 

 

 

 

CANCIÓN DEl viaje

Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío
y las iluminadas ventanillas de un tren.
Y aquel tren que partía se llevaba algo mío,
ya no recuerdo cuándo, ya no recuerdo quién.

Pero sí que fue un viaje para toda la vida
y que el último gesto, fue un gesto de desdén,
porque dejó olvidado su amor sin despedida
igual que una maleta tirada en el andén.

Y así, mi amor inútil, con su inútil reproche,
se acurrucó en su olvido, que fue inútil también.
Como esos pueblos tristes, donde llueve de noche,
como esos pueblos tristes, donde no para el tren.

 

 

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