Ves al monstruo de frente
Historias de nadie
Un asesino en serie acaba de morir y algunos le dan el pésame a la familia y le dedican unas palabras de condolencia. Los asesinos también tienen sus admiradores.

El asesino se llamaba Jacques Esnal, miembro del comando itinerante “Argala” (lo llamaban itinerante porque vivían en Francia, cometían los atentados en España y se volvían a Francia donde eran buenos ciudadanos), el más sangriento de ETA, del que también formaban parte Henri Parot, su hermano Jean Parot y Frédéric Haramboure. Todos franceses. ¿Qué hacen cuatro tipos franceses sembrando el terror en España? ¿Por qué no cometieron los atentados en Francia si allí también hay un País Vasco que, al contrario que el español, no tiene autonomía en absoluto? Todo tiene su explicación: Francia es un país centralista al máximo. Una banda terrorista con intereses independentista como ETA habría durado en Francia lo mismo que la Baader Meinhof en Alemania: cuatro días. Todos los componentes de la banda aparecieron muertos en sus celdas. ¿Se investigaron las muertes? Más bien no. La justicia alemana determinó que había sido un suicidio colectivo. Y ahí se acabó el recorrido de la Baader.
Lo mismo habría ocurrido en Francia si los etarras hubieran asesinado allí. Les habrían aplicado la pena de muerte, vigente hasta 1981 (la última ejecución por guillotina ocurrió el 10 de septiembre de 1977, con la ejecución de Hamida Djandoubi que había asesinado a una sola persona). Francia, el país de la democracia, abolió la pena de muerte tres años más tarde que España donde fue abolida oficialmente el 27 de diciembre de 1978. Las últimas penas de muerte fueron ejecutadas en España en 1975 que todavía era una dictadura; en Francia dos años después, a pesar de ser una democracia.
Sin embargo, el Estado francés utilizó los atentados de ETA para chantajear España durante cuarenta años. Ese es uno de los motivos por los que ETA duró tanto tiempo. A Francia le venía muy bien su existencia. Se trataba de mantener a España en una inestabilidad permanente.
Los imbéciles de ETA y sus amiguetes creen que ETA mataba porque eran muy listos y muy valientes, y la policía española muy tonta, cuando en realidad atentaron contra la población durante tantos años porque había intereses externos (y también internos), interesados en mantener activo un grupo terrorista .
Jacques Esnal fue condenado en 1997 por la justicia francesa a cadena perpetua por su participación en 39 asesinatos cometidos por el comando Argala desde 1987 a 1990, entre ellos el de la fiscal Carmen Tagle y varios atentados contra

militares y civiles. Y el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, uno de los más brutales, en el que fallecieron 5 niños: Silvia Pino Fernández, 7 años; Silvia Ballarín Gay, 6; Rocío Capilla Franco, 12; Miriam y Esther Barrera Alcaraz, 3. Y Ángel Alcaraz Martos, de 17, además de tres guardias y dos de sus esposas. Una bestialidad. Fue Esnal, el más malvado entre los malvados, el que activó la bomba colocada en un coche con 250 kilos de amonal, que hizo saltar por los aires la casa cuartel. Él directamente, habría asesinado al menos a 20 personas.
Fue condenado a cadena perpetua pero no la cumplió; salió en el año 2022 con una pulsera electrónica. Ha muerto en su cama, como Franco.
Sus amiguetes, que son los mismos que han apoyado a ETA siempre, le rindieron homenaje en el frontón municipal de San Juan de Luz, que requiere reserva previa del ayuntamiento, como explica COVITE en X:
“La noche anterior hubo quienes realizaron pintadas y colocaron imágenes del etarra junto al anagrama de ETA.
Así se sigue legitimando y glorificando hoy a los asesinos de ETA en el espacio público con total impunidad. …
