Reinaldo Arenas

Manuel García

Manuel García (Huéscar, Granada, 1966) poeta, escritor, crítico, encuadernador, editor es, además profesor  de Lengua y Literatura Castellanas.

 

Los manuscritos no arden (II)

7 de diciembre de 1990

Suicidio de Reinaldo Arenas en Nueva York

 

                                                      Cuba será libre. Yo ya lo soy

                                                      Carta de despedida

Pinga morronga manigueta bulto
trusa miembro viril picha panocha
morcilla y abultada portañuela
pingazo de divina proporción.

El precio que pagaste por ser libre
fue escribir tantas veces tu novela,
tantas como quemada o entregada
fuera a la policía por amantes,
amigos y parientes,
cárcel censura miedo envidia celos
y campos de trabajo y delación.

Pájaro loca macharrán singante
sarasa joto maricón jabao
santa marica flora y bugarrón.

Debías elegir entre tu vida
y aquella de los otros. Y elegiste
no la vida que otros te quisieron,
no aparentar lo que ellos querían verte,
no escribir de mentira y promisión.

Fueron los nombres de tus delatores
Tatica Eva Felipe y Orfelina
Aurelito Cortés y Coco Salas
Fifo Fidel Raúl su puta madre …

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Ángela

15-9-2023

¿Qué tiene la poesía?

¿Sabe el poeta cuando se pone a escribir que nos va a emocionar?, ¿busca las palabras sabiendo que nos van a doler?, ¿crea las imágenes sabiendo que nos van a hacer llorar? O reír. O enojarnos. Desconozco el proceso por el cual un hombre, una mujer, se sientan en la soledad de su casa y lo que escriben lo sentimos como propio. Sus sentimientos son los nuestros, o todo lo contrario a los nuestros, pero en ambos casos nos hacen reflexionar sobre la vida, la muerte, el amor…sobre lo fundamental del hombre.

Después de 10 años publicando poemas, muchos de ellos desconocidos para mí, sigo sin comprender cómo eso que escribe el poeta me puede emocionar tanto.

El poema con el que comenzó esta página, mi poema preferido (es un decir), Amor constante más allá de la muerte, es un maravilloso poema de Quevedo, pero sus últimos versos, me conmueven siempre que lo leo:

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Pocas veces he sentido tan profundamente la soledad, como con el poema de Félix Francisco Casanova A veces, cuando la noche me aprisiona. Si la soledad siempre pesa, ver a un joven, casi un niño, tan solo, duele. Los dos últimos versos, conclusión de los anteriores, me hacen llorar


Y cuando el hielo de la soledad
me ha desvenado, los barrenderos moros
canturrean tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el teléfono
y le susurro sin usar monedas.

 

Soledad tan profunda como la de Luis Rosales en Porque todo es igual y tú lo sabes. En este fragmento de la llegada a la casa nos lo imaginamos encogido, …

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Reinaldo Arenas

(Aguas Claras, Oriente, Cuba, 16 de julio de 1943 – Nueva York, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1990)

arenas

 

 

 

 

 

 

 

De modo que Cervantes era manco

De modo que Cervantes era manco;

sordo, Beethoven; Villon, ladrón;

Góngora de tan loco andaba en zanco.

¿Y Proust? Desde luego, maricón.

Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,

y Virginia se suprimió de un zambullón,

Lautrémont murió aterido en algún banco.

Ay de mí, también Shakespeare era maricón.

También Leonardo y Federico García,

Whitman, Miguel Ángel y Petronio,

Gide, Genet y Visconti, las fatales.

Ésta es, señores, la breve biografía

(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)

de quienes son del arte sólidos puntales.

(La Habana, 1971)

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