Ángela

18-2-2022

Eugenesia infantil

En 2012 salió publicado en Journal of Medical Ethics, un artículo firmado por Alberto Giubilini de la facultad de Filosofía de Milán (Italia) y Francesca Minerva, de la de Melbourne (Australia), en el que decían esto: “Si criterios como los costos (sociales, psicológicos, económicos) para los padres potenciales son razones suficientemente buenas para tener un aborto incluso cuando el feto está sano; si el estado moral del recién nacido es el mismo que el del feto; y si ninguno tiene algún valor moral en virtud de ser una persona potencial; entonces las mismas razones que justifican el aborto también deberían justificar el asesinato de la persona potencial cuando se encuentra en la etapa de recién nacido”. Es decir, que como un recién nacido no es capaz de valerse por sí mismo, y como “el estado moral del recién nacido es el mismo que el del feto”, o sea, ninguno, según ellos, se puede matar a un recién nacido. Y añaden: «El aborto posparto debería ser permisible en todos los casos en los que lo es el aborto. Incluso aunque el niño no presente ninguna discapacidad». Estos amorales utilizan el eufemismo “aborto posparto” en lugar de asesinato.

Al escándalo que se organizó con la publicación de este artículo, respondieron los autores que iba dirigido a “especialistas”, no a la gente del común. Claro, es que la gente normal y corriente no entendemos nada.

Posteriormente, en diciembre de 2014, Udo Schuklenk, profesor de Filosofía y especialista en bioética de la Queen’s University de Ontario, Canadá, en un artículo publicado en Journal of Thoracic and Cardiovascular Surgery, explicaba que matar a recién nacidos con discapacidad «sería moralmente aceptable, aunque aún sea ilegal en Canadá”, y que «los padres deberían ser capaces de decidir libremente sobre lo que equivaldría al aborto postnatal». Seguimos con el eufemismo, para que parezca que no dicen la barbaridad que dicen.

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