Sebastiäo Salgado
DE MI TIERRA A LA TIERRA
Sebastiäo Salgado. Memorias
Ed. La Fábrica 2014
1ª Ed. Presses de la Renaissance 2013
Fragmento del Capítulo 11. La mano del hombre
“Cuando Leila y yo nos imaginábamos, a mediados de la década de los ochenta, la historia titulada en francés La Main de l´Homme (La mano del hombre), queríamos rendirle un homenaje al trabajo. Para explicarme volveré a la economía. Todo producto resulta de la combinación de materia prima, capital y trabajo. Al profundizar en el análisis, nos damos cuenta de que, de estos tres factores, el trabajo es el más importante. Tomemos el ejemplo de los indios de la Amazonía cuya vida se parece a la nuestra de hace 5.000 o 10.000 años: saben ahumar pescado. El ahumado más o menos industrial del pescado que se vende actualmente en los supermercados deriva de esta experiencia ancestral. La tecnología ha permitido la mecanización del trabajo manual sin el que ésta no existiría. En cuanto al dinero, materializa el trabajo humano que se ha convertido en propiedad del capital. Sin duda, durante el proceso de producción el trabajo es el componente más importante. Concebía una serie de reportajes destinados a hacer un homenaje al trabajo y a los trabajadores. Durante los cinco años que le dediqué, nadie se negó a ser fotografiado en su actividad. Mostré así un mundo productivo en acción. Un mundo que estaba desapareciendo.
Me centré en la producción a gran escala en la que el hombre aún era importante, ya que estábamos experimentando el final de la gran revolución industrial. El empuje tecnológico, el descubrimiento de la electrónica y más tarde, de la robótica habían empezado a sustituir a la mano humana. Por ejemplo, en la industria automovilística, durante mucho tiempo cada pieza de un ensamblaje había sido manipulada por los trabajadores. Hombres o mujeres fijaban con pernos las distintas piezas para formar un conjunto. Entonces aparecieron los robots “empernadores” para sustituir al brazo humano. Antes de que desapareciera esta actividad quise construir una arqueología visual de la era industrial. Para hacerlo visité explotaciones agrícolas industriales, fábricas y pozos de minas. Me dirigí a los lugares donde se podía observar mejor cómo el trabajo se suma a la materia prima; allí donde se ve el trabajo en cadena.
Entre 1986 y 1991, con el apoyo de un grupo de redactores jefe –principalmente Roger Thérond de París Match y Alberto Anaut de El País- y de la agencia Magnum a la que aún pertenecía, hice unos 40 reportajes en 25 países. Muy pocos en Europa, ya que en la década de los ochenta empezaba la deslocalización de muchas de sus industrias: sectores enteros desparecieron de nuestro entorno, como la metalurgia en Lorena. Las industrias europeas fueron trasladadas llave en mano a China, Brasil, Indonesia, la India… Me gustó mucho esta época de mi vida …
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