Bertolt Brecht

(10 de febrero de 1898, Augsburgo, Alemania-14 de agosto de 1956, Berlín Este)

 

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Recuerdo de María A

Fue un día del azul septiembre cuando,
bajo la sombra de un ciruelo joven,
tuve a mi pálido amor entre los brazos,
como se tiene a un sueño calmo y dulce.

Y en el hermoso cielo de verano,
sobre nosotros, contemplé una nube.
Era una nube altísima, muy blanca.
Cuando volví a mirarla, ya no estaba.

Pasaron, desde entonces,
muchas lunas navegando despacio por el cielo.
A los ciruelos les llegó la tala.
Me preguntas: «¿Qué fue de aquel amor?»

Debo decirte que ya no lo recuerdo,
y, sin embargo, entiendo lo que dices.
Pero ya no me acuerdo de su cara
y sólo sé que, un día, la besé.

Y hasta el beso lo habría ya olvidado
de no haber sido por aquella nube.
No la he olvidado. No la olvidaré:
era muy blanca y alta, y descendía.

Acaso aún florezcan los ciruelos
y mi amor tenga ahora siete hijos.
Pero la nube sólo floreció un instante:
cuando volví a mirar, ya se había hecho viento.

 

(Recomendación de Escarlata Molina)

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Renoir: intimidad

Ángela

04-11-2016

Retratos, paisajes, desnudos, escenas familiares, más de 75 pinturas procedentes de museos y colecciones de todo el mundo en las que Renoir nos introduce en su mundo, un mundo apacible, sereno. La belleza de las pequeñas cosas, de un jardín, de unos amigos disfrutando de una comida junto al río. Vitalidad y armonía. Una exposición que te hace sentir lo maravilloso de la vida.

 

Pierre Auguste Renoir

(Limoges, 1841-Cagnes-sur-Mer, 1919)

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Museo Thyssen
Hasta el 22 de enero de 2017

Comisario: Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, la exposición cuenta con el mecenazgo de Japan Tobacco International (JTI) y presenta un recorrido por más de 75 obras del artista francés, procedentes de museos y colecciones de todo el mundo como el Musée Marmottan Monet de París, el Art Institute de Chicago, el Museo Pushkin de Moscú, el J. Paul Getty de Los Ángeles, la National Gallery de Londres o el Metropolitan de Nueva York.

Después del almuerzo, 1879
Óleo sobre lienzo. 100,5 x 81,3 cm.
Städel Museum, Frankfurt

 

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Reinaldo Arenas

(Aguas Claras, Oriente, Cuba, 16 de julio de 1943 – Nueva York, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1990)

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De modo que Cervantes era manco

De modo que Cervantes era manco;

sordo, Beethoven; Villon, ladrón;

Góngora de tan loco andaba en zanco.

¿Y Proust? Desde luego, maricón.

Negrero, sí, fue Don Nicolás Tanco,

y Virginia se suprimió de un zambullón,

Lautrémont murió aterido en algún banco.

Ay de mí, también Shakespeare era maricón.

También Leonardo y Federico García,

Whitman, Miguel Ángel y Petronio,

Gide, Genet y Visconti, las fatales.

Ésta es, señores, la breve biografía

(¡vaya, olvidé mencionar a san Antonio!)

de quienes son del arte sólidos puntales.

(La Habana, 1971)

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EL OFICIO

Daniel

 

Daniel es un ingeniero uruguayo que se dedica a hacer represas para el campo. También es escritor. Nos vimos solamente una vez hace años en Montevideo y me regaló este escrito. No recuerdo su apellido, y bien que lo siento, pero si alguna vez ve aquí su bellísimo relato que sepa que tengo un grandísimo recuerdo de él. (Mariano, 20-10-2016)

 

¿Será un oficio esto?

Conocer la arcilla más fina, la de partículas impalpables, la que sirve para el centro del dique, porque compactada es impermeable, amasarla entre los dedos y la palma de la mano, caminar por la orilla del cañadón, mirando de paso las tarariras que duermen al sol entre los camalotes, buscar un lugar donde las lomas se acerquen al cauce, haciendo cintura, y el valle aguas arriba se ensanche para dar amplitud al lago.

Buscar la tierra que servirá para los taludes de la represa, la gramilla para cubrir la superficie expuesta a la lluvia, o a las corrientes del desagüe, o a las olas que cuando sople el viento Sur golpearán sin pausas.

Construir durante meses el dique, rodeando en la noche el campamento con los tractores y las traíllas para ampararnos del viento, viviendo en la misma tierra que luego será fondo del lago y que se irá llenando de agua y de peces, cuando estemos lejos.

De allí sacarán los agricultores el agua para regar el arroz, el maíz, o los naranjales valle abajo.

Azude es una palabra mora que se usa en el norte para renombrar lo que en otras regiones se llama tajamar.

En los campos de Cerro Largo todavía se le dice hereje al cruel.

Corsario, al milico demasiado entusiasta en las persecuciones.

Real, a la monedita de diez centésimos, así que “gastar un real de prosa», es mantener una breve charla.

Azuderos, nos llamaron a nosotros.

Son voces y sombras de la vieja España que aún habitan las casonas perdidas en el campo.

En la ciudad, algunas noches de invierno y temporal me despiertan los truenos, miro desde mi ventana, la lluvia que golpea el hormigón y corre como si disolviera las paredes de cemento y pienso en mis represas de tierra y gramilla diseminadas por el país. Y me da miedo por ellas y por mí. Temo que algunas no resistan. Recuerdo cada cuenca, las mansas y apacibles y las turbulentas y traidoras y sé que los arroyos empiezan a desbordarse y arrastran alambradas y animales que no salieron a tiempo, y casi siento pánico porque la lluvia aumenta y tengo tanto a la intemperie. Me levanto sin encender luces, para ver los rayos.

Entonces miro al cielo y sin que nadie me escuche les digo a mis represas que aguanten otro temporal.

Y a dios le pido que afloje un poquito, que no exagere, que no joda, le digo tuteándolo, y vuelvo a acostarme riendo de mi ruego, y abrazo a mi mujer hasta que escampe.

(Uruguay, septiembre 2006)

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UN ARTISTA DEL ALAMBRE

Ángela

20-10-2016

 

Mi padre es un artista del alambre.

Desde que tengo recuerdos, he visto a mi padre arreglar todo lo arregable con alambre. Si se estropeaba el picaporte de una puerta, quitaba el picaporte y ponía un alambre y a partir de ese momento perdíamos el tiempo quitando y poniendo alambre cada vez que entrábamos o salíamos. Se suponía provisional, pero todos sabíamos que sería eterno. Es eterno. Todavía en la casa del pueblo tenemos alguna puerta con cierre de alambre. Mi padre tiene 92 años, siete hijos, casi treinta nietos y bisnietos, y nadie ha quitado ese alambre y puesto un picaporte.

Es verdad que lo que uno aprende de pequeño no se olvida nunca.

Al principio yo pensaba que era una manía de mi padre; con el tiempo me di cuenta de que lo usaban todos los hombres. Tenía que haber una explicación, y no tardé mucho en encontrarla: no había de nada; mejor dicho: no había dinero para comprar nada.

¿Comprar un picaporte sólo porque no cerraba la puerta? ¿Un grifo porque no conseguías cerrarlo del todo? El dinero hacía falta para cosas más importante, sin ir más lejos, para comprar comida, ropa, los libros del colegio (otro tipo de libros no entró a nuestra casa hasta que mis hermanas empezaron a trabajar en una empresa que tenía biblioteca, pero de esto ya hablamos en otro momento).

Me dice mi padre que también se arreglaba con alambre las esparteñas, el calzado que usaba para ir al campo. Los domingos se ponía zapatillas de lona con la suela de cáñamo, que se hacía él mismo.

Ir a su huerta abandonada (recuerdo lo del número de hijos, nietos, etc.) es un espectáculo de trabajo en alambre. Se podría decir que no hay un solo elemento unido a otro del mismo o distinto tipo que no esté unido con alambre. El cerramiento de la huerta a base de somieres, rejas, palos de todo tipo y tamaño, por supuesto está unido por alambre. La goma de regar está metida en el grifo y atada con alambre para que no se salga cuando abres el grifo. La cisterna tiene no sé que pieza atada con alambre. Sin esa pieza tendríamos que comprar una cisterna nueva, y ¿para qué, si la puso él en su día y funciona perfectamente?

…

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Amado Nervo

(27 de agosto de 1870, Tepic, México-24 de mayo de 1919, Montevideo, Uruguay)

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INMORTALIDAD

No, no fue tan efímera la historia
De nuestro amor: entre los folios tersos
Del libro virginal de tu memoria,
Como pétalo azul está la gloria
Doliente, noble y casta de mis versos.

No puedes olvidarme: te condeno
A un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido
Lo más alto en tu vida, lo más bueno;
Y sólo entre los légamos y el cieno
Surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto
Anochecer, en la alborada rubia,
Y cuando hagas labor en el desierto …

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COVARRUBIAS

Ángela

14-10-2016

Entramos en Covarrubias, en la provincia de Burgos y con ella nos adentramos en la historia de Castilla desde sus orígenes. Esta preciosa villa en la ribera del río Arlanza y en la comarca del mismo nombre, aunque de origen pre-romano, alcanza su esplendor en la Alta Edad Media.
La figura legendaria de Fernán González es fundamental en la historia de Castilla, e inevitablemente en Covarrubias.
Se entra a esta villa medieval por el Arco hacia la plaza de Doña Urraca o Plaza Mayor. Desde ahí llegamos al Torreón de Fernán González o de Doña Urraca del siglo X, y cerca de allí se encuentra la ExColegiata de San Cosme y San Damián del siglo XV. Callejeando por sus estrechas calles, cruzando sus plazas con soportales llegamos a la iglesia de Santo Tomás, del siglo XV.
Las casas conservan la construcción tradicional en adobe y con vigas entramadas, como la Casa de Doña Sancha. Las murallas de los siglos X-XIII rodean la villa.
Aunque en estado ruinoso, no nos podemos perder el Monasterio de San Pedro de Arlanza, a 7 kms. de la villa, considerado la cuna de Castilla.
Como curiosidad podemos ver a las afueras la que dicen es la primera catedral del siglo XXI, la iglesia de San Olav, cuya fealdad nos sorprende en un paraje precioso.

Para más información podéis entrar en la web del Ayuntamiento de Covarrubias

Pinchando en las fotos  las verás a mayor tamaño.

 

 

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ANA PÉREZ CAÑAMARES

(Santa Cruz de Tenerife, 1968)

AnaPerezCanamares

 

 

 

 

 

 

 

HIJO MÍO

Que soy libre, me dicen.
Pero si quisiera tener otro hijo
tendría que llevarlo al Banco de la esquina
porque suya es mi casa.
Mi niño llamaría padre al director
y madre a la cajera
aprendería a andar con una silla de oficinista
dormiría en un cajón del archivador
y yo sólo sería un pariente lejano
que le sonreiría desde mi puesto en la cola.
Me pasaría de vez en cuando con la excusa de ampliar la hipoteca
sólo para ver qué tal me lo crían
cómo le afecta el aire acondicionado
si sabe poner un fax
y si el director le regala un juego de sartenes
por su cumpleaños.

(De La alambrada de mi boca)

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