Poemas

Ataol Behramoğlu

(Çatalca, Turquía, 1942)

AtaolBehramolu

 

 

 

 

 

 

HE APRENDIDO ALGUNAS COSAS

Después de tanto vivir, he aprendido algunas cosas:
que si estás vivo, debes gozar con todas tus fuerzas cada experiencia,
que debe quedar exhausta tu amada de tanto besarla
y que debes caer rendido después de oler cada flor.

Que una persona puede pasarse horas mirando al cielo,
puede pasarse horas mirando a un pájaro, a un niño, al mar.
Que vivir en la tierra es hacerse parte de ella,
es arrancar las raíces que no se quieren separar.

Que si te apegas a algo, no dejes de abrazar con fuerza a un amigo
lucha por lo que crees con cada músculo, tu cuerpo entero, toda tu pasión.
Y si te tiendes por un momento en el calor de una playa,
descansa como descansa la arena, como una hoja o un cantal.

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Javier Vicedo Alós

(Castellón, 1985)

JavierVicedo

 

 

 

 

 

 

Así el sol

Será que ya no son nuestras las cosas,
o que nunca lo fueron y teníamos
—como quien guarda fe o agua entre las manos—
una forma imprudente de vivir.


Un alfiler de sol puntea cada
milímetro de mundo como si evidenciara
la dimensión exacta de la pérdida.

 

Ayer sabíamos poco de nosotros,
teníamos el hambre y la memoria
como garantes de un dominio sobre
el infinito de todas las cosas. …

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Ángel Ganivet

(Granada, 13 de diciembre de 1865-Riga, 29 de noviembre de 1898)

AngelGanivet

 

 

 

 

 

 

 

 

Aun, si me fueras fiel…

Aun, si me fueras fiel,
me quedas tú en el mundo, sombra amada.
Muere el amor, mas queda su perfume.
Voló el amor mentido,
más tú me lo recuerdas sin cesar…
La veo día y noche.
En mi espíritu alumbra
el encanto inefable
de su mirada de secretos llena.

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Jorge Guillén

JorgeGuilln

 

Jorge Guillén (Valladolid, 18 de enero de 1893 – Málaga, 6 de febrero de 1984). Exiliado después de la guerra civil en Estados Unidos, tras suregreso a España le fue concedido el Premio Cervantes.

 

 

 

 

Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes…

Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes.

Gozo de tu inocencia confiada,

de tu implícita forma en esa noche

que hace tan suya con amor la mano.

 

Te siento dormir sin verte,

serenísima, sagrada,

nunca imagen de la muerte,

y oponiéndote a la nada …

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Miguel Torga

migueltorga

 

Miguel Torga novelista (São Martinho de Anta, Trás-os-Montes, 1907-Coimbra, 1995,), poeta, novelista, médico es uno de los grandes escritores portugueses. He elegido este poema porque defendió siempre la idea de Iberia, unión de España y Portugal manteniendo cada país sus particularidades.

Amador Palacios hace una semblanza del autor en La doble integridad humana y literaria del poeta portugués Miguel Torga

 

 

 

Iberia

Tierra.

Cuanto la palabra diera, y nada más.

Sólo así la resume

Quien la contempla desde lo más alto de la cumbre,

Cargada de sol y de pinares.

 

Tierra-tumor-de-angustia de saber

Si el mar es profundo y al fin deja pasar…

Una antena de Europa para recibir …

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Isabel Fraire

ifraire

 

Isabel Fraire (Nuevo León, 30 de julio de 1934 – Ciudad de México, 5 de abril de 2015). Traductora y sobre todo Poetisa colaboró en distintas revistas literarias de México. Una pequeña muestra de su poesía.

Selección de poemas No sé ir a casa

 

 

 

Las estaciones

Enfría de nuevo
calienta de nuevo

enfría de nuevo
calienta de nuevo

enfría de nuevo
calienta de nuevo

pasan los años

(De atando cabos)

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Rosa Chacel
RosaChacel

 

 

 

 

 

 

La culpa

La culpa se levanta al caer de la tarde,
la oscuridad la alumbra,
el ocaso es su aurora…

Se empieza a oír la sombra desde lejos
cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles
como una pampa verdeazul, intacta,
y el silencio recorre
los quietos laberintos de arrayanes.

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San Juan de la Cruz

SJuandelaCruz

 

 

 

 

 

 

 

Noche oscura del alma

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

…

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