Pedro Izquierdo

Ángela

15-9-2023

¿Qué tiene la poesía?

¿Sabe el poeta cuando se pone a escribir que nos va a emocionar?, ¿busca las palabras sabiendo que nos van a doler?, ¿crea las imágenes sabiendo que nos van a hacer llorar? O reír. O enojarnos. Desconozco el proceso por el cual un hombre, una mujer, se sientan en la soledad de su casa y lo que escriben lo sentimos como propio. Sus sentimientos son los nuestros, o todo lo contrario a los nuestros, pero en ambos casos nos hacen reflexionar sobre la vida, la muerte, el amor…sobre lo fundamental del hombre.

Después de 10 años publicando poemas, muchos de ellos desconocidos para mí, sigo sin comprender cómo eso que escribe el poeta me puede emocionar tanto.

El poema con el que comenzó esta página, mi poema preferido (es un decir), Amor constante más allá de la muerte, es un maravilloso poema de Quevedo, pero sus últimos versos, me conmueven siempre que lo leo:

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Pocas veces he sentido tan profundamente la soledad, como con el poema de Félix Francisco Casanova A veces, cuando la noche me aprisiona. Si la soledad siempre pesa, ver a un joven, casi un niño, tan solo, duele. Los dos últimos versos, conclusión de los anteriores, me hacen llorar


Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.

 

Soledad tan profunda como la de Luis Rosales en Porque todo es igual y tú lo sabes. En este fragmento de la llegada a la casa nos lo imaginamos encogido, …

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Pedro Izquierdo

23-4-2021

Nos habéis borrado el rostro cubriéndolo

Nos habéis borrado el rostro cubriéndolo,
habéis inoculado el miedo como un veneno
envuelto en una suave brisa.
Nos habéis quitado el aire
y ahora respiramos asustados.
Habéis plantado la semilla de la duda
y su fruto ha sido la desconfianza.
Nos habéis robado los besos
y nos habéis hecho temer los abrazos.
Habéis desviado nuestros pasos,
nos habéis hecho caminar separados,
y en esa distancia, habéis esparcido la niebla.
Temblamos por el fututo de nuestros hijos,
y seguiremos trémulos.
Nos habéis separado de nuestros padres,
de nuestros hijos, habéis marcado
el calendario de nuestros breves encuentros,
y en nuestros relojes, las finas manillas,
se han convertido en signos de interrogación.

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Pedro Izquierdo

Ser otro

Si pudiera ser otro
Si pudiera hablaros en la calma,
Transmitiros mi amor con sosiego,
Sin que mis impulsos devoren
Todo aquello que amo.

Si pudiera mirar al espejo
Y no ver a ese otro
Que me lleva al infierno
Y me transforma con el fuego
Imprevisible de la ira.

Si pudiera volar,
Y estrellarme en tu cuerpo
Hasta perder el sentido
Y despertar en tus senos
Sin acordarme de mi, y ser otro.

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Pedro Izquierdo

8-9-2017

A  NUESTRO  GATO  NEGRO

No paro de pensar en vosotros,
mientras escribo, las lágrimas empañan mis gafas.
Aunque no sea un gran poema,
sé que lloraremos todos al recordar nuestra desdicha.
Era imposible no escribir, lo siento.

Cuando piensas, sin saber qué puedes hacer,
es cuando se muestra la impotencia.

La impotencia es ese hielo que congela los actos
mientras tu cabeza no para de pensar,
incapaz de obtener una respuesta.

Derramasteis el cariño con la palma de la mano,
acariciando ese negro pelo siempre agradecido.

Nunca tuvieron mejor compañía que vuestra bondad,
(ahora injustamente ultrajada),
esos grandes ojos, tristes y amarillos.

Estábamos tan juntos este verano
que su felicidad paseaba por los pasillos
tímida y lentamente como si el tiempo se parara,
con ese arnés rojo que tú le pusiste
y que a veces, engañándonos,
se escondía entre su largo pelo.

Sé que al entrar, mirareis al sillón donde él se tumbaba.

Sé que buscaréis por los rincones esperando su mirada.

Sé que querríais oír su particular maullar,
aunque ese ruido rompiera el silencio de la noche
y al final os despertara.

No maullaba como un gato, eran sonidos del alma.

Nunca olvidaré como esperaba paciente,
y cuando yo me tumbaba, saltaba sobre mi pecho
pidíendome  las caricias, con su cabeza en mi mano,
antes que yo me marchara.
Movía de felicidad su cola, como un ángel mueve sus alas.

Sé que ahora no hay consuelo.
Dicen que el tiempo lo borra todo,
es posible,
¿pero cuantas cicatrices debilitan nuestra alma?
¿pero con cuantos desgarros las arterías se desangran?.

No le olvidaré jamás, y aunque el tiempo borre todo,
nunca  se me borrará su cara.

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Pedro Izquierdo

17-7-2017

A esos y aquellos

A todos esos, entre los que me encuentro,
que necesitan la poesía para sentirse alguien,
y serían nadie sin sus versos.

A esos poetas menores que nadie conoce,
ni necesitan que se les conozca, porque solo
tienen la necesidad de crear sus versos.

A esas personas que día a día rellenan
una libreta secreta, que nunca verá la luz,
y darían su vida por no perderla.

A esos que sin ser grandes poetas (reconocidos)
ponen la misma ilusión (o más que aquellos), en
lo que escriben, porque lo necesitan más
para no sentirse hombres grises, en oficinas grises.

A aquellos que buscan palabras y metáforas
esperando que llegue el poema que les
consuele el alma, que es donde la poesía
se siente como en casa.

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LA POESIA VIENE CUANDO ELLA QUIERE

Pedro Izquierdo

16-12-2016

 

Hacía ya tiempo que había pensado que tenía que escribir, que un buen día se pondría a ello.
Estaba indeciso si tenía que escribir novela o poesía, por una parte pensaba que si escribía novela debería emplear mucho tiempo y no lo tenía.
Claro que también podría escribir relato corto o cuentos, y se acordó de Carver que escribía sus relatos en las cafeterías cuando le sobraba tiempo y había leído (según él), que escribía relatos porque escribir una gran novela necesitaba de una preparación previa y mucho tiempo.
La manera de escribir de Carver le parecía sencilla y hasta él podría aproximarse a ese tipo de prosa que no contaba grandes historias, y por otra parte casi nunca tenía un gran final.
Por fin pensó que escribir poesía sería más fácil ya que podría levantarse una hora antes de ir  a trabajar, y luego si tenía algún rato continuar escribiendo. Al fin y al cabo podría determinar la longitud del texto y con cuatro o cinco ideas sencillas hacer un poema.
Había estado leyendo hacía unos días a un conocido poeta que decía que la poesía venía cuando menos te la esperas, y que sólo cuando ella quiere aparece y el poeta tiene que resignarse a acatar sus decisiones. Si ella no venía de nada servía esforzarse.
Esto le animó aún más y no le pareció un gran esfuerzo. No le dijo nada a su mujer, pero había decidido levantarse a la mañana siguiente una hora antes de ir a trabajar y ponerse a escribir.
A la mañana siguiente se levantó como había previsto, se dirigió a la cocina y preparó una cafetera con un café que le había traído un amigo de Colombia.
Entró en el salón y cogió de la librería una libreta no muy gruesa  y un bolígrafo, se dirigió a una terraza anexa que habían cerrado no hacía mucho con cristales, donde el sol calentaba incluso en los días fríos de invierno.
Abrió la puerta de la terraza y colocó en una esquina una mesa de madera y una silla. Dejó la libreta y el bolígrafo encima de la mesa y se sentó a esperar.

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Pedro Izquierdo

3-3-2016

No me importa

No me importa
quemarme encima de tu cuerpo
como una llama,
si mis cenizas se esparcen
donde tú duermes.

No me importa
ahogarme en la saliva
de tu boca,
si es en un beso tuyo
donde muero.

 No me importa
hundirme en los océanos
de tus ojos pardos,
si después de muerto
me quedo flotando en tus pupilas.

 No me importa
subir a los cielos
o bajar a los infiernos,
si tus brazos son la mortaja
con que me envuelven.

No me importa
morir de cualquier forma
en tan sólo un minuto
si en ese minuto, tú,
aún me amas

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