Francisca Aguirre

(27 de octubre de 1930, Alicante – 13 de abril de 2019, Madrid)

 

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Testigo de excepción

                                A Maribel y Ana

Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.

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Y le tocó la lotería – Capítulo II – días de caza

Dolores del Paso

Capítulo I. Y le tocó la lotería

 

Y así, con la lotería, empezó todo.

Quedaban casi dos meses para terminar las clases, así es que su vida continuó como siempre. Cuando quedaba con las amigas, sobre todo con Eugenia, a veces tenía la tentación de contarles lo ocurrido, pero sabía que no era posible. Nadie podía saber nada. La orden al banco fue tajante: si su nombre aparecía por algún sitio, no solamente se llevaría todo el dinero (ya había traspasado a otros bancos algunos millones), si no que los denunciaría por incumplimiento del secreto bancario. Y nadie mejor que ellos sabía que tenía suficiente dinero para ir a juicio.

La corrección de los exámenes de los alumnos la tuvo entretenida el último mes, cuando por fin terminó se fue a la casa de los abuelos en la sierra. Ya podía pensar tranquilamente en lo que iba a hacer.

La casa estaba en las afueras del pueblo, una casa grande metida casi en el bosque; les separaba un arroyo que incluso en verano llevaba algo de agua. Raro era el verano en el que no corría aunque fuera un hilito de agua. En invierno caía como un torrente. La parcela era grande y la casa quedaba escondida entre los árboles. De pequeña pasaba allí todos los veranos. Venían los primos y los amigos del pueblo y pasaban allí el día entero. Recordaba con emoción aquellos años entre árboles, montes, pájaros y, sobre todo, los amigos. Ya no quedaba ninguno por allí. Todos se habían ido a Madrid; incluso más lejos. Algunos volvían los fines de semana o pasaban allí las vacaciones, pero ya no tenían relación. El pueblo nopasaba de los 200 habitantes en invierno. Demasiado reducido teniendo la gran ciudad a una hora de distancia.

Desde los quince años había vuelto muy poco, sólo algún fin de semana a ver a los abuelos primero y al abuelo cuando se quedó sólo los últimos años. Cuando iba, salía poco de casa. Saludaba a los vecinos pero no mantenía una relación estrecha con nadie.

La casa se mantenía prácticamente como estaba cuando vivían los abuelos. En el transcurso de los años habían realizado arreglos para hacerles la vida más fácil, pero la esencia de la casa se mantenía. La gran cocina, donde se hacía la vida, tenía una mesa rectangular demadera con media docena de sillas alrededor. Allí hacía los deberes acompañada de sus primos, Ángel, Luis y Andrea. Como ella era la mayor, llevaba siempre la voz cantante. Los pequeños hacían lo que ella quería. Salvo a Andrea, hacía años que no los veía. Habían seguido distintos caminos. Luis pasó unos años muy malos con las drogas. Parecía imposible que las pudiera dejar, pero al final, después de mucho dolor y lágrimas consiguió …

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Bruce Springsteen

My Hometown, una canción que en unos pocos versos describe a la perfección lo que significa el hundimiento de una ciudad. Con la ciudad se va un mundo. El mundo de los que la habitan. No hay esperanza, sólo queda la muerte o la huída. El niño que llevaba en el regazo su padre mientras conducía, todavía es joven, le queda la opción de la huída. Su padre como muchos otros, morirá con su ciudad natal.

My Hometown

I was eight years old
And running with a dime in my hand
To the bus stop to pick
Up a paper for my old man
I’d sit on his lap in that big old Buick
And steer as we drove through town
He’d tousle my hair
And say, «son, take a good look around»
This is your hometown
This is your hometown
This is your hometown
This is your hometown»

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Constantino Cavafis

(En griego Κωνσταντίνος Πέτρου Καβάφης)

(Alejandría, Egipto; 29 de abril de 1863 – 29 de abril de 1933)

 

Cavafis

 

 

 

 

 

 

 

Recuerda, cuerpo…

Recuerda, cuerpo, no tan solo cuánto te han amado
no solamente las camas en las que te acostaste,
sino también tantos deseos que por ti
hacían destellar tanto los ojos,
y que temblaban en la voz —y algún
obstáculo casual los anuló.
Ahora que todo ya al pasado pertenece,
parece como si a aquellos deseos
te hubieras entregado —qué destellos,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.

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La Perla de Cadiz

LaperladeCadiz

Antonia Gilabert Vargas (Cádiz, 1925 – 1975), conocida como La Perla de Cádiz, fue una de las grandes voces del flamenco, sobre todo en los cantes por alegrías, bulerías, soleares, tientos, tangos y saetas. Es emocionante escucharla acompañada a la guitarra por Paco Cepero o Manuel Morao, y acompañada a las palmas por su marido Curro la Gamba y Pepín Cabrales, como podéis ver en esta pequeña muestra.

 

 

 

 

Alegrias, con Paco Cepero

Las alegrías, es uno de los palos flamencos más festivos. Su origen se remonta a las cantiñas, antiguos cantes propios de la costa gaditana, más concretamente, de Cádiz y los Puertos. De hecho, las alegrías es uno de los estilos del flamenco más antiguo, del que derivan muchas de las coreografías y ritmos de otros palos.
Las alegrías son un palo flamenco que bebe de varios estilos. Según los flamencólogos, los ritmos de los jaleos, los fandangos, las seguiriyas o las coplas romanceadas, son algunas de las influencias que han configurado ese cante. Sin embargo, es la jota navarro-aragonesa la base fundamental de las alegrías, que echó raíces en la capital gaditana durante la ocupación francesa en la que aragoneses y gaditanos estuvieron hermanados contra el enemigo común.
Cuna del flamenco

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Pedro Sánchez contra los madrileños

Desde mi guarida

Ángela

9-10-2020

 

El gobierno de Pedro Sánchez declara de nuevo el estado de alarma contra Madrid, y sólo contra Madrid. Espero que salgáis a la calle a denunciar el abuso de poder del gobierno contra los madrileños los que hace unos días salisteis a la calle a denunciar al gobierno de la Comunidad por cerrar algunos barrios. ¿Si había agravio comparativo por cerrar algunas zonas de barrios de Madrid y otras no, ahora también existe ese mismo agravio entre unas comunidades y otras, no? Pero no vais a salir, porque sois la voz de vuestro amo. La desgracia de los ciudadanos es que los que pueden, da igual que sean de derechas o de izquierdas, hacen con nosotros lo que les da la gana, aunque sea saltándose las leyes a la torera. Hoy mismo, sin ir más lejos, se han dispuesto los controles de carreteras antes de salir publicado el estado de alarma en el BOE. Eso es ilegal. Una decisión del gobierno de estas características no se puede aplicar hasta que no está publicado en el BOE.

El ataque del gobierno de Pedro Sánchez no es contra el gobierno de la Comunidad de Madrid, es contra los madrileños. Somos los ciudadanos a los que sin previo aviso nos han aplicado un estado de alarma que nos impide la libre circulación. Somos los  madrileños los que sufrimos las consecuencias de los disparates de este gobierno, incapaz de hacer algo por acabar con esta crisis sanitaria y económica. Aunque nos han impuesto el confinamiento más duro y largo de Europa, somos el país con más muertos por número de habitantes; y todavía dicen que lo están haciendo muy bien, y hay gente que se lo cree.

Para tomar una decisión como ésta han esgrimido la situación sanitaria en la que se encuentra la Comunidad por el coronavirus, similar a las de otras comunidades. A día de hoy la incidencia del coronavirus en Madrid se acerca a las 500 y las hospitalizaciones se mantienen estables. Hay comunidades con mayor incidencia pero no se les aplica la misma regla. Madrid es el centro de los ataques de este gobierno dictatorial.

Desde todas las instancias del gobierno se ataca invariablemente a Madrid. Las declaraciones de hoy mismo del ministro con pinta de sepulturero, Salvador Illa, han sido lamentables. Pero no solamente desde el gobierno nacional. El presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ya dijo que Madrid era una “bomba radiactiva vírica” y que «cientos de miles» de madrileños han llevado «la enfermedad» a Castilla-La Mancha. Teniendo en cuenta que cada día vienen a Madrid miles de ciudadanos desde los …

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Antonio Martínez Sarrión

(Albacete, 1939)

AntonioMartinezSarrion

 

 

 

 

 

 

 

Dirección obligatoria

Ahora que voy creciendo,

y el cauterio

disminuyó su paroxismo y un dorado silencio

preñado de inminencias aventó el griterío.

Ahora, ya borrada la sangre que el tornado

dejó por los cegados corredores,

acuciante y en vilo

porque aún escoltado por el miedo,

abro los ojos a la cercanía

de tu sonrisa cómplice, y campanas

de nuevo rescatadas y vencejos

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ZUCCHERO

Me gusta mucho esta versión de Zucchero con Paul Young

Senza una donna

I changed the world,
I changed the world
I changed the world,
I want to change the world
This ain’t the way I spend my mornings, baby
Come stai?
You’ve been with him now you come back, my lady
What’s he like?
I just sit and watch the ocean

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iAbdullah Konushevc

(1958 Pristina, Kosovo)

AbdullahKonushevci

Muy difícil me ha resultado conseguir un poema de un poeta albanés. Hay muy poca poesía traducida al español. El único autor reconocido y publicado es Ismail Kadaré. De hecho, el poema de hoy es una traducción aproximada del original, si alguien consigue una traducción mejor, estaré encantada de cambiarlo. Abdullah Konushevci es un escritor albanés nacido en Kosovo, mayoritariamente de población albanesa. Nació en 1958 en plena de la dictadura instaurada en 1946 en Albania por Enver Hoxa, más estalinista que Stalin. Una dictadura férrea que mantuvo al país aislado y que no terminó hasta su muerte en 1985 aunque había renunciado como Jefe de Estado y de gobierno en 1981. (Ángela, 25-9-2020

 

Sueño…y de pronto Vlora

Una vez, estábamos en otro planeta
donde había pan, leche, carne
Y ninguna milicia.

Los albaneses lo pasaban bien
recostados en la sombra
haciendo cabriolas por las calles
haciendo el amor, maravilloso amor.

Una vez… y de pronto Vlora entra en la habitación
“Papá, otra vez han tirado la puerta,
son las dos de la mañana,
son ellos, cuyo nombre no me atrevo ni a pronunciar”.

 

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