Red Voltaire

Estados Unidos declara la guerra a Rusia, ‎Alemania, Países Bajos y a Francia

Thierry Meyssan

 

Mientras la prensa internacional aborda el sabotaje contra los gasoductos ‎‎Nord Stream y Nord Stream 2 como una especie de “crónica roja”, aquí ‎lo analizamos como un acto de guerra contra Alemania en particular y contra la Unión ‎Europea en general. ¿Por qué? Porque los países de Europa occidental acaban de ‎perder súbitamente las 3 vías que tenían para aprovisionarse con gas mientras que, ‎‎¿casualmente?, acaba de inaugurarse un gasoducto que va a Polonia. ‎
En su momento, el recientemente fallecido Mijaíl Gorbatchov vio la catástrofe de ‎Chernobil como indicio de la inevitable disolución de la URSS. Desde Red Voltaire ‎vemos el sabotaje contra los gasoductos Nord Stream y Nord Stream 2 como ‎el inicio de la caída económica de la Unión Europea.‎ Red Voltaire (4 de octubre de 2022)

 

La lucha de Estados Unidos por mantener su hegemonía mundial ha pasado a su tercera etapa.
Debido a la extensión de la OTAN hacia el este, lo cual viola el compromiso contraído ‎por Occidente de abstenerse de desplegar armamento estadounidense en Europa Central, Rusia, obligada a garantizar la defensa de sus extensas fronteras, se ve directamente amenazada.
En violación de los compromisos contraídos al término de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington instaló en Kiev el actual régimen de los «nacionalistas integristas» (simplemente ‎‎«nazis» en la terminología del Kremlin). Los «nacionalistas integristas» prohibieron a sus ‎compatriotas rusoparlantes hablar su lengua materna –el ruso–, los privaron de servicios ‎públicos y finalmente bombardearon sin descanso a los del Donbass. Al cabo de 8 años de ‎matanza, Rusia ya no tuvo otra opción que iniciar una intervención militar para poner fin al ‎calvario de las poblaciones rusoparlantes.
La tercera fase de la intervención silenciosa de Estados Unidos es la …

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La Unión Europea inicia su disolución

Thierry Meyssan ‎

 

El Tratado que Francia e Italia acaban de firmar en Roma y el proyecto de la ‎coalición gubernamental del próximo canciller de Alemania, Olaf Scholz, son incompatibles con la ‎historia de la Unión Europea. París y Berlín acaban de dar pasos concretos que sólo ‎pueden dar inicio a la inevitable disolución de la Unión Europea.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill imaginó un sistema que permitiría a los ‎anglosajones garantizar que Europa occidental no cayera en manos de la Unión Soviética para ‎que ellos pudieran mantenerla bajo su propio control. Se trataba de crear un mercado común ‎europeo con los países arruinados por la guerra que aceptaran el Plan Marshall [1]. ‎

En aquella época, Estados Unidos y Reino Unido avanzaban de manera coordinada. En pocos ‎años sentaron las bases de nuestro mundo: la OTAN es una alianza militar cuyo control ejercen ‎Washington y Londres mientras que lo que acabaría convirtiéndose en la Unión Europea es la ‎organización civil donde los anglosajones alinean a sus aliados. Claro, los miembros de ‎la primera no son necesariamente miembros de la segunda, pero no es menos cierto que ‎las dos tienen sus sedes respectivas en Bruselas y que ambas son de hecho las dos caras de la ‎misma moneda. Los servicios comunes de ambas estructuras están discretamente instalados en ‎Luxemburgo. ‎

Luego de la crisis entre Washington y Londres, en el momento de la expedición de Suez, el ‎Reino Unido –que estaba perdiendo su imperio– decidió incorporarse a aquello que todavía ‎no era la Unión Europea. En 1958, Harold Macmillan fracasó en esa misión pero Edward Heath ‎finalmente lo logró en 1973. Sin embargo, la correlación de fuerzas siguió evolucionando y el ‎Reino Unido abandonó la Unión Europea a finales de 2020, volviéndose nuevamente hacia su ‎antiguo imperio, bajo la noción de la «Global Britain». ‎

Todos los documentos de la Unión Europea se traducen a cada una de las lenguas oficiales de sus ‎países miembros, más el inglés, que se convirtió en la lengua oficial de la UE a pesar de que ‎ninguno de sus miembros actuales lo tiene como idioma oficial. Y no es porque el Reino Unido ‎haya sido miembro de la Unión Europea sino porque esta última se halla bajo la “protección” de ‎la OTAN, lo cual se estipula en el artículo 42, párrafo 7 del Tratado de Lisboa, impuesto a ‎los pueblos europeos sin consulta en lugar del Tratado Constitucional que los electores habían rechazado [2].‎

Alemania, país que hasta 1990 vivió bajo la ocupación de las cuatro potencias vencedoras de la ‎Segunda Guerra Mundial, se adaptó a no seguir …

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COP26 o cómo “pintar de verde” los intereses de ‎la gran finanza

Thierry Meyssan

 

La COP26 no es más que un show montado para desviar la atención del público de ‎lo que realmente se prepara en ese encuentro. El GIEC –el comité de expertos de la ‎COP que parece estar alertando a gobiernos sordos sobre la catástrofe que se aproxima– ‎está siendo utilizado para dotar a esos gobiernos de un discurso que justifica sus ‎ambiciones políticas. Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de China, Xi Jinping, ambos resueltamente hostiles a los proyectos financieros que se cocinan en la COP, ‎se negaron a participar en esa reunión aunque los banqueros más conocidos del ‎mundo hablan allí de 100.000 millones de dólares en inversiones. ‎

La «Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático» viene siempre acompañada ‎de discursos apocalípticos pero nunca arroja compromisos cuantificables ni verificables. Sólo ‎da lugar a promesas, que siempre se firman en medios de grandes despliegues mediáticos pero ‎también siempre redactadas en condicional. ‎
COP26La COP26 que actualmente se desarrolla en Glasgow (Reino Unido), desde el 31 de octubre y ‎hasta el 12 de noviembre, no parece que vaya a escapar a esa regla. Comenzó con un ‎espectacular video, donde un dinosaurio subía a la tribuna de la Asamblea General de la ONU para ‎lanzar una llamada de alerta sobre la posible extinción de la especie humana, y prosiguió con el ‎discurso de apertura del primer ministro británico, Boris Johnson, sobre lo que haría James Bond ‎ante la amenaza del cambio climático. El show prosiguió en la calle con una manifestación ‎encabezada por Greta Thunberg, quien declaró ilegítimos …

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¿Qué planea Israel en Argentina?

La compra de grandes extensiones de terreno en la Patagonia por parte del multimillonario de origen judío Joe Lewis (entre ellos un terreno que rodea el Lago Escondido y al que no permite acceso por lo que ha sido denunciado) en la que pasan las vacaciones miles de soldados israelíes, han traído de nuevo a la memoria el  libro El estado judío  que Theodor Herzl, fundador del sionismo, escribió en 1896, en el incluía un capítulo titulado ¿Palestina o Argentina? en el que se abogaba por la instalación de los judíos que huían de los pogroms de Centroeuropa, aunque definitivamente se decidieron por Palestina. En este artículo, Thierry Meyssan desarrolla este asunto tan complicado. (Ángela, 29-12-2017)

 

Thierry Meyssan

Las autoridades argentinas ven con inquietud la compra masiva de tierras en la Patagonia por parte de un multimillonario británico y las «vacaciones» de decenas de miles de soldados israelíes en las propiedades de ese acaudalado personaje.
joelewisDueño de 175 empresas, entre las que se cuentan varias cadenas de restaurantes y el club de futbol británico de Tottenham –autoproclamado «Ejército de los Yid»– el discreto multimillonario Joe Lewis se dedica a la especulación en el mercado cambiario, junto a su amigo George Soros.
En el siglo XIX, el gobierno británico estuvo indeciso entre crear Israel en la actual Uganda, en Argentina o en Palestina. Argentina estaba entonces bajo control del Reino Unido y, por iniciativa del barón francés Maurice de Hirsch, se convirtió en aquel momento en tierra de asilo para los judíos que huían de los pogromos desatados en Europa central.
En el siglo XX, después del golpe de Estado militar que derrocó al general Juan Domingo Perón, presidente democráticamente electo de Argentina, una corriente antisemita se desarrolló en las fuerzas armadas de ese país. Esa corriente distribuyó un folleto donde se acusaba al nuevo Estado de Israel de estar preparando el «Plan Andinia», para invadir la Patagonia.
Hoy resulta que, si bien la extrema derecha argentina exageró los hechos en los años 1970, realmente existía un proyecto, que no era de invasión sino de implantación en la Patagonia.
Todo cambió con la guerra de las Malvinas, en 1982. En ese año, la junta militar argentina en el poder trata de recuperar los archipiélagos de las Malvinas y las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, denunciando su ocupación por la Gran Bretaña desde hace siglo y medio. La ONU reconoce que la reclamación argentina es legítima, pero el Consejo de Seguridad condena el uso de la fuerza para recuperar esos territorios en disputa. Hay de por medio un botín considerable ya que las aguas territoriales de esos archipiélagos dan acceso a las riquezas del continente antártico.
Al final de la guerra de las Malvinas, que oficialmente dejó más de mil muertos –aunque las cifras oficiales británicas en realidad minimizan las pérdidas humanas–, Londres impone a Buenos Aires un Tratado de Paz particularmente duro, que limita las fuerzas armadas de la República Argentina a su más simple expresión. Incluso se priva a Argentina del control del espacio aéreo del sur de su territorio continental, a favor de la Royal Air Force británica, y se impone a la República Argentina la obligación de informar previamente al Reino Unido de todas sus operaciones.
En 1992 y 1994, dos atentados extraordinariamente devastadores y sangrientos destruyen sucesivamente la embajada de Israel en Buenos Aires y la sede de la asociación israelita AMIA en la misma ciudad. El primer atentado ocurre en momentos en que los jefes de la inteligencia israelí en Latinoamérica acababan de salir del edificio. El segundo atentado, perpetrado contra la sede de AMIA, tiene lugar durante los trabajos conjuntos de Egipto y Argentina sobre los misiles balísticos Cóndor. Durante el mismo periodo estalla la principal …

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Las confesiones del criminal John Kerry

 

Según los datos del Departamento de Inmigración de Estados Unidos el presidente Barack Obama es el que más inmigrantes ha deportado bajo su mandato. Un total de 2.571.860 personas fueron devueltas a sus países en la era Obama. A pesar de esto, lo que queda de Obama es que ha sido un buen presidente, respetuoso con los derechos humanos.

El 20 de enero de 2009 Barak Obama tomaba posesión de su cargo como presidente de  EEUU. Tras cuatro años de mandato, el 6 de noviembre de 2011 fue reelegido para ejercer el cargo por un periodo de cuatro años más.
Durante esos ocho años EEUU ha participado, solo o en compañía de otros, en la destrucción de varios países. Llegó al cargo en plena guerra de Irak, y aunque prometió reducir el número de tropas nada más llegar, no lo hizo hasta 2011. Reducía las tropas en Irak, pero las incrementaba en Afganistán. En 2011, a partir de la llamada «primavera árabe» que comenzó con algunos disturbios en Túnez, el norte de África y Oriente Medio se convirtieron en el escenario de nuevas guerras que han acabado con países como  Libia y Siria. Guerras que han producido miles de muertos y la expulsión de millones de personas de sus países. Un desastre en el que ha tenido mucho que ver Obama y su lugarteniente John Kerry sobre el que podéis ver a continuación un interesante artículo de Thierry Meyssan, Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008). (Ángela, 20-1-2017)

 

Thierry Meyssan

(18 de mayo de 1957, Talence, Francia)

La guerra contra Siria es la primera que se prolonga por más de 6 años en plena era numérica. Numerosos documentos que deberían haberse mantenido en secreto ya han sido publicados. Aunque han aparecido en diferentes países, de manera tal que la opinión pública no tiene conciencia de ello, esos documentos ya permiten en este momento reconstruir la secuencia de los acontecimientos. La publicación de una grabación de declaraciones que John Kerry hizo en privado, en septiembre de 2016, revela la política del Departamento de Estado y obliga a todos los observadores –incluyéndonos a nosotros– a revisar sus análisis anteriores.

La difusión en The Last Refuge de la grabación completa del encuentro que el secretario de Estado John Kerry sostuvo con miembros de la Coalición Nacional (oposición siria en el exterior) el 22 de septiembre de 2016, en los locales de la delegación de los Países Bajos ante la ONU [1], pone en tela de juicio todo lo que todos creían haber entendido sobre la posición de Estados Unidos hacia Siria.

Para ver el vídeo pinchar aquí

Militares

Primeramente, creímos que si bien Washington había iniciado la operación conocida como «Primavera Árabe» para derrocar los regímenes laicos en beneficio de la Hermandad Musulmana, luego había dejado a sus aliados emprender solos la Segunda Guerra contra Siria, a partir de julio de 2012. Y que estos aliados perseguían sus propios objetivos –la recolonización, en el caso de Francia y Reino Unido; la conquista del gas, para Qatar; expansión del wahabismo y venganza posterior a la guerra civil libanesa, para Arabia Saudita; anexión del norte de Siria, para Turquía, según el modelo chipriota; etc.– porque se había renunciado al objetivo inicial. Pero John Kerry dice en esa grabación que Washington nunca dejó de tratar de derrocar la República Árabe Siria, lo cual implica que controló en cada etapa lo que hacían sus aliados. De hecho, durante los 4 últimos años, los yihadistas han sido dirigidos, armados y coordinados por el Allied LandCom, el mando de las fuerzas terrestres de la OTAN, con sede en la ciudad turca de Esmirna (Izmir).

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