La Navidad: Reivindicación de la vida
Ángela
23-12-2022
Hace poco, en un programa de televisión, entrevistaban a la escritora Espido Freire. En dicho programa, en medio de la entrevista, el presentador dice una palabra y el entrevistado contesta también con una sola palabra:
Pregunta: futuro; respuesta: presente
Pregunta: presente; respuesta: futuro.., tonterías de ese tipo.
Y de repente, pregunta: aborto; respuesta de Espido Freire: libertad
Y continúan su relación de palabras estúpidas sin inmutarse. Bueno, sí, quizás al entrevistador se le escapaba una sonrisita aprobatoria ante una respuesta tan “epatante”.
Me quedé estupefacta, ¿en qué cabeza perversa puede caber pensar y decir que aborto significa libertad? ¿A qué grado de embrutecimiento llega una mujer para decir algo así? Podría esperarse una respuesta como sufrimiento, dolor, angustia, tristeza, en fin, palabras que expresaran el horror de una mujer, que por los motivos que sea, decide abortar. Incluso se podría esperar como respuesta: es un derecho, que es lo que las feministas vienen repitiendo desde hace años, pero, ¿libertad? ¿Acabar con la posibilidad de una vida es la libertad? No, mal dicho, no es la posibilidad de una vida, ya es una vida, dependiente de …


A nadie le importa con quien se acueste o se levante su vecino. Eso es asunto suyo. O era. Con la ley que están pergeñando, ya no será un asunto personal, ahora con quien se acueste el vecino o la vecina de enfrente nos afecta a todos, porque a la hora de encontrar trabajo los homosexuales, bisexuales, lesbianas, etc, pasarán por encima de cualquier ciudadano heterosexual.
Si sólo fuera esta ley, a lo mejor cabría alguna duda, pero resulta que cada cosa que dice y hace va en el mismo sentido: en dejar desprotegidas a las mujeres y sobre todo a los niños. De hecho, la infausta ley castiga más por los mismos delitos a los menores de edad que a los adultos. Con la nueva ley