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Vicente Aleixandre

(26 de abril de 1898, Sevilla-14 de diciembre de 1984, Madrid)

Vicente Aleixandre

 

 

 

 

 

 

 

 

La hermanilla

Tenía la naricilla respingona, y era menuda.
¡Cómo le gustaba correr por la arena! Y se metía en el agua,
y nunca se asustaba.
Flotaba allí como si aquel hubiera sido siempre su natural elemento.
Como si las olas la hubieran acercado a la orilla,
trayéndola desde lejos, inocente en la espuma,
con los ojos abiertos bajo la luz.

Rodaba luego con la onda sobre la arena y se reía,
risa de niña en la risa del mar,
y se ponía de pie, mojada, pequeñísima,
como recién salida de las valvas de nácar,
y se adentraba en la tierra,
como un préstamo de las olas.

¿Te acuerdas?
Cuéntame lo que hay allí en el fondo del mar.
Dime, dime, yo le pedía.
No recordaba nada.
Y riendo se metía otra vez en el agua
y se tendía sumisamente sobre las olas.

(Historia del corazón. La mirada infantil.)

 

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Johnny Cash

JohnnyCash

 

 

Johnny Cash tiene una colección de canciones extraordinarias, como The Man Comes Around, o  One, entre otras muchas, pero aunque esta no es de él (es de Nine Inch Nails) la canta de tal manera, que conmueve como no podría hacerlo nadie. (Ángela, 3-3-2017)

 

 

 

 

Hurt

I hurt myself today
To see if I still feel
I focus on the pain
The only thing that’s real
The needle tears a hole
The old familiar sting …

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Un nuevo Dreyfus, Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11-M?

Documental dirigido y autoproducido por Cyrille Martin

CyrilleMartin

Ángela

3-3-2017

Tras el atentado del 11M no he dejado de preguntarme por qué el anarquismo, sobre todo el español, no ha denunciado la manipulación en la investigación del atentado que costó la vida a 192 conciudadanos. Y me refiero a los anarquistas porque ellos saben muy bien lo que son los atentados de falsa bandera. Por poner un ejemplo entre muchos, los atentados en Italia, empezando por el de la de Piazza Fontana en Milán. El 12 de diciembre de 1969 explotó a las 16h37 una bomba en el Banco de Agricultura de Milán ubicado en dicha plaza, matando a 16 personas e hiriendo a 88 (unos días antes se encontró en el Banco Comercial Italiano un maletín que contenía otra bomba que no llegó a explotar). Veinte minutos más tarde, en Roma, se produjo otra explosión en el Banco Nacional del Trabajo, en el que 16 personas resultaron heridas. Ese mismo día estallaron dos nuevos artefactos que produjeron cuatro heridos. Inmediatamente se responsabilizó de los atentados a grupos anarquistas. Tras varias detenciones se acusó a uno de estos anarquistas Pietro Valpreda y al que consideran su cómplice, Giusepe Pinelli, que resultó muerto tras lanzarlo desde una ventana cuando lo estaban interrogando. Valpreda sufrió un brutal linchamiento mediático. Tras más de tres años de cárcel fue absuelto.
La investigación condujo a grupos de la extrema derecha y sobre todo a la Oficina del Contraespionaje italiano (S.I.O) con la participación e implicación de los fascistas Mario Merlino y Stefano Delle Chiaie.
Con estos atentados comienza la llamada “estrategia de la tensión” de la que habla el profesor suizo Daniele Ganser en la parte final del documental que  sugiere la posibilidad de la intervención de los “ejércitos secretos” de la OTAN en los atentados.
Por fin, un anarquista, activista anti-OTAN, Cyrille Martin, se ha interesado por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid  y ha realizado un documental en el que basándose en el sumario y en las declaraciones de los acusados en el propio juicio, pone de manifiesto las irregularidades del mismo y la manipulación de la pruebas llevadas a cabo.

JamalZougamNo hay nada nuevo en el documental, incluso faltan cosas. Sobre los atentados se han escrito varios libros, pero como dice Fernando Múgica (fallecido hace poco y al que hicimos un pequeño homenaje por su valentía que puedes ver en nuestra sección de personajes), “nadie lee nada”, por eso es tan interesante este documental, porque Cyrille Martin pone en imágenes el resultado de sus investigaciones y lo hace de forma muy clara, siguiendo paso a paso el proceso desde el mismo momento del atentado. Y no es fácil, porque la destrucción de pruebas (los trenes fueron desmantelados dos días después del atentado, cuando trenes accidentados en otras ocasiones se han mantenido durante años hasta la realización del juicio), la no realización de otras (a los acusados como autores directos del atentado, todos ellos muertos en el piso que explotó en Leganés, no se les realizó autopsia), la imposibilidad de determinar el tipo de explosivo (primero Tytadine, luego Goma Eco, uno de los testigos del juicio habla de explosivo militar…), y otros muchos desaguisados, son difíciles de explicar.

Cyrille Martin se centra en la figura de Jamal Zougham que lleva 12 años en la cárcel, en celda de aislamiento, acusado y sentenciado como único autor de la masacre, sin pruebas fehacientes de su participación, al que considera un chivo expiatorio, por eso se pregunta si es un nuevo caso Dreyfus, militar francés judío acusado  en un caso de espionaje de Alemania a Francia a finales del siglo XIX.
Cada uno podrá sacar su conclusión tras la visión de la película, pero no creo que deje a nadie indiferente.

 

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Alfonsina Storni

(29 de mayo de 1892,Sala Capriasca, Suiza – 25 de octubre de 1938, Mar del Plata, Argentina)

AlfonsinaStorni

 

 

 

 

 

 

 

 

Tú me quieres blanca

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.

Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes …

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Están muertos pero aún no lo saben

Alejandra C.

24-2-2017

Cuando lo veo marcharse tan ufano, casi me da pena. Me ha venido a la cabeza la frase tan manida de las películas de serie B: está muerto pero aún no lo sabe.

Hemos tenido un encontronazo por un asunto bastante nimio. Al salir de la M-30 me he encontrado con el semáforo en rojo. Como me daba el sol de frente no me he dado cuenta de que el semáforo estaba en verde para los que giramos a la derecha. El tipo de la furgoneta ha empezado a pitar; al principio no pensaba que fuera conmigo, cuando al fin me he dado cuenta le he pedido disculpas con un gesto pero el semáforo ya se había puesto en rojo. El tipo ha seguido pitando sin parar en ningún momento. Por fin se ha puesto el semáforo en verde y he arrancado, y él detrás de mí. Se me ha pegado al coche y ha empezado a perseguirme. En su persecución me ha ido empujando a la derecha hasta tal punto que he rozado varios coches aparcados hasta que he podido parar. El tío se ha bajado y directamente me ha sacado del coche, me ha pegado un puñetazo en la cara y me ha tirado al suelo. Gilipollas, eres gilipollas, me gritaba. Se ha montado de nuevo en su furgoneta y se ha largado. Me he levantado como he podido y me he quedado mirándolo. Me temblaban las piernas. He cogido la matrícula, aunque no lo voy a denunciar. Para qué, si ya está muerto.

¿Cómo puedo estar tan segura de eso? Porque no es la primera vez que me ocurre algo así.

No hace ni un año, también por un asunto de tráfico, me vi involucrada en una situación muy violenta.

Cruzando por un paso de peatones, un Mercedes venía a tal velocidad que le hice un gesto con las manos como diciendo “más despacio, más despacio”. El tipo frenó en seco, porque si no me atropella. Bajó la ventanilla del copiloto y yo me acerqué pensando que me iba a pedir disculpas, pero no, lo primero que dijo fue “qué dices tú, gilipollas” ¿Encima de que casi me atropellas me insultas, imbécil? Cogió del asiento del copiloto una especie de bolígrafo grande negro (cuando fui a denunciarlo la policía me dijo que era un kubotán, un arma prohibida. Se lo habían requisado) y cogiéndolo a modo de puñal me dijo: “Te voy a meter esto por un ojo”. Estás loco, loco, le grité y me di la vuelta para seguir mi camino. Arrancó bruscamente, cruzó la calzada y se subió a la acera, se bajó y se tiró sobre mí lanzándome puñetazos. Alguien avisó a la policía y al SAMUR. De allí me fui directamente a la comisaría a denunciar a ese miserable. A los dos meses más o menos llegó la citación para el juicio en unos quince días. Tres días antes de la fecha prevista recibo una carta del juzgado en la que se me informa de que se anulaba el juicio porque el tipo había fallecido unos días antes. Fue muy chocante, la verdad.

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Pablo García Baena

(29 de junio de 1923, Córdoba)

PabloGarciaBaena

 

 

 

 

 

 

 

Elegía

Me envuelvo en tu recuerdo
como en nieblas secretas que me apartan del mundo.
En la calle sonrío al amigo que pasa,
y nadie,
nunca nadie
adivinó mi muerte bajo aquella sonrisa
ni el frío sin consuelo de mis ojos que ciegan
pidiendo de los tuyos más desdén,
más veneno.
Ahora que la tarde se derrumba en las sombras,
y que el libro de versos resbala por mis manos,
ahora que la lluvia llora por los cristales
de mi ventana,
y llanto va a caer de mis ojos,
antes de que una mano encienda la dorada …

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Eric Clapton

(Ripley, Surrey, Inglaterra, 30 de marzo de 1945)

claptone

 

No tengo mucho que decir de uno de los grandes de la música. Simplemente que es un placer encontrar un rato y sentarse a escuchar una de sus maravillosas canciones. Me he decidido por Layla pero también podría haber elegido Tears in Heaven o Wonderful Tonight y muchas más. Os animo a continuar con ellas. (Ángela, 10-2-2017)

 

 

 

Layla

What’ll you do when you get lonely
And nobody’s waiting by your side?
You’ve been running and hiding much too long.
You know it’s just your foolish pride.

Layla, you’ve got me on my knees.
Layla, I’m begging, darling please.
Layla, darling won’t you ease my worried mind.

I tried to give you consolation
When your old man had let you down. …

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Teresa Campos
(Managua, Nicaragua)

terecampos

 

 

 

 

 

 

La noche

Aparece la noche
llega desde el otro lado de las sombras
entra muda por la ventana del comedor
de la vieja casa
deja caer una finura negra
que cierra los ojos de las lámparas
y languidece el tiempo de los relojes
En el chinero, mausoleo de eventos familiares,
junto a la loza, el pichel con su ofrecida boca
parece lanzarle un beso.
La penumbra se acomoda junto a la costra de tristeza
acumulada en la llanura blanca de los platos
e inunda de negro el hospitalario corazón …

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El corredor

Antonio Moreno del Camino

3-2-2017

 

Espero haberlos despistado, porque ya no puedo más. Estoy asfixiado. Ellos también, pero son más y van armados. Y algo más importante: saben por qué corren. Yo no lo sé. O lo sé a medias. Sólo sé que si no hubiera echado a correr ya hace rato que estaría muerto. ¿Pero, por qué? El azar, el puro azar. Estaba dónde no debía estar y he visto, lo que no debía haber visto.

Por suerte soy un corredor nato. Desde que tengo uso de razón estoy corriendo. Primero huyendo de la correa de mi padre. Cada vez que venía borracho, y era un día sí y otro también, nos atizaba a mi madre y a mí. Pobre mujer, trabajando todo el día para encontrarse por la noche con ese criminal. Corría todo lo que podía, pero si no me alcanzaba en el momento, venía a buscarme cuando estaba durmiendo y se liaba a puñetazos conmigo loco de ira por no haber podido alcanzarme; hasta la noche en que conseguí zafarme de él y en la persecución salió rodando por las escaleras y se dio tal hostia que se dejó los sesos en el suelo. Maldito hijoputa.

Seguí corriendo en el instituto cuando la banda de los 5 mierdas (se hacían llamar Los matones), me perseguían para hacerme todo tipo de perrerías. No era la única víctima. A mi amigo Luis también lo putearon todo lo que quisieron. En una ocasión lo desnudaron a la salida de clase y tuvo que ir casa escondiéndose en todos los portales. Nos hicieron de todo, los cabrones, ni acordarme quiero. Y el más cabrón de todos, Esteban, el jefecillo de la banda, tiene las narices de querer contactar conmigo para recordar viejos tiempos. Le había hecho mucha ilusión encontrarme en Twiter. Si salgo de esta creo que voy a aceptar vernos un rato. Sólo para matarlo, prometo no hacerle daño.
Corría tanto que me escogieron en el Instituto para distintos concursos de 100 metros. La velocidad era lo mío. Algún trofeo conseguí.

No pude seguir en el atletismo porque tenía que trabajar para mantener a la familia. El hijoputa había muerto y bien muerto estaba, pero aunque ganaba poco porque lo despedían de todos los trabajos, al menos comíamos.

Pero ahí no acabaron mis carreras. Conseguí un trabajo de mierda repartiendo propaganda; como era tan rápido y acababa pronto me matriculé en la Facultad de Derecho. Horario de tarde. Corría como un loco para coger autobuses, metro o lo que hiciera falta dependiendo de donde me encontrara repartiendo para llegar a clase. Cambié varias veces de trabajo, un taller de coches, reponiendo productos en un hipermercado por las noches. Todos igual de mierdas. No se me dieron mal los estudios. No era el mejor alumno pero conseguí terminar.

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