Poemas

Alberto Gómez Quiñones

Alberto es alumno de la Escuela Municipal de Adultos Valle Inclán de Alcorcón. Para un trabajo de clase escribió este poema que refleja muy bien la situación que estamos atravesando todos. A pesar de que dice que no se expresa bien en prosa, a mí me parece, leyendo la introducción, que se expresa magníficamente bien en prosa y en verso. (Mercedes, 29-1-2021).

 

Algo falta cuando todos los días es lo mismo, cuando ves la cara de tu madre embargada por el miedo, y lo peor es que sabes que no está en tu mano corregir la situación, sólo puedes limitarte a seguir las medidas que te aconsejan en la radio, la prensa o la televisión. No se me da bien expresar lo que siento en prosa, así que la voy a intentar en verso, espero Mercedes que me permitas tomarme esa licencia.

Confinamiento

Me siento:

Como un encendedor sin su elemento

Como un poeta sin sus versos

Como una rana sin su beso

Como el juglar sin su instrumento

Como la reina malvada con su espejo,

Dejando que pase el tiempo.

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José Agustín Goytosolo

(13 de abril de 1928 – 19 de marzo de 1999 Barcelona)

Palabras para Julia el poema que escribió Goytisolo para su hija es quizás su poema más conocido. El poeta anima a su hija pero también a todos los demás con palabras para evitar el desaliento y seguir siempre adelante a pesar de las dificultades que presenta la vida. Nunca hay que rendirse.

 

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Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

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Lope de Vega

(25 de noviembre de 1562, Madrid – 27 de agosto de 1635 Madrid)

 

LopedeVega

 

 

 

 

 

 

 

 

Ir y quedarse, y con quedar partirse…

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma y ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir pues resta sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno.

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Lope de Vega

(Madrid, 25 de noviembre de 1562-27 de agosto de 1635)

Como estamos en Navidad, nada mejor que un villancico de Lope de Vega.

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Zagalejo de Perlas

Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?.

Como sois lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero;
pastor y cordero
sin choza y lana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

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Pilar Paz Pasamar

(13 de febrero de 1932, Jerez de la Frontera)

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La tristeza

No te asustes por mí. No me habías visto
-¿verdad?- nunca tan triste. Ya conoces
mí rostro de dolor; lo llevo oculto
y a veces, sin querer, cubre mi cara.
No temas, volveré pronto a la risa-
-Basta que oiga un trino, o tu palabra-.
No te preocupes que ha de volver pronto
a florecer intacta la sonrisa.
Me has descubierto a solas con la pena
e inquieres el porqué. ¡Si no hay motivo!
Cuando menos se espera, el aguacero
cae sobre la tranquila piel del día.

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William Blake

(Londres, 28 de noviembre de 1757 – 2 de agosto de 1827)

 

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La noche

Desciende el sol por el oeste,
brilla el lucero vespertino;
los pájaros están callados en sus nidos,
y yo debo buscar el mío.
La luna, como una flor
en el alto arco del cielo,
con deleite silencioso,
se instala y sonríe en la noche.

Adiós, campos verdes y arboledas dichosas
donde los rebaños hallaron su deleite.
Donde los corderos pastaron, andan en silencio
los pies de los ángeles luminosos;
sin ser vistos vierten bendiciones
y júbilos incesantes,
sobre cada pimpollo y cada capullo,
y sobre cada corazón dormido.

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Óscar Acosta

(14 de abril de 1933 – 15 de julio de 2014, Tegucigalpa, Honduras)

 

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El rostro

De tu rostro purísimo y resplandeciente

surge una luz silenciosa

que todo lo desnuda, descubre

paraísos y mares de ceniza,

oculta sombras con su bella campana

y vuela como un pájaro.

Olvidar tu rostro es ahogar el corazón,

tratar de ignorarlo es vivir

a ciegas, dando tumbos;

no es necesario volver a decir

que tu rostro nos promete un reino

en un universo inmóvil y destruido.

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Francisca Aguirre

(27 de octubre de 1930, Alicante – 13 de abril de 2019, Madrid)

 

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Testigo de excepción

                                A Maribel y Ana

Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.

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Constantino Cavafis

(En griego Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης)

(Alejandría, Egipto; 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933)

 

Cavafis

 

 

 

 

 

 

 

Recuerda, cuerpo…

Recuerda, cuerpo, no tan solo cuánto te han amado
no solamente las camas en las que te acostaste,
sino también tantos deseos que por ti
hacían destellar tanto los ojos,
y que temblaban en la voz —y algún
obstáculo casual los anuló.
Ahora que todo ya al pasado pertenece,
parece como si a aquellos deseos
te hubieras entregado —qué destellos,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.

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Antonio Martínez Sarrión

(Albacete, 1939)

AntonioMartinezSarrion

 

 

 

 

 

 

 

Dirección obligatoria

Ahora que voy creciendo,

y el cauterio

disminuyó su paroxismo y un dorado silencio

preñado de inminencias aventó el griterío.

Ahora, ya borrada la sangre que el tornado

dejó por los cegados corredores,

acuciante y en vilo

porque aún escoltado por el miedo,

abro los ojos a la cercanía

de tu sonrisa cómplice, y campanas

de nuevo rescatadas y vencejos

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