Unión Europea

Ángela

¡Feliz Navidad!

Estos mundialistas están empeñados en cambiarnos de arriba abajo. No puede quedar ni rastro de lo que somos. Esto viene a cuento de la guía que está preparando la comisaria de Igualdad de la Unión Europea, Helena Dalli.

La tal Helena, recomienda felicitar las fiestas en lugar de felicitar la Navidad porque hay que evitar «considerar que alguien es cristiano», y “ser sensible al hecho de que las personas tienen tradiciones religiosas diferentes». Vamos, que para no molestar a los que practican otras religiones, no se debe llamar Navidad a la Navidad, la celebración más importante del cristianismo. Tiene delito la tía. No debe saber que Europa es Europa por Grecia, Roma y el cristianismo.

Durero AdoracindelosmagosLa publicación de la guía se ha frustrado, de momento, ante el escándalo que se ha formado a raíz de su filtración a Il Corriere della Sera. 

Se ve que tienen poco que hacer en la comisaría de Igualdad (tal que el ministerio de Igualdad de la señora Irene Montero). Se inventan problemas donde no los hay. Porque, vamos a ver, ¿qué le puede molestar a un islámico, un judío, un lo que sea, que se felicite la Navidad? Nada. Como al resto de los …

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La Unión Europea inicia su disolución

Thierry Meyssan ‎

 

El Tratado que Francia e Italia acaban de firmar en Roma y el proyecto de la ‎coalición gubernamental del próximo canciller de Alemania, Olaf Scholz, son incompatibles con la ‎historia de la Unión Europea. París y Berlín acaban de dar pasos concretos que sólo ‎pueden dar inicio a la inevitable disolución de la Unión Europea.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill imaginó un sistema que permitiría a los ‎anglosajones garantizar que Europa occidental no cayera en manos de la Unión Soviética para ‎que ellos pudieran mantenerla bajo su propio control. Se trataba de crear un mercado común ‎europeo con los países arruinados por la guerra que aceptaran el Plan Marshall [1]. ‎

En aquella época, Estados Unidos y Reino Unido avanzaban de manera coordinada. En pocos ‎años sentaron las bases de nuestro mundo: la OTAN es una alianza militar cuyo control ejercen ‎Washington y Londres mientras que lo que acabaría convirtiéndose en la Unión Europea es la ‎organización civil donde los anglosajones alinean a sus aliados. Claro, los miembros de ‎la primera no son necesariamente miembros de la segunda, pero no es menos cierto que ‎las dos tienen sus sedes respectivas en Bruselas y que ambas son de hecho las dos caras de la ‎misma moneda. Los servicios comunes de ambas estructuras están discretamente instalados en ‎Luxemburgo. ‎

Luego de la crisis entre Washington y Londres, en el momento de la expedición de Suez, el ‎Reino Unido –que estaba perdiendo su imperio– decidió incorporarse a aquello que todavía ‎no era la Unión Europea. En 1958, Harold Macmillan fracasó en esa misión pero Edward Heath ‎finalmente lo logró en 1973. Sin embargo, la correlación de fuerzas siguió evolucionando y el ‎Reino Unido abandonó la Unión Europea a finales de 2020, volviéndose nuevamente hacia su ‎antiguo imperio, bajo la noción de la «Global Britain». ‎

Todos los documentos de la Unión Europea se traducen a cada una de las lenguas oficiales de sus ‎países miembros, más el inglés, que se convirtió en la lengua oficial de la UE a pesar de que ‎ninguno de sus miembros actuales lo tiene como idioma oficial. Y no es porque el Reino Unido ‎haya sido miembro de la Unión Europea sino porque esta última se halla bajo la “protección” de ‎la OTAN, lo cual se estipula en el artículo 42, párrafo 7 del Tratado de Lisboa, impuesto a ‎los pueblos europeos sin consulta en lugar del Tratado Constitucional que los electores habían rechazado [2].‎

Alemania, país que hasta 1990 vivió bajo la ocupación de las cuatro potencias vencedoras de la ‎Segunda Guerra Mundial, se adaptó a no seguir …

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Unión Europea: divide y vencerás

Ángela

21-7-2017

 

Que la oligarquía catalana y vasca quieran independizarse de España, lo entiende cualquiera: quieren su parte dentro del reino de taifas. Dominan la economía de la región y tienen el poder político, pero quieren gobernar para su propio interés sin que nadie los controle. Lo que puede parecer sorprendente es que la izquierda también lo quiera. Esa identificación de intereses entre la izquierda y lo más siniestro de la sociedad es ilógica aparentemente. ¿Es ignorancia? Por supuesto que en la mayoría sí, pero no en la minoría dirigente. Si apoyan la independencia es por interés. Porque el odio a España, inducido por los independentistas, no es suficiente para querer resquebrajar un país. Y porque España no es el único país que según los poderosos mundialistas tienen que partirse en mil trozos. Porque de eso se trata: cortar en trozos los países para que las organizaciones supranacionales, que pretenden tener todo el poder en sus manos, lo tengan más fácil. Divide y vencerás es su máxima.

Sirva de ejemplo lo que decía en 1992 Alfred Heineken, presidente de la Corporación Heineken la segunda cervecera del mundo, y la tercera marca holandesa de más valor, detrás de Shell y Unilever, y por delante de Philips e ING, y miembro del Club 1001, organización que aboga por el crecimiento cero de la población dirigida por Felipe de Edimburgo, inmediatamente después de la firma del Tratado de Maastricht, que suponía la cesión de espacios reales de soberanía de las naciones europeas: «Propongo una Europa de 75 Estados Unidos con una población entre cinco y 10 millones de habitantes». Esta idea la desarrolla en el manifiesto Eurotopía que Heineken firmaba conjuntamente con los historiadores holandeses Henk Wesseling y Wim van den Doel, profesores de la Universidad de Leiden. Además de estos colaboradores, Heineken reconoce una “deuda espiritual” con Cyril Northcote Parkinson que en 1987 había escrito en la revista Regional Contact que las naciones son “demasiado grandes y demasiado poderosas” por lo que hay que “dividir las naciones grandes hasta que las partes sean lo suficientemente pequeñas para ser seguras” (cuando dice seguras quiere decir fáciles de someter), y que deben ser sustituidas “reviviendo los principados más antiguos y pequeños como Borgoña, Normandía, Picardía, Navarra”.

MapaHEineken

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mapa de Eurotopía

Esta idea fue recogida en 1994 por Francesco Speroni de la ultraderechista Liga Norte. Speroni hacía prácticamente la misma propuesta de Heineken para dividir Italia en diez regiones. Claro que la respuesta del presidente italiano a Bossi cuando pretendía declarar la independencia de la Padania fue “en 24 horas te mando el ejército”, y ahí se acabó el tema.

Otro claro ejemplo es España. La derecha más rancia, la de las “doscientas familias” en Cataluña y la de misa diaria del País Vasco llevan años buscando la independencia. Esas …

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