El mundo de las lamentaciones

El mundo de las lamentaciones

Ángela

21-3-2026

México es un gran país con casi 140 millones de personas, la mayoría de las cuales son católicos. Los judíos son 58.876 personas (Censo INEGI 2020).

Teniendo en cuenta estos datos, llama la atención que salga elegida presidente la señora Claudia Sheinbaum, judía de ascendencia asquenazi y sefardita. Los abuelos paternos de Sheinbaum, originarios de Lituania, llegaron a México a principio del s.XX, y los maternos eran judíos sefardíes que migraron de Bulgaria en 1942 (hay quien dice que esos datos son falsos, que Claudia Sheinbaum ni siquiera nació en México).

Tenía más probabilidades Sheinbaum, la lamentos, de que le tocara el gordo de la lotería que llegar a presidente de un país tan enorme como México.

Sólo se entiende si tenemos en cuenta la importancia del lobby judío en el país. “El afamado lobby judío ve por los intereses judíos en el país y por la relación con Israel. (El Heraldo).

Claudia Sheinbaum, la pasmada, está empeñada en que España pida perdón por la conquista de México.

Siendo judía, es de especial importancia para ella mostrar su odio a España y al catolicismo. Los judíos ni olvidan ni perdonan y siguen erre que erre con su expulsión de Sefarad, como si España hubiera sido el único país que los expulsó. No fue el primero ni el último.

Quizás ese odio de los dirigentes judíos se deba a la pena con la que los sefardíes abandonaron España, una tierra a la que amaban y de la que sus descendientes recuerdan, después de cinco siglos, su lengua, sus canciones y añoran su forma de vivir.

La Leyenda Negra comenzó con ellos.

La expulsión de los judíos es uno de los temas fundamentales  en la creación de la Leyenda Negra. Los Reyes Católicos ordenaron la expulsión de los judíos el 31 de marzo de 1492 en Granada. Los judíos tenían un plazo de cuatro meses para abandonar el país, pero tenían la posibilidad de convertirse o de enajenar sus bienes. Ningún otro país les dio esa posibilidad. Porque fueron varios los países de los que fueron expulsados. El primero fue Francia, en 1182. Se confiscaron sus bienes y fueron expulsados. Pero la primera expulsión masiva fue en Inglaterra. En 1279, Eduardo I ordenó ejecutar a unos 300 jefes de las casas judías de Inglaterra y en el año 1290 se emitió el Edicto de Expulsión por el que los judíos fueron desterrados, pero antes, claro, fueron confiscados sus bienes. De Francia fueron expulsados en otras cuatro ocasiones más: 1306, 1321, 1322 y 1394. También fueron expulsados además del archiducado de Austria, de los ducados de Milán y Parma, de Lituania, de la Provenza, de Baviera, de Túnez, de los Estados Pontificios, de Orán (Argelia) y Portugal en 1497”.

La señora Sheinbaum aprovecha su posición política para presionar a España.

No le pide a Trump que le devuelva los territorios que les arrancaron. Cuando España abandona México el territorio era casi el doble de lo que es actualmente. No fueron capaces de mantenerlo. Los yanquis arrasaron los territorios robados al país recién independizado, asesinaron a los indios que durante siglos habían vivido en esas tierras que la Corona Española nunca les arrebató. Y ningún dirigente mexicano ha dicho ni una palabra. La señora Sheinbaum tampoco.

El caso es que la señora Sheibaum, judía lituana, se considera la representante del indigenismo al que no pertenece. El indigenismo se ha convertido en su bandera.

Y con esa bandera al hombro se dirige a España exigiendo disculpas por acabar con el canibalismo de los aztecas, por terminar con los miles y miles de asesinatos cometidos por aquellos dementes que tenían sojuzgados y aterrorizados a todos los pueblos que apoyaron a Hernán Cortés hasta conseguir librarse de sus asesinos.

Exige disculpas a España por convertir a México, que no existía hasta la llegada de los españoles, en la gran potencia económica y cultural del mundo.

Claudia Sheinbaum, la empecinada, es la que debería pedir disculpas en su nombre y en la de todos los dirigentes que México ha tenido, por llevar a la miseria a un gran país y convertir a la población en los siervos de la alta burguesía mexicana, y a los que expulsan por miles, hasta llegar a los 40 millones de emigrantes a EEUU.

 

Otro caso llamativo es el de Javier Milei, presidente de Argentina, un país con 46 millones de habitantes, mayoritariamente católicos. Los judíos, en su mayoría asquenazis, son unos doscientos mil, el 0,43% de la población. Pues resulta, que su presidente de familia católica y católico él mismo, en un momento dado decide hacerse judío. Es una opción personal, por supuesto, pero muy llamativa.

En 2021, cuando fue investido diputado, siguió el protocolo del juramento que invoca a «Dios, la Patria y los Santos Evangelios». El 27 de noviembre de 2023, tras ser electo presidente de Argentina, viajó a Nueva York para visitar la tumba del Rebe de Lubavitch, en agradecimiento por su victoria electoral. El 10 de diciembre de 2023, en su investidura como presidente de Argentina, juramentó «por Dios y por la patria». Durante su discurso presidencial aludió a la festividad judía de Janucá (Wikipedia).

El mismo Milei declara en 2023: “No voy a la iglesia, voy al templo. No hablo con sacerdote, tengo un rabino de cabecera. Estudio la Torá. Se me reconoce internacionalmente como amigo de Israel y estudioso de la Torá. Estoy a poco (de la conversión), solamente me falta el pacto de sangre” (Wikipedia)

Este cambio en plena carrera por la presidencia es muy llamativo. De repente le entra la fiebre religiosa. ¿Ese repentinismo podría ser el resultado de un apoyo explícito por parte del lobby judío, poderosísimo en Argentina? Habría que verlo,  pero tiene todas las papeletas.

Milei hace propaganda constantemente del judaísmo. Acude a los rabinos asquenazis con cámaras de televisión incluidas. El lobby judío ya tiene al frente del gobierno argentino a uno de los suyos. Porque ya se sabe, los conversos son más papistas que el Papa. Nadie se va a dar tantos cabezazos en el muro como Milei.

Argentina estuvo a punto de convertirse en el nuevo Israel. Los dirigentes judíos enviaron a miles de judíos de Europa Central y del Este a Argentina con la idea de que se establecieran allí. De hecho, actualmente, los judíos asquenazis son el 80% de su población. Los que se establecieron formaron una sociedad cerrada, con sus propios colegios, centros médicos, centros sociales. Los asquenazis incluso estaban separados de los sefardíes llegados muchos antes.

La idea no dio el resultado esperado, pero no la han abandonado del todo. De hecho, grupos judíos están comprando grandes extensiones de tierras.

“En el siglo XXI, explotando las ventajas obtenidas en el Tratado impuesto a Argentina después de la guerra de las Malvinas, el Reino Unido e Israel emprenden un nuevo proyecto en la Patagonia.

El multimillonario británico Joe Lewis, de familia judía, adquiere inmensos territorios en el sur de Argentina y en el vecino Chile. La extensión de sus tierras allí cubre varias veces la extensión territorial de todo el Estado de Israel.

Eduardo Elsztain, judío asquenazi, es otro de los grandes terratenientes del país.

En fin, el lobby judío ya tiene dos de los suyos dirigiendo a dos de los grandes países económicamente más importantes de Hispanoamérica.

Sobre México:

Vadeversos: La barbarie reina en México

redcmx: El lobby sionista en México: Redes de influencia y vínculos políticos

wradio: Judíos en México: redes de poder, sistema de protección y la conexión con el Mossad

Sobre Argentina:

Vadeversos: Argentina, de provincia española a colonia inglesa

Red Voltaire: ¿Qué planea Israel en Argentina?

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