Torra y Puigdemont, tanto tonto, tonto tanto

Torra y Puigdemont: tanto tonto, tonto tanto

Ángela

14-12-2018

 

Torra y Puigdemont, el dúo calavera, se van animando; como ven que no les pasa nada, cada día salen con una ocurrencia. Han pasado por todos los modelos de independencia, su fijación; desde Québec a Escocia (por cierto, ninguno la ha conseguido), y ahora toca Eslovenia. Y el resto de los políticos se echan las manos a la cabeza porque en Eslovenia hubo muertos. Pues claro, eso es lo que están esperando desde hace tiempo: muertos, como decía no hace mucho uno de estos tontilocos. Necesitan muertos, al menos uno, para que los países que los apoyan se animen a reconocer inmediatamente la independencia de Cataluña. Al Vaticano y a Alemania les faltó tiempo para reconocer a Eslovenia, ¿por qué? Porque Eslovenia es zona de influencia alemana, y su salida al Adriático, es decir, el Mediterráneo. En cuanto al Vaticano, su jefe supremo, el jesuita Francisco, a la pregunta ¿Le preocupa el conflicto entre Catalunya y España? que le hace el periodista Henrique Cymerman, responde:Las independencias de pueblos por secesión es un desmembramiento, a veces muy obvio. Pensemos en la antigua Yugoslavia. Obviamente, hay pueblos con culturas tan diversas que ni con cola se podían pegar. El caso yugoslavo es muy claro, pero yo me pregunto si es tan claro en otros casos, en otros pueblos que hasta ahora han estado juntos. Hay que estudiar caso por caso. Escocia, la Padania, Catalunya. Habrán casos que serán justos y casos que no serán justos, pero la secesión de una nación sin un antecedente de unidad forzosa hay que tomarla con muchas pinzas y analizarla caso por caso”. Respuesta jesuítica, claro. ¿Quién decide si el caso es justo o injusto? Porque para la iglesia ultramontana catalana, toda ella independentista, está claro: la independencia de Cataluña es justa. Y el Papa hasta el momento no les ha llamado la atención. Los independentistas están desatados porque son unos locos, sí, pero también porque piensan que más de un país va a apoyarlos cuando declaren la independencia.

Y mientras, en España seguimos en la desestabilización permanente. Más de treinta años con atentados diarios de ETA, apoyada por la iglesia, porque ya sabemos que ETA nació en los seminarios, que han permitido gobernar a las derecha más rancia, más carca, una extrema derecha racista, supremacista y guerracivilista como la derecha que gobierna en Cataluña. Porque la extrema derecha no ha surgido ahora, la extrema derecha lleva años instalada en España. En el País Vasco y Cataluña. Desde Pujol (el tipo que ha dirigido la red de corrupción más grande de España, superior a la Gürtel y los Ere juntos, que ya es decir, y ahí sigue, sin pisar la cárcel), que decía: «El hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, es un hombre que hace cientos de años pasa hambre y que vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido un poco amplio de la comunidad. (…) constituye la muestra de menos valor social y espiritual de España. (…) es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza numérica llegase a dominar, sin antes haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. Introduciría en ella su mentalidad anárquica y paupérrima, es decir, su falta de mentalidad», pasando por Junqueras que se inventaba que “los catalanes tenemos más proximidad genética con los franceses que con los ‘espanyols’; más con los italianos que con los portugueses; y un poco con los suizos. Mientras que los ‘espanyols’ presentan más proximidad con los portugueses que con los catalanes y muy poca con los franceses”, hasta llegar al botarate de Torra, refiriéndose a los españoles: “Ahora miras a tu país y vuelves a ver hablar a las bestias. Pero son de otro tipo. Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Les repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Les crea urticaria. Les rebota todo lo que no sea español y en castellano. Tienen nombre y apellidos las bestias. Todos conocemos alguna. Abundan las bestias. Viven, mueren y se multiplican…” Esta es la ultraderecha que lleva en el poder más de 50 años en Cataluña, curiosamente siempre apoyada por la extrema izquierda. El independentismo hace extraños (o no tanto) compañeros de cama.

Nos puede parecer ridículo y absurdo todo lo que dice este personajillo llamado Torra (tú sí que tienes un bache en tu ADN, un bache gordo que te pilla todo el cuerpo, miserable) pero un mierda racista, sin ideas, sin cabeza, un malvado como Hitler provocó una guerra en la que murieron millones de personas y llevó a Europa y al mundo entero al desastre. El racista de mierda de Torra quiere llevar a España a una guerra y tiene a la mitad de la población lo suficientemente fanatizada como para conseguirlo. Quieren muertos, sabiendo que no van a ser ellos, claro, que Torra y sus secuaces están bien protegidos. Los muertos serán otros y de esas muertes se aprovecharán ellos. Así es la vida.

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