La batalla por el español en Brasil
Ángela
3-8-2024
Hay noticias que no son de primera página y por lo tanto pasan bastante desapercibidas. Algunos las leen en la prensa, pero la mayoría las desconoce. Ésta, aparentemente, no es tan importante, pero da idea de la pelea que hay entre los países por cosas que parece que no nos afectan, pero que, en realidad, nos afectan mucho.
En 2005, con Lula da Silva como presidente, Brasil declaró obligatoria la enseñanza de español en Secundaria, junto con el inglés; pero en 2017, el que
fuera entonces presidente, Michel Temer (por cierto, acusado de corrupción como Lula da Silva), derogó dicha norma.
En el año 2023, con Lula da Silva, de nuevo, como presidente, en el proyecto de la nueva ley de enseñanza media, el Senado brasileño aprobó otra vez la obligatoriedad del español; en el mes de junio de 2024 la Cámara de los Diputados la ha vuelto a eliminar, siendo Mendonáa Filho, exministro de Educación con Temer, el ponente de la reforma de la escuela secundaria en la Cámara. El tipo no ceja.
¿Qué ha pasado en el transcurso de unos meses, para que una norma aprobada por el Senado la retire la Cámara? Pues lo que ha ocurrido es que Francia, Italia y Alemania han intervenido para evitarla. Y lo que es peor, la Cámara brasileña la ha retirado por la presión de estos países. Según el artículo ¿Por qué la enseñanza del español queda a un lado en Brasil? publicado por CNN Brasil, la embajada francesa en Brasil lideró un movimiento de presión en la Cámara de los Diputados, junto con las representaciones de Italia y Alemania, para la retirada de la obligación española del currículum.
O Globo titula así un artículo similar: “Enseñar español en la educación pública se convierte en una batalla de intereses en Brasil”
¿A qué se debe ésta clara injerencia en las leyes de Brasil? No sé si esto ha ocurrido nunca, que varios países intervengan en las decisiones de un gobierno ¡por un asunto de enseñanza!, ni en ningún otro asunto, de una forma tan descarada.
Hélène Ducret, agregada de cooperación educativa de la embajada de Francia en Brasil, ha sido la abanderada de esta guerra contra el español en las escuelas brasileñas. Aduce que si el español fuera obligatorio en las escuelas brasileñas como segunda lengua las consecuencias «serían tremendas». ¿Tremendas para quién? Desde luego, no para los brasileños, los primeros interesados en la enseñanza del español en las escuelas ya que están rodeados por países hispanohablantes. De hecho, la misma señora Ducret, confiesa que: “El español ya es la opción del 95 % de los brasileños que van a aprender una segunda lengua. Un mandato gubernamental para la educación secundaria sería catastrófico para otras lenguas. Estamos a favor del plurilingüismo», afirmó.

O sea, que los brasileños lo tienen claro. Aprenden español porque les interesa más que cualquier otra lengua, salvo el inglés. Todos sus vecinos hablan español y son muchos vecinos: casi 500 millones de hispanohablantes rodean a Brasil. Casi nada.
Italia que se ha unido a Francia en la guerra contra el español, alega que hay 30 millones de brasileños con ascendencia italiana y que la obligatoriedad del español les quitaría posibilidades de aprender italiano. Absurdo argumento. Hasta ahora ningún brasileño ha pedido el aprendizaje de esta lengua. Alemania por su parte, argumenta que sus intereses comerciales son muy importantes en Brasil y por lo tanto el estudio de esta lengua. Tan absurdo como el anterior. Las transacciones comerciales las realizan en inglés. Pero Francia ¿qué alega? Nada. Brasil no tiene población de ascendencia francesa, y sus intereses comerciales con Francia no son preferentes. Simplemente, lo que interesa a los ciudadanos brasileños no le interesa a Francia. Así de claro.
Pero Brasil no es el único interesado en que sus estudiantes aprendan español. A todos los países hispanoamericanos les interesa. Brasil es la gran potencia en Sudamérica, a todos los países les interesa que la comunicación sea lo más ágil posible. Los intereses económicos son muy importantes, pero también los …


carta de triunfo. Tal alianza alcanza su apogeo cuando la declaración Balfour, que fue uno de los factores subterráneos que decidieron la victoria de la Gran Guerra. Inglaterra prometió a los judíos un hogar permanente en Palestina, promesa que era símbolo de la victoria de los judíos sobre sus enemigos y, ante todo, sobre las tradiciones religiosas del Cristianismo». Y añadía: “Toda la vida inglesa está entretejida con la “Judería”. Nuestras grandes familias están aliadas por matrimonios; nuestras universidades, nuestras leyes, incluso nuestro sistema financiero, y, como factor de mayor importancia, la tradición moral de la sociedad inglesa es inseparable de la potencia financiera judía en el mundo”.
El circuito comenzaba con la producción de opio en la India. Los Sassoon con el apoyo inglés, obligaron a los agricultores a cultivar amapola para la producción de opio. Los cultivadores no salían de la pobreza, ya que recibían una miseria, pero la familia Sassoon se hizo inmensamente rica con la distribución de la droga en China.
Personas muy inteligentes creen en la reencarnación, pero a mí me parece una creencia un poco rara porque de qué te sirve reencarnarte en otra persona si no sabes quién es, ni la persona en la que te has reencarnado sabe nada de ti, no tiene un recuerdo tuyo. Es otra persona con una vida que no tiene nada que ver contigo. Si se trata de purificarte hasta llegar a la perfección, deberías acordarte de lo que has hecho mal para corregir los errores cometidos; si no te acuerdas ¿cómo vas a enmendarte? ¿Qué sentido tiene que yo me pueda reencarnar en un señor de Murcia, pollero para más señas? ¿Qué relación tengo yo con ese señor, murciano, pollero y padre de tres hijos? A lo mejor es del Madrid, ya tendríamos algo en común, pero eso también es común a millones de personas en el mundo. Tampoco tendría sentido si me reencarnara en una soprano australiana, un buzo coreano, una jugadora de fútbol lesbiana, en un astronauta de los que se pasan la vida preparándose para un viaje a la Luna que jamás realizarán, o en un gato siamés, ninguno de ellos sabe nada de mí.
pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Y en su artículo 66.1: “Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado”.
presidente interino del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ha afirmado que «no es en ningún caso admisible propiciar cualquier zona de influencia del Gobierno» sobre los jueces.