LA GRAN HAMBRUNA ¿Genocidio inglés en Irlanda?
Ángela
1-11-2018
Para entender el desastre producido en Irlanda en 1845 hay que conocer la situación en la que se encontraban los irlandeses católicos tras la anexión de Irlanda por parte de Inglaterra en 1171. Las rebeliones fueron constantes. En el s.XVI, Enrique VIII, que impone la religión anglicana es el primero en declararse rey de Irlanda. Con él comienzan a llegar colonos ingleses a Irlanda. La religión se convierte para los irlandeses en una forma de resistencia. En esta época las rebeliones se sucedieron y la represión fue brutal. Cronwell ordenó la confiscación de tierras y otros bienes de los irlandeses que pasaron a manos de colonos ingleses. Los irlandeses fueron deportados masivamente a Australia y Nueva Zelanda. Se calcula que murió un tercio de la población en esa época.
En 1695 la Ley Popery, además de otros impedimentos, prohibía a los católicos irlandeses poseer tierras y educar a sus hijos en la religión católica. Los irlandeses no podían comprar propiedades en su propio país.
La gran hambruna que sufrió Irlanda de 1845 a 1849 acabó con la vida de más de un millón de irlandeses católicos y la emigración de otro millón; curiosamente los protestantes no se vieron afectados. El desastre demográfico fue tan grande que Irlanda a día de hoy no ha recuperado la población que tenía en 1841, fecha del último censo antes de la gran hambruna. La pregunta es: ¿fue un desastre natural el que provocó esta catástrofe?, como dicen los dirigentes británicos, ¿o fue provocado?
El escarabajo de la patata, «phytophthora infestans» se propagó desde América y llegó a Europa en 1844 en forma de epidemia. Escocia, Inglaterra, Finlandia se vieron muy afectados, pero en ninguno de estos países provocó un desastre tan descomunal como en Irlanda. Hubo hambre, pero no millones de muertos de hambre.
La explicación no es la patata. La patata la traen a Europa los españoles en el s.XVI y se convierte en parte de la dieta habitual en toda Europa por su facilidad de adaptación. Centrándonos en Irlanda, la alimentación tradicional antes de la patata eran los cereales, carne, lácteos, verduras, frutas, así es que cuando se perdió la cosecha de la patata la supervivencia estaría garantizada con estos alimentos. El problema es que tanto los cereales como el ganado salían diariamente de los puertos irlandeses en dirección a Inglaterra en grandes cantidades. Las exportaciones de alimentos aumentaron de 40 a 70 …







En la década de 1960 muchos trabajadores de los barrios de la periferia de Madrid pasaban las vacaciones en la Estación de Santa María de la Alameda. Llegaban en tren, pues muy pocos tenían coche, y plantaban sus tiendas de campaña al lado del río Cofio. No había que pagar nada, Las mujeres se quedaban con los niños y los hombres volvían los fines de semana. Con el tiempo algunos se hicieron sus casitas que construyeron en parcelas muy baratas, incluso regaladas. Cuando prohibieron la acampada libre, esa migración veraniega desapareció. En una de estas humildes casitas con un pequeño jardín hay una placa que indica que allí había vivido Amapola, la hija de “el ángel Rojo”. El ángel rojo se llamaba en realidad Melchor Rodríguez García, el Schindler español. Cuento esta pequeña historia porque una vez más, y son muchas, se utilizan la calumnia y la difamación para intentar destruir a las personas. Lo explica su bisnieto Rubén Buren: “Según muchos de la izquierda mi familia vivía de los millones que se había quedado Melchor, entre lo robado y lo pagado por Franco. Claro, mi bisabuela vendiendo tabaco y caramelos en una carretilla ambulante a la puerta del Metro de Tirso de Molina y mi abuela Amapola con tres hijos, su marido, su madre, en un piso de 30 metros en la calle del Amparo, mientras Melchor cumplía pena de muerte en el penal de Santa María. Millonarios…”
Huérfano de padre, tuvo que buscarse la vida desde niño con distintos oficios para ayudar a su madre a mantener a la familia e intentar sobrevivir en una situación de extrema pobreza. Se hizo novillero y desde su Sevilla natal salió para torear por esas plazas de dios, hasta que una grave cornada lo alejó del mundo del toreo, y lo acercó a Madrid donde comenzó a trabajar como chapista y enseguida pasó a militar en la CNT y luego en la FAI. Por motivo de su militancia fue detenido tantas veces que lo llamaban el Decano de la Modelo. Encarcelado más de una treintena de veces en la dictadura de Primo de Rivera y la II República, por delitos de imprenta y orden público, nunca por delitos de sangre, la atención a los presos fue una constante en su vida.