Un hombre es un hombre y una mujer una mujer

Ángela

El Tribunal Supremo de Reino Unido ha dictaminado que «el concepto de sexo es binario, una persona es mujer o es hombre», y que una mujer es alguien que nació biológicamente de sexo femenino. Vamos, lo que todos sabíamos desde que el mundo es mundo, hasta que los poderosos con capacidad para distorsionar la realidad decidieron confundir a la población y con la ayuda de los tontos útiles de la “izquierda” de chalet con piscina dictaminaron leyes que yendo en contra del sentido común, definieron a la mujer como la persona que decide serlo. Una locura total que ha llevado al desastre a miles de adolescentes que han creído y siguen creyendo que pueden ser mujer u hombre indistintamente. Por la mañana hombre, por la tarde mujer y viceversa. Es muy difícil encontrar en el transcurso de la historia una cosa más loca que ésta.

Y ahí las tienes, a las Montero y compañía vociferando contra las “tránsfobas”, las mujeres que se niegan a aceptar la ley trans que hace desaparecer a la mujer de la faz de la Tierra. La mujer no existe porque cualquier hombre puede ser mujer simplemente yendo al registro y afirmando que es una mujer. Y el funcionario que ve a un tío de 1,90 de alto por 80 de ancho, con barba y los pelos saliéndole hasta por la nariz y las orejas, tiene que firmar que efectivamente tiene ante él a una mujer. Esto pasará a los anales del disparate.

Parece una comedia negra, pero es una tragedia de un alcance que todavía desconocemos. Muchas niñas ( y niños) que han tomado hormonas desde los 12 años (en contra del criterio de los padres, anulados ante el poder de unos tipos que han estudiado una carrera, psicología la llaman, y a los que las leyes les han concedido un poder descomunal), y muchas de las cuales han sido mutiladas por cirujanos sin escrúpulos, cuando se den cuenta de que han perdido la posibilidad de tener hijos, de amamantarlos, de que no hay marcha atrás, sufrirán horriblemente por culpa de estas locas Monteros y compañía. Nadie les va a devolver su útero, sus pechos; los habrán perdido para siempre.

La disforia de género existe, claro que sí, hay niños y niñas que desde pequeñitos se sienten en un cuerpo que no les corresponde y siendo niñas se sienten niños y al revés, pero son muy pocos y son tratados desde hace muchos años, muchos años antes de la ley trans; el problema es el aumento increíble de los adolescentes que quieren ser otros. Ese aumento se debe a las campañas que se han lanzado desde el poder y que están confundiendo a los adolescentes en los que siembran las dudas sobre su identidad.

Esta sentencia del tribunal del Reino Unido señala el camino a seguir por el resto de los países europeos que han admitido sin discusión el absurdo de la ley trans. Se crea una situación curiosa: un hombre que decide ser mujer cuando llegue a Inglaterra será de nuevo hombre para convertirse en mujer a su vuelta a España. El lío padre.

Esperemos que los dirigentes de los países europeos vayan recuperando la cordura aunque sea poco a poco.

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