poemas

José María Fonollosa

 

El poeta José María Fonollosa (Barcelona, 1922 – 1991) vivió al margen de los ambientes literarios. Aunque su primer libro «La sombra de tu luz» fue publicado en 1944,  estuvo «desaparecido» desde 1961 año en que volvió a Barcelona tras permanecer 10 años en Cuba, y posteriormente Nueva York, hasta que en 1990 Pere Gimferrer editara «Ciudad del Hombre: New York»

 

 

 

Broadway

El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.

El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.

¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?

Si se ha ocultado el sol pueden los faros …

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Amalia Bautista

(Madrid, 1962)

AmaliaBautista

 

 

 

 

 

 

 

Sursum corda

A veces es muy fuerte la tentación, las ganas
de abandonarlo todo, de dejarse,
que ya no son edades, ya no es tiempo,
que ya está todo hecho, muy mal hecho.
Es fácil la pereza y es difícil
embarcarse de nuevo en la tarea
de rescatar las ilusiones.
Pero tú, corazón, sigue latiendo
mientras te deje el mundo.
Hoy es el día, hoy es el primer día, …

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Poemas preferidos

Empezamos esta web enviando y recibiendo tu poema preferido, sabiendo que eso no es posible, que no hay uno, sino muchos, que cada poema tiene su momento, que cada momento de la vida tiene un poema esperando para ser leído. Elena ha elegido este poema entre muchos; el poema para un momento triste. Muchas gracias por buscarlo y mostrárnoslo.

 

CHANTAL MAILLARD

{Bruselas,1951}

Chantalmaillard

 

 

 

 

 

 

 

 

La otra orilla

Algún día, cuando el aire pese como tierra sedienta sobre los cuerpos desnudos,
tal vez alcance a ser la voz de aquel peregrino que enmudeció o el agua que,
gota a gota, resbala por su pecho. Él nunca estuvo en la otra orilla pues sabe
que allí los dioses duermen en el polvo. Y sabe que cuando un hombre por azar
se duerme en la otra orilla -ese lugar que siempre ocupó la mirada-
ellos se despiertan y se contemplan en él. Si ese hombre, entonces, se despierta,
se convierte en espejo y estalla con el sol.

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