Pedro Izquierdo
Cuando Estemos Viejos y Cansados
Cuando estemos viejos y cansados,
Tú cogerás un libro, como siempre,
Frente al fuego que siempre habías querido,
Y allí, con los leños encendidos,
Una lágrima caprichosa
Caerá en algunas letras sorprendidas,
Y levantarás la cabeza pensando
A qué recuerdo corresponde.
Con una sonrisa indefinida,
Volverás a tu libro ensimismada,
Sin darte cuenta que te miro.
Un rato después,
Mirarás una foto en la pared,
Para preguntarme
en qué lugar estábamos entonces,
Yo con los hombros encogidos,
Te diré un lugar equivocado,
Y moverás la cabeza sonriendo,
Y me dirás el sitio en forma de reproche.
Me preguntaré si te he querido,
O si te he querido suficiente,
Porque en eso del amor no hay medidas,
Y recordaré que alguna vez te quise
Como nunca nadie te ha querido.
Cuando estemos viejos y cansados,
De pronto pensaré qué hubiera sido,
Qué hubiera sido de mí,
sin tu consuelo.
