Tontos, listos y ricos ecologistas
Ángela
11-11-2022
Les han dado la orden y tenemos todos los días a unos niñatos (y algunos viejunos) tirando botes de tomate, puré, o cualquier otra cosa que pueda dañar alguno de los cuadros más importantes de los museos europeos. En España los dos niñatos elegidos
se han echado pegamento en las manos y han jodido los marcos de ‘La maja vestida’ y ‘La maja desnuda’ de Goya expuestos en el Museo del Prado. A estos dos imbéciles sus madres no les dieron un neque cuando “les pisaban lo fregao” y se creen que pueden hacer lo que quieran, no ya en su casa, en cualquier sitio. Y el caso es que no pasa nada. Atacan las pinturas delante de la gente y nadie los coge de una oreja y los sacan a la calle. Como mucho les dicen que son unos sinvergüenzas, y poco más. Si se llevaran al menos una colleja, a lo mejor otros se lo pensaban antes de estropear una pintura que es patrimonio de todos. Y cuyo mantenimiento pagamos, por supuesto, entre todos.
Bilbo Bassaterra, el jefecillo de la organización, Futuro Vegetal, a la que pertenecen estos necios defendía el ataque en un programa de televisión: “No es vandalismo, es libertad de expresión”. Cualquier cosa es libertad de expresión según los intereses de cada uno.
Los niñatos son tan fácilmente manipulables que hacen lo que hacen por fanatismo, pero el tal Bilbo a través de su ONG recibe una subvención de gente como Aileen Getty y otros ricos que financian a organizaciones …


él nunca se sintió una niña a pesar de lo que decía el psicólogo que consideraba un éxito su “ensayo”, que al fin y al cabo era lo único que pretendía: conseguir el éxito poniendo en práctica su loca teoría sobre dos criaturas inocentes. Tras varios años de consultas médicas por sus desbarajustes mentales, los padres le confesaron que era un niño; a los catorce años decidió cambiar a su verdadera identidad y se convirtió en David. Más operaciones: una doble mastectomía (llevaba toda la vida con tratamientos de hormonas femeninas y desarrolló el pecho como cualquier niña), inyecciones de testosterona, en fin, un infierno interminable. Consiguió más o menos seguir con su vida. Denunció el caso y apareció en programas de televisión que pusieron en evidencia al maldito John Money. En 2004 se suicidó. Tenía 38 años. Su hermano gemelo, Bryan, había fallecido dos años antes por sobredosis tras …


La familia real inglesa esconde muchos secretos y se lava la cara para que no se los vean.