Un día de estos, la izquierda va a salir a la calle
Ángela
24-3-2022
El día menos pensado, la izquierda sale a la calle para apoyar a la gente con problemas. Lo veo venir. Están esperando a que suba la luz. Total, el precio medio en 2020 fue de 40,37 euros y desde septiembre de 2021 ha ido subiendo mes a mes hasta llegar hoy mismo a los 326 euros. Desde septiembre no ha bajado de los 200 euros. Y en algunos momentos ha llegado a los 800 euros.
La subida del gas, el gasoil, la gasolina no les va a hacer salir, porque así el ciudadano usará menos el coche, y pondrá la calefacción a 17 grados, como dice que la tiene en sus mansiones la banquera Botín (qué apellido tan apropiado para una banquera), sin que se le caiga la cara de vergüenza.
Los transportistas se manifiestan en contra de la subida porque son la ultraderecha. No porque no puedan subsistir con esos precios; no, les mueven motivos ideológicos. Por eso la izquierda calla.
Otros ultraderechistas son los ganaderos y los agricultores. Morirán sus animales, perderán sus cultivos por la imposibilidad de mantenerlos con estas subidas de precios, pero se movilizan por ultraderechistas, según dicen los ministros de este gobierno que dará 536 millones a la gran industria para compensar los sobrecostes energéticos. Los demás que se jodan.
To er el mundo es facha.
También son fachas los que denuncian la traición al pueblo saharaui. Todos los gobiernos desde hace casi cincuenta años, han defendido el referéndum por la autodeterminación del pueblo saharaui, enfrentándose al sátrapa marroquí. Todos los españoles, incluida la izquierda, han apoyado a los saharauis, hasta que el rey del Falcon, decide en contra de todos, dejar tirados a los saharauis para que el «demócrata» rey marroquí se salga con la suya. ¿Ha salido la izquierda a manifestarse, al menos por eso? Pues tampoco. Ahí están, cacareando contra la medida, pero sin dimitir, los izquierdistas del gobierno, que no van a perder su magnífico salario por unos cuantos saharauis, y tan a gustito en su sofá con su mantita los izquierdistas que apoyan a este gobierno.
De la democracia a la dictadura no hay más que un paso. Lo hemos visto con el coronavirus, cuando el gobierno, saltándose todas las leyes, nos …
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Gema es el centro de esta historia que transcurre en una Cuba que irá de mal en peor, desde la crisis de Mariel (entre abril y octubre de 1980 más de 125 mil cubanos salieron por el puerto de Mariel, la mayoría hacia Miami), a la ruina económica tras el derrumbe de la Unión Soviética, soporte económico de la isla, o la crisis de los balseros en 1994 cuando el entonces Presidente de Cuba, Fidel Castro, anuncia que permitiría marcharse del país a cualquier persona que así lo quisiera, provocando así la mayor crisis de balseros conocida en la historia de este continente.
Lo mismo que no interesan los miles de muertos que se llevó por delante la destrucción de Libia por parte de la OTAN, con Francia a la cabeza. Se trataba de acabar con un dictador, y para eso vale todo. Pero lo que hicieron fue destruir completamente un país para quedarse con su petróleo, incluso con su oro. Más de 150.000 millones de euros le fueron robados al pueblo libio que llenaron las arcas de Francia y Estados Unidos. Y todo para cambiar un dictador por otro más afín al interés de los invasores.
La OTAN (Estados Unidos e Inglaterra, el resto son comparsas), se ha ido expandiendo cada vez más hacia el este, incumpliendo los acuerdos internacionales. Los acuerdos de la conferencia de Potsdam en 1945, tras la Segunda Guerra Mundial, estipulaban que el límite para el establecimiento de fuerzas de Estados Unidos estaba en la frontera que separa Polonia y Alemania. Estados Unidos ha superado esta frontera con creces, y Rusia ha tratado de impedirlo, pero no lo ha conseguido.